sábado, 15 de febrero de 2014

El príncipe y el sapo

“Amar, querido amigo, es un verbo.
El amor, el sentimiento, es el fruto de amar, el verbo.
De modo que ámela: sírvala, sacrifíquese por ella, comparta sus
sentimientos, apréciela, apóyela… ¿Está dispuesto a hacerlo?”
(Stephen R. Covey)

svalentin rusia

Esto que voy a contrales es una pura ficción aunque, en parte, podría decirse que se trata de un cuento de hadas. No hay princesa, pero tenemos un tipo común convertido en príncipe a los ojos de una amiga mía, también una chica normal. Bueno, con unos kilitos de más adosados a las caderas, una sonrisa franca y unos ojos de encantadora de serpientes, en esa edad en la que se supone que se debe aprovechar cualquier oportunidad con los hombres –príncipe o funcionario– que se crucen en la vida de una mujer.

El caso es que fue verse y enamorarse: “Soñaré con los besos que aún no me has dado y mi felicidad será la promesa de tu amor sincero”. Seducción a primera vista, deslumbrante anhelo romántico, intensa atracción sentimental. Desde el día del primer encuentro no volvieron a separarse.

“¡Es el príncipe de mis sueños!”, pregonaba la damisela a sus amigas más íntimas. Y acto seguido iba describiendo, una a una, sus maravillosas peculiaridades: cariñoso, atento, educado, buen porte, amante fogoso… Recordaba todas las fechas, todos los detalles, incluso alguno que ella olvidaba. Vestía correctamente, bebía algo menos de lo usual, le regalaba flores en cualquier ocasión… No existía mejor príncipe que el suyo y nadie en el mundo le haría cambiar de idea, aunque no fuese exactamente azul porque, gracias a Dios, el mozo no tenía problemas circulatorios.

sapo boda

Se casaron como en los cuentos. Dos niñitas monísimas vestidas de blanco le llevaron los anillos al altar. La fiesta fue memorable en la estancia del papá del príncipe, al aire libre, sin una nube que enturbiase el celeste azul, degustando un generoso asado de la mejor carne, de la que mandan a Europa con la cuota Hilton. El príncipe lucía su esbelta figura enfundada en un terno de color gris ceremonia. La novia estaba lindísima y el champán bien helado. Los invitados se comportaron como caballeros: nadie vomitó ni tomó demasiado ni hizo nada indebido. Todo perfecto.

Pero, como en la vida, los cuentos, a veces, no tienen un final feliz. Acabo de encontrarme de nuevo con mi amiga, luego de tres años de casada. Ahora es una mujer de ojos apagados y sonrisa triste que lucha desesperadamente por salvar los últimos valores de su matrimonio. No podía creer lo que me estaba contando.

sapoPoco a poco, el príncipe dejó de ser amoroso. Su prioridad era juntarse con sus amigos a ver el fútbol o jugar a las cartas, mientras chupaban hasta altas horas de la noche. De cariñoso pasó a indiferente y luego a maleducado. Olvidó los detalles, y en su atractivo perfil de antaño lucía hogaño una abultada panza. Los buenos modales se habían convertido en palabras soeces e intolerables faltas de respeto y la llama de la pasión no era más que un fósforo consumido y pisoteado por la rutina. No más flores por San Valentín ni aniversario de boda ni cumpleaños. El príncipe se había convertido en un repugnante sapo.

La chica lloraba, y juraba y perjuraba que no había sido ella la culpable de tales cambios. “¿Por qué? ¿Por qué?”, se preguntaba. Entre lágrimas y suspiros me dijo una frase, una moraleja, para tener en cuenta: "Las mujeres deberíamos fijarnos bien antes de casarnos con un príncipe, no vaya a ser un sapo disfrazado de alteza real".

Dice mi mujer que la perfección tiene siempre algo de mentira.


IMÁGENES: Arriba, dos parejas besándose en la ciudad rusa de Stavropol, pese al intenso frío; centro, la boda al aire libre; abajo, sapo con corona real.

El Rey Rana es un cuento de los hermanos Grimm que puede leerse pulsando aquí.

sábado, 1 de febrero de 2014

La apasionante vida sexual del percebe

Los medios de comunicación ya no son lo que eran. Su función vital de informar se ha prostituido de tal modo que ahora su objetivo se reduce a vender más diarios o a superar la audiencia de los competidores; no importa cómo. La información se manipula, se pervierte y se envilece hasta donde sea necesario para satisfacer los intereses del editor o de la cadena. De ahí que tengamos medios socialistas, monárquicos, sindicalistas, republicanos, independentistas… De derechas, de izquierdas, progresistas, talibanes intransigentes… Cada uno lee exclusivamente lo que satisface sus instintos. La información queda relegada a un segundo, tercero o n-término.

No tengo este problema con mi blog. Quebrando albores, me había prometido no escribir nunca de política ni de religión, pero el discurrir de los días te va conduciendo hacia otros derroteros para que no falte en la salsa un perejil. ¿Cómo no dedicarle una entrada a Mandela o a los Reyes Magos o a los independentistas vascos y catalanes –hábiles másteres en manipulación insidiosa– o a la madre que los parió? Mi público, variado, culto, multirracial y multipaís, selecto e inteligente donde los haya, suele calificar mis entradas “bastante bien”… Que no es que sea la pera limonera, pero ya me vale para mis modestas pretensiones: entretener a quien se deje y, de paso, satisfacer mi instinto escribidor.

percebes 1Considerando lo anterior, voy a contarles hoy algo de lo que, probablemente, no sabrán ustedes una sola palabra: la vida sexual del percebe. Información pura y genuina, desinteresada y nada partidista como verán. Pero, claro, primero tendré que explicar a una buena parte de mis lectores qué es un percebe. El diccionario de la RAE lo define –segunda acepción– como “persona torpe o ignorante”. No me sirve por su obvio hedor a político. La primera está más cerca de la realidad: “crustáceo cirrópodo, que tiene un pedúnculo carnoso con el cual se adhiere a los peñascos de las costas. Se cría formando grupos y es comestible”. Mejor les dejo una foto para que se familiaricen con el bicho. Mi mujer opina que es repugnante, y que no entiende cómo puede llegar a cotizarse hasta 300 euros el kilo en algunas fechas.

Pero vayamos con la vida sexual de este, para gente de buen comer como yo, lujo gastronómico. El percebe suscita la admiración y la envidia de los machos de cualquier otra especie por tener el pene más largo que su propio cuerpo, cuya flexibilidad le permite contraerse, estirarse y moverse en cualquier dirección. Cuando el miembro sale de la uña se mueve muy hábilmente, escudriñando el contorno con la punta, lo que sugiere que está buscando señales químicas que le indiquen el camino a seguir. Aun así, debe resultar muy complicado mantener relaciones cuando uno está permanentemente pegado a una roca, de modo que el cirrópodo, con perdón, no siempre consigue culminar su objetivo por muy esplendoroso que sea su miembro. Para llegar hasta las parejas que se encuentran lejos, el percebe ha desarrollado otra estrategia: expulsar su esperma a las corrientes marinas, a ver si hay suerte. ¡Lástima de orgasmo!

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Por primera vez, un equipo de científicos del Acuarium Finisterre ha pillado al percebe copulando. Y sí, está muy bien dotado, aunque no tanto como sostiene la mitología popular. La leyenda del percebe se achica. Han determinado que su falo en erección no multiplica su tamaño por 40, ni por 20, ni siquiera por dos, sino por uno y medio aproximadamente. No obstante, si esta proporción se mantuviera en un humano de 1,80 m de altura, calculen ustedes.

Una vez que el macho localiza con su miembro los cirros de su ocasional pareja, se desliza entre ellos y sigue avanzando en busca del lugar adecuado donde depositar una generosa cantidad de animosos espermatozoides.

Apasionante hasta el final, puesto que se trata de una especie hermafrodita.


IMÁGENES: Arriba, percebes; abajo, “percebeiros” (pescadores o, mejor, recolectores de percebes) jugándose el tipo sobre las rocas batidas por el mar. Van encordados pero, aún amarrados, hacen falta muchos huevos para estar ahí. Estuve una vez de joven y juré que no volvería. Sin embargo, ven, volar en parapente no me impresiona tanto.

sábado, 18 de enero de 2014

El problema de las patatas

En el último informe del Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes, PISA 2012, España vuelve a suspender en matemáticas. El rendimiento de los alumnos españoles que concluyen la enseñanza obligatoria está por debajo de la media y sigue siendo algo peor que el de la mayoría de los países de la Unión Europea.

En conjunto, el rendimiento académico de los estudiantes españoles no empeora, pero sigue mal, lo que nos sitúa en el puesto 34 de una lista de 66 países. Shanghái (China), Singapur, Hong Kong (China), Taipéi y Corea del Sur ocupan los cinco primeros puestos, mientras que entre los últimos lugares se encuentran varios países de América del Sur: Chile (52), Uruguay (56), Brasil (59), Argentina (60), Colombia (63) y Perú (66). Bolivia, Paraguay, Ecuador y Venezuela ni siquiera figuran en el listado.

Patas einstein

En el caso de España, las sucesivas leyes, siete de 1970 a 2012, la mayoría de corte socialista –ya saben: igualar por lo más bajo–, han generado un deterioro generalizado de la educación que, dentro del drama que esto supone, queda muy bien expresado, en clave de humor, en el llamado “problema de las patatas”, que trascribo a continuación con algunas aportaciones personales.

Enseñanza tradicional: Un campesino vende un saco de patatas por 1000 pesetas. Sus gastos de producción se elevan a los 4/5 del precio de venta. ¿Cuál es su beneficio?

Enseñanza tradicional remozada: Un campesino vende un saco de patatas por 1000 pesetas. Sus gastos de producción se elevan a los 4/5 del precio de venta, es decir, a 800 pesetas. ¿Cuál es su beneficio?

Enseñanza moderna: Un campesino cambia un conjunto P de patatas por un conjunto M de monedas. El cardinal del conjunto M es igual a 1000 pesetas y cada elemento P de M vale una peseta. Dibuja 1000 puntos gordos que representen los elementos del conjunto M. El conjunto F de los gastos de producción comprende 200 puntos gordos menos que el conjunto M. Representa el conjunto F como subconjunto del conjunto M y responde a la cuestión siguiente: ¿Cuál es el cardinal del conjunto B de los beneficios?

potatosackEnseñanza renovada: Un agricultor vende un saco de patatas por 1000 pts. Los gastos de producción se elevan a 800 pesetas y el beneficio es de 200 pesetas. Subraya la palabra “patata” y discute sobre ella con tu compañero.

Enseñanza asistida por ordenador: Un productor del espacio agrícola en red de área global peticiona un data-bank conversacional que le displaya el day-rate de la patata. Después se baja un software computacional fiable y determina el cashflow sobre pantalla de mapa de bits. Dibuja con el ratón el contorno integrado 3D del saco de patatas, haces un log-in a la red por 36.15 código BP (Blue Potatoe) y sigues las indicaciones del menú.

Enseñanza -n: Dios, en su infinita bondad, se apiada de unos pobres agricultores que asisten a misa todos los días y cumplen los preceptos de la Santa Madre Iglesia y les bendice con una gran cosecha de patatas. Después de vender a un precio justo, dejan parte de los beneficios en el cepillo. En el pueblo se venera a San Antonio y a San Isidro. Indica cuál de ambos crees que ha influido ante Dios para que la cosecha sea buena y luego reza un padrenuestro y dos avemarías para agradecer a Dios todas sus bondades.

Moraleja: Donde no hay mata, no puede haber patata.


IMÁGENES: Arriba, Einstein atento al problema. Abajo, el saco de patatas que el campesino supuestamente vendió por 1000 pesetas.

Datos sobre matemáticas: Informe PISA 2012.

sábado, 4 de enero de 2014

Sobremesa

Invierno en el hemisferio norte. El día está fosco y desapacible. Un frío viento de poniente, del Moncayo, alborota los primeros copos de nieve de 2014. Mi mujer nos espera al amor de la lumbre –es un decir– esmerándose con un cocido serio y contundente, receta propia. Custodiando la mesa, un par de botellas de tempranillo crianza. En la pared, las dos y media de la tarde.

FMI-onu1A las tres en punto, en la caja tonta, Ban Ki-moon, octavo secretario general de la ONU, saca pecho celebrando el compromiso alcanzado con Bashar al-Asad –después de más de dos años de guerra, por encima de cien mil muertos y un millón de desplazados– para que destruya su arsenal de armas químicas en el plazo de un año. El acuerdo se lo pasará el sirio por el forro de los huevos, como los ingleses con las resoluciones del organismo sobre la descolonización de Gibraltar. La ONU no puede garantizar el respeto a sus miembros mientras existan países con poder para vetar cualquier resolución que no les convenga. ¿Aún no se han enterado…?

Luego sale Christine Lagarde, flaca y fea, directora del FMI, afirmando sin despeinarse que ve factible que España cumpla sus objetivos de déficit en 2014. Hace unas semanas dijo, apocalíptica, que la recuperación no arrancaría en España hasta 2017 y hace unos años anunció que el PIB español crecería un 3 % en 2010. ¿En qué quedamos? [1]

Los encontronazos de los directores del FMI con los tribunales son una constante que ahonda su descrédito. Los problemas de la flaca con la justicia francesa, el escándalo sexual de Strauss Kahn, la quiebra de Bankia imputada a Rato… Sumen las experiencias negativas de los países que han sido intervenidos por la institución en el pasado. ¿Alguna vez ha prestado el FMI –o las Naciones Unidas– un auxilio razonable? Si desapareciesen no pasaría nada, salvo que sus miles de funcionarios tendrían que buscarse un empleo útil.

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Con respecto al Banco Mundial, las preocupaciones y dudas giran alrededor de los tipos de proyectos financiados. Muchos de ellos tienen graves implicaciones a nivel social y la crítica se centra en los cuestionamientos éticos que los envuelven. Anoten la enajenación de un presidente de Costa de Marfil obsesionado por construir una nueva capital en Yamusukro, su pueblo natal, incluyendo una basílica como la de San Pedro en el Vaticano. Con un 45 % de su población viviendo bajo el índice de pobreza –menos de tres dólares al día– y una deuda externa de más de 12.000 millones de dólares, el país está obligado a solicitar nuevos créditos, endeudándose cada vez más para pagar los intereses del capital debitado, que no podrá amortizar de ningún modo.

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El punto de inflexión de la retórica económica de estas organizaciones se sitúa en torno a los años 70 y más, cuando se alinearon con las doctrinas monetaristas de Friedman, principal representante de la llamada Escuela de Chicago, grupo de economistas que considera que “el gobierno es la causa de todos los problemas de la economía, por lo que debe reducirse a la mínima expresión”. El modus operandi de estos locos requiere un estado de shock previo para, a continuación, desregular –generalmente en favor de las grandes corporaciones–, privatizar instituciones del estado –vender sus activos– y reducir costes sociales.

El modelo fue un fracaso total, nunca reconocido por los Chicago Boys. Sus postulados fueron la base de las políticas que se establecieron en algunos países en aquellos años, adoptados por el gobierno chileno del general Pinochet y, sin abandonar del todo la asistencia social, por Ronald Reagan en USA –reaganomics [2] y la Thatcher en el Reino Unido. Argentina, Brasil, Bolivia, Uruguay, Indonesia e incluso Rusia padecieron igualmente la pesadilla de la doctrina de Friedman. Algunos aún no han conseguido superarla.

En este punto, atardecido, damos por terminada la tertulia, el café y el pacharán, que raras veces un cocido suele dar tanto de sí.


IMÁGENES: Arriba, los restos de la ONU ondeando al viento. Centro, manifestantes quemando una pancarta del FMI. Abajo, la catedral de San Pedro en Yamusukro, Costa de Marfil.

[1] El FMI (Fondo Monetario Internacional) se ha desdicho de lo afirmado y ahora sostiene que no, que España no cumplirá sus objetivos de déficit para el 2014. Parece que esta gente habla según de dónde sople el viento o la marea o las fases de la luna, sin tener ni puta idea de lo que dice.
[2]  Los cuatros pilares de esta política fueron: (i)
Reducir el crecimiento del gasto público, (ii) Reducir los tipos marginales de los impuestos que gravaban el trabajo y el capital, (iii) Reducir la regulación de la actividad económica, y (iv) Control de la oferta monetaria y reducir la inflación.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Las arañas de Navidad

No tenía yo una idea clara acerca de qué escribir para la entrada de este sábado, a tres días justos de la Navidad. Cierto que me podría haber ahorrado el apuro, dado que siempre cuento en reserva con un par de textos para utilizar en alguna ocasión excepcional. Mi mujer me ha echado una mano, recordándome la leyenda que nos contaron en Alemania durante un viaje que hicimos cuando nuestros hijos eran todavía pequeños e ingenuos, lo suficiente como para escuchar boquiabiertos estas triviales historias.

Dicen que hace mucho tiempo -cuando no existían la Opel ni la Mercedes Benz-, en un pueblecito situado en un escenario de ensueño, junto a un soberbio bosque de abetos, habitaba un leñador, que bien pudiera llamarse Egbert, con su esposa y sus tres hijos cuyos nombres he olvidado por completo.

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Era su hogar una humilde cabaña de madera, con un sencillo y acogedor salón en el que, por primera vez, iban a colocar un árbol de Navidad para disfrute y alboroto de los niños: un pequeño abeto que Egbert había elegido y cortado esa misma mañana. Al no existir aún el departamento de medio ambiente de la bundesrepublik, la cosa no estaba tan mal vista ni castigada como ahora, probablemente porque habría muchos abetos y muy pocos depredadores.

El caso es que, como digo, colocaron el árbol a un lado de la chimenea porque habían oído que a Santa Claus le gustaba colarse por allí para entregar sus regalos. Iban pasando los años y, por culpa del reuma y algo barrigudo ya, no parecía el mejor modo de presentarse. Los chicos dispusieron calcetines y decoraron el árbol con piñas pintadas y frutos de brillantes colores recogidos en el bosque. Escoba en mano, la familia al completo dejó todo reluciente para noche tan especial. Luego se fueron a dormir tranquilamente.

En una de las vigas, en el techo de la cabaña hasta donde no llegaban las escobas, tenía instalado su nido una familia de arañas que observaba todo con curiosidad. Pronto repararon en algo prodigioso: abajo, junto al hogar, había un arbolito engalanado con singulares y relucientes frutos que no habían visto nunca. Las arañitas estaban muy impacientes por visitarlo, pero mamá araña, prudente como todas las mamás, no las dejó acercarse hasta que la casa quedó en absoluto silencio.

arañas_navidad-240x320Entonces se deslizaron por sus hilos, bajando hasta el árbol para ver de cerca aquellas maravillas. Se pasearon arriba y abajo admirándolo todo, tocando los adornos con sus patas y dando tantas vueltas alrededor que, al final, el árbol quedó completamente envuelto en telarañas, perdiendo así todo su brillo y esplendor.

Por la puerta, por la ventana o por la chimenea, el caso es que Santa Claus llegó para dejar sus regalos y se rió y alegró de ver tan felices a las arañas… Sin embargo –pensó-, los niños se pondrían muy tristes al despertar, contemplando su preciosa obra, su árbol de Navidad, sucio, enmarañado y gris.

Decidió preguntar a las arañas si querían quedarse en el árbol para siempre. Algunas dijeron que sí y otras decidieron volver arriba, a la seguridad de su nido. Santa Claus sopló sobre el árbol y las que quisieron quedarse se convirtieron en arañitas doradas y de colores, y sus hilos en bonitas y brillantes guirnaldas que colgaban de las ramas del árbol, haciendo que este pareciera aún más hermoso y resplandeciente a los ojos de los niños.

Desde entonces, muchas personas adornan con arañas y guirnaldas su árbol de Navidad.


IMÁGENES: Arriba, Santa Claus en Laponia. Abajo, arañitas del árbol de Navidad.

Particularmente me gusta más un nacimiento o portal o pesebre que el árbol. Para dar gusto a todos, en casa ponemos las dos cosas.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Adiós, Madiba, adiós

Nelson Rohilhlala Mandela nació hace 95 años en la remota aldea sudafricana de Mvezo, a más de mil kilómetros al sureste de Johannesburgo, abocado a convertirse en un consejero de la tribu Xhosa. La vida, sin embargo, le deparaba un final distinto. Mandela ha fallecido este jueves bajo la atenta mirada del mundo y entre las lágrimas de la nación que él mismo creó.

Primer presidente negro de Sudáfrica, encarcelado durante 27 años por su oposición al régimen de la supremacía blanca, Mandela es el símbolo de la integridad política, el sacrificio y la perseverancia. En 1993 recibió el Premio Nobel de la Paz junto al último presidente del apartheid, De Klerk, por su mensaje de reconciliación entre razas cuando su país se asomaba al abismo de la guerra civil.

Cambió la revancha por la convivencia y logró que los sudafricanos, segregados durante décadas, se unieran en una de las transiciones hacia la democracia más pacíficas del continente africano.

manadela futbol

En su alegato en el proceso de Rivonia, Mandela dibujó un retrato de sus principios morales y su compromiso político, incluso bajo la amenaza de una sentencia de muerte: «He luchado contra la dominación blanca y contra la dominación negra. He albergado el ideal de una sociedad libre y democrática en la que todas las personas convivan en armonía e igualdad de oportunidades. Es un ideal que espero alcanzar en vida. Pero, si es necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto a morir».

Los blancos le engañaron. Mientras él y algunos de sus seguidores de primera línea discutían la configuración del nuevo estado, otro grupo de segundo nivel, escasamente preparado para negociar, se ocupaba de asuntos aparentemente menos importantes. Cesión tras cesión, en el momento mismo de materializar los sueños del Freedom Charter, descubrieron que el poder estaba en otra parte. El deseo de que “el pueblo gobierne” se haría pronto realidad, pero el ámbito sobre el que realmente iba a gobernar mermaba de un día para otro.

mandela 92 cumple

¿Que quieren distribuir tierras? Imposible. Una cláusula añadida a última hora a la nueva constitución hace prácticamente inviable cualquier intento de reforma agraria. ¿Que quieren crear empresas para millones de trabajadores en paro? No pueden. Un acuerdo con el GATT ilegaliza los subsidios necesarios. ¿Que quieren conseguir medicamentos gratuitos contra el sida? No, porque se vulnera el compromiso de respeto de la propiedad intelectual contenido en el acuerdo con la OMC. ¿Aumentar el salario mínimo para reducir el diferencial de rentas? Ni se les ocurra. El acuerdo con el FMI nos compromete a promover la “contención salarial”. Y así sucesivamente.

Hoy, el centro de Johannesburgo y otras ciudades importantes está ocupado por los negros, viviendo o sobreviviendo en condiciones precarias como, por ejemplo, en un edificio de oficinas sin adecuar y en condiciones higiénicas deplorables. Mientras, las lujosas residencias de los blancos ocupan las mejores tierras, fuertemente protegidas contra cacos y maleantes: “Atención, respuesta armada”, se lee en muchas tapias coronadas de alambre de púas electrificado.

Admirado a partes iguales por blancos y negros, tata Madiba deja huérfano a un país necesitado más que nunca de su tutela moral, acuciado por las diferencias raciales, el sida, las desigualdades y la corrupción, dos décadas después de su llegada a la presidencia.

Descanse en paz, papá Madiba.


IMÁGENES: Arriba, con la copa que ganó España en el Mundial de Fútbol de 2010 en Sudáfrica. Abajo, celebrando su 92 cumpleaños. Observen sus exclusivas y espectaculares camisas, diseñadas en Burkina Faso y confeccionadas en Costa de Marfil.

FUENTES: Prensa diaria, “La democracia que nació encadenada” –de Naomi Klein- y mis experiencias propias en Sudáfrica.

ABREVIATURAS:
FMI – Fondo Monetario Internacional
GATT - Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio
OMC – Organización Mundial del Comercio

sábado, 23 de noviembre de 2013

Teléfono inteligente, oiga

Todo comenzó durante una sobremesa familiar en la que mis hijos decidieron que su querido y viejo progenitor no podía andar por el mundo con aquella antigualla de Nokia de cuando no había tren. Necesitaba un smart phone. De nada sirvió alegar que mis necesidades estaban cubiertas con poder hablar por teléfono y despachar algún ocasional mensaje de texto. ¡Pues, no! Ahora, un teléfono celular que marque paquete debe disponer de guasap, una cámara de fotos –mejor, dos– y decenas de aplicaciones quasidiabólicas made in cualquier país de ojos oblicuos.

Lo del guasap sí que me intrigaba un poco porque había oído hablar de la cosa en el tranvía a unas minifalderas paticortas: “Te mando un guasap esta tarde”. Tenía yo ganas de saber qué le mandaba la pecosilla a la morenita que la acompañaba, si una tarta de cerezas o una entrada para el concierto de Andrés Calamaro o una caja de píldoras del día después para sus primeras abluciones sexuales…

marilyn-monroe-hablando-por-telefono

No tarde en recibir, de manos de mis herederos, un teléfono celular “que te cagas” –en versión literal al uso–, provisto de sistema Androide (?), cámaras posterior y frontal “de puta madre” –me dijeron–, batería de composición química similar a la del combustible empleado por la NASA… Con el equipo básico más “alguna cosilla” que le habían añadido por su cuenta, pensando en facilitarme la vida. Por ejemplo, la aplicación “Vive Zaragoza” que permite ubicar, sobre un mapa de la ciudad, las paradas del bus –como si uno no viera las marquesinas–, la floristería más próxima a mi domicilio, las farmacias de guardia, los puntos de alquiler de bicicletas –que en mi vida me pasó por la cabeza arrendar una– y otras cumplidas entelequias ciudadanas de similar talante que me importaban exactamente una mierda.

El caso es que aquella cosa negra escondía la tira de sorpresas: para estar bien comunicado –angustioso elegir cómo–, el aludido guasap, más Skype, una segunda línea de Movistar, ChatOn, Gmail, Facebook, Hangouts, Line y el sistema de mensajería de siempre; para leer algo sobre tan chica pantalla, dos lectores de libros electrónicos; para mantener la mente activa, sudokus y juegos de todo tipo –la mayoría, estúpidos juegos de todo tipo–; para entretener mis interminables horas de aeropuerto, música, radio FM, vídeo…

señalesdehumoAñadan internet con acceso por voz, calculadora científica, información del tiempo, cambio de divisas, un diccionario de inglés americano, otro de inglés inglés, otro de francés unificado (?) y otro español de la RAE, un medidor de señal wifi, un detector de radares de control de velocidad, reloj con alarma, galería de fotos, brújula para no perder el norte, un libro de recetas de cocina, sonómetro, dos carpetas de almacenamiento “en la nube”, limpiador de caché, acceso directo a Amazon.com y a las noticias del día actualizadas cada poco…¡Ah! También permitía hablar por teléfono, como antaño. Eché de menos un dispensador de palillos de dientes.

De pronto, el aparato silbó un chu chu chí chu chí chu, como un cazador llamando a su perro. Al minuto escaso otra vez y otra y otra y otra … Pitaba al actualizar una aplicación, cuando llegaba un guasap o un mensaje de texto o un correo electrónico en cualquiera de los n-formatos previstos a las n-direcciones disponibles, cuando la batería estaba baja, cuando terminaba de cargar, cuando limpiaba la caché, cuando le salía de los huevos… ¡Neuronalmente insoportable!

Terminé regalando el esplendoroso Galaxy-no-sé-qué-pollas a un indigente que pedía limosna a la puerta de un MacDonals para irse de vacaciones a Cancún.

Dice mi mujer que mis hijos no me lo perdonarán nunca. Yo tampoco.


IMÁGENES: Arriba, una espectacular Marilyn Monroe dando palique a un par de admiradores con un sistema de telefonía dual. Abajo, modelo de comunicación inalámbrica “en la nube” de los indios americanos.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Deprimidos

La depresión ha sido una antigua compañera del ser humano a lo largo de todas las épocas y al margen de las distintas interpretaciones que de ella se han hecho en cada momento. El impacto de la melancolía en la cultura y la experiencia humanas se ha hecho notar con mucha frecuencia, como en Hamlet, por ejemplo. A esta tragedia de Shakespeare, al margen de ser una obra dramática de gran altura estética, podemos también considerarla como la declamación poética de un melancólico. Es decir, en el lenguaje actual, de un depresivo.

Cuando estamos deprimidos, amor, nadie nos explica por qué tenemos que sonreír y acudir a las citas y contener las lágrimas y, sobre todo, trabajar.

depression22319kp9La crisis de los años treinta generó, en Inglaterra, la aparición de una verdadera y copiosa “cultura de la depresión”. Algunas obras sacudieron la conciencia del público lector. En Amor en el paro, Walter Greenwood relataba, con realismo y crudeza insuperables, la historia de la progresiva degradación moral, de la destrucción de las ilusiones y esperanzas vitales de los jóvenes de una localidad obrera condenada al paro, la miseria, los prestamistas y la protesta estéril.

Cuando estamos deprimidos, amor, deberían darnos de baja en la vida, porque las expectativas sociales son incompatibles con la melancolía.

George Orwell, con su obra El camino de Wigan Pier, fue un caso aparte en los círculos intelectuales británicos de la cultura de la depresión. Radical y socialista como tantos otros intelectuales de su generación, su concepción moral de las cosas, su manera de entender la dignidad humana, le llevarían a asumir sus compromisos con una autenticidad insobornable y a convertirse en un hombre incómodo hasta para la propia izquierda de la época.

Cuando estamos deprimidos, amor, la solidaridad desaparece de nuestro entorno y los demiurgos de la salud te apuran a salir del pozo solo, tú solo, “solo tú puedes curarte…” y alzan frente a ti la amenaza de un muro llamado siquiatra.

Como trastorno emocional, una depresión puede ser muy invalidante. Es un tipo de dolencia que casi no se nota, aunque suele ser extremadamente delicada para la vida cotidiana. Estar deprimido es algo más que estar triste o melancólico y mucho más severo que estar cansado.

otoño-1024x574Cuando estamos deprimidos, amor, nos conformaríamos con la soledad y el silencio que los compromisos hacen imposible.

Son muchos los casos de personajes históricos que, a pesar de padecer fuertes depresiones, fueron capaces de grandes logros. Tanto es así que el griego Aristóteles estaba convencido de que la mayoría de los personajes relevantes tenían ese problema.

Una de las más antiguas, persistentes y controvertidas nociones sobre la creatividad sostiene que, posiblemente, existe un vínculo con el genio. En la mitología griega se describe la íntima concordancia entre los dioses antiguos, la melancolía y las personas creadoras, y de una manera más dramática, en las luchas dionisíacas entre la violencia y la creación, la locura y la razón.

Cuando estamos deprimidos, amor, nos dan tópico, demagogia y buena cara, y tratan de insuflarnos torpemente unas ridículas y miserables ganas de vivir.

Con lo fácil que sería darnos una pistola con silenciador, para no despertar a los pájaros.


IMÁGENES: Arriba, depresión, dibujo a lápiz. Abajo, hojas de otoño.

sábado, 26 de octubre de 2013

Fruiciones y fogones

Sostiene mi amigo Ramón, en su libro De la comida y otras sensualidades, que las cosas más importantes de la vida ocurren de la cintura para abajo y que el sexo es lo mejor que nos puede pasar. Sin embargo, asegura que la segunda mejor ocurrencia es la comida. Pocos dudarán de ello: el sexo, aunque no alimenta, es tan importante como el puchero pero –digo yo–, la pasión más sincera, la atracción más irresistible, es la que se desata frente a una buena mesa y unos amigos. Sin que falte una botella, porque donde no hay vino no puede haber aprecio sincero.

Cocina Libro Ramón

Reconozco que el libro me ha enseñado por igual de cocina que de sexo. Ni de lo uno ni de lo otro tiene desperdicio. De lo uno, sobre todo, si se siguen las pormenorizadas recomendaciones que nos propone para consolidar unas croquetas a base de restos de cualquier cosa comestible y su justificación socioeconómica y cultural.

En cuanto a lo otro, una buena comida bien regada predispone, según el autor, a una alocada interpretación creativa del sexo, ese impulso primario –añado por mi cuenta– que registra el funcionamiento del engranaje universal, que algunos practican cuando tienen ganas y la mayoría cuando tenemos con quién.

Conseguir emparentar cocina y sexo con la originalidad que luce el libro de Ramón debe ser una tarea tan ardua y difícil como su aliño con otras sensualidades menos epicúreas como, por ejemplo, la religión y la política, advertida la penuria de textos afines a estas sensaciones. “Haberlos haylos, empero”, asegura mi mujer.

La cocina del neolítico religioso del Paraguay aporta una receta de caldo avá [1] que, modernizado, puede reconstituir al más enajenado por el alcohol y alentar fogosamente a los amantes, según dicen. El original solo varía en sus componentes: los indios la consumían con sus enemigos dentro. Los guaraníes eran antropófagos y el sacrificio de los adversarios era de carácter ritual. A los prisioneros se les trataba bien, se les proporcionaba una mujer y mucha comida para engordarlos, y podía pasar más de un año antes de darles matarile.

Después se despedazaba y cocinaba el cuerpo como un estofado de carne aderezado con patatas, pimientos, tomates y hierbas aromáticas, y se repartían los trozos. Cuando no alcanzaba para todos se hacía hervir un buen pedazo y se distribuía el caldo. Fueron los jesuitas los encargados de cambiarles el gusto, cansados de ir a parar dentro de la olla con excesiva frecuencia.

Cocina Sec FemEn política, la Sección Femenina del denostado régimen de Franco –aquel que nos empujó a ser el quinto país industrializado del mundo– publicó un Manual de cocina del que llegaron a distribuirse casi una treintena de ediciones. Contenía –contiene– más de 800 recetas de todo tipo. El libro se escribió bajo dos principios: que los ingredientes resultasen baratos y que las recetas fueran de preparación sencilla pero de calidad. Han pasado los años y han cambiado los tiempos. Sin embargo, este recetario no ha perdido vigencia y hoy en día es considerado como la Biblia de la cocina popular española.

En la Cuba de Fidel Castro, el Estado trató de politizar la cocina en las navidades del Año de la Liberación, publicando unas Recetas cubanas orientadas (sic) a que las habaneras aprendan a hacer el clásico “pastelón camagüeyano”, las camagüeyanas preparen el “bocado habanero” y las orientales se acostumbren a servir la “salsa de perro” de nuestros pescadores, con lo que el pueblo cubano habrá adelantado un paso más en su integración. Destaco un plato denominado “el cura se desmayó” [2], que me he prometido cocinar algún día solo para mis amigos más íntimos.

Que quien rosas da de comer al burro, cobrará con un rebuzno.


IMÁGENES: Portadas de dos de los libros citados.

[1] En el idioma guaraní “avá” significa “hombre” por lo que podíamos estar hablando, en el original, de un delicioso “estofado de hombre”. La receta moderna y su historia completa se muestran pulsando aquí.
[2] Lo más curioso de “el cura se desmayó” es, sin duda, su nombre porque, en realidad, se trata de un guiso de berenjenas rellenas, sin mucha ciencia. Se puede acceder a la receta desde
este enlace.

sábado, 12 de octubre de 2013

Argentinos

Mis amigos y colegas argentinos nada tienen que ver
con los patrones a los que se hace referencia
en esta entrada. ¡Faltaría más!

“Comprometidos con su tierra, casados con sus problemas y divorciados de sus riquezas”. Así los definió Inodoro Pereyra –inmortal personaje de ficción del inolvidable negro Fontanarrosa– y se quedó corto. “A veces la picardía crioya es solo desesperación”, decretó el gaucho.

Fenómeno individual, desastre colectivo. Hasta donde uno recuerda, Argentina siempre ha sido un país en crisis en el que porfiadamente se repiten las mismas historias. Tierra donde, inexorable y fatalmente, lo que toca es hacer la maleta y salir corriendo. De ahí que, como resultado de todo lo anterior, haya por el mundo tanto psicólogo che, cansino contador de viejas y siempre repetidas milongas.

Argentina es un poco de italianos que la definen, otro poco de gallegos oligarcas, y el resto inmigrantes posguerras europeos que sostienen la economía, indios que trabajan como chinos y chinos que avivan el comercio. Conocida mundialmente por ser el país donde nacieron el tango, Mafalda, Maradona y el Papa, es la primera potencia mundial en número de pedantes por metro cuadrado.

Quieren ser europeos, aunque viven en Sudamérica. Se sienten franceses, pero les gustaría ser alemanes. Son hijos o nietos de españoles e italianos exiliados y, como se sienten buenos europeos, odian a los ingleses y a los sudacas de color oscuro.

08 Café Tortoni

Alguien le pidió una vez al filósofo Julián Marías, muy conocedor del pueblo argentino y de sus costumbres, que hablara de los argentinos, desapasionado, con visión desde fuera del bosque y de todo entusiasmo. Esto es algo de lo que dijo:

Beben en la misma copa la alegría y las amarguras de su existencia. Toman en serio los chistes y de todo lo serio hacen bromas. Creen en la interpretación de los sueños, en Freud y en el horóscopo chino, todo a la vez: visitan al médico y al curandero al mismo tiempo.

Cuando los argentinos viajan, todo lo comparan con Buenos Aires. Ellos son “el pueblo elegido”... Elegido por ellos mismos, claro. En grupo son insoportables. Viven, como dijo Ortega y Gasset, en una “permanente disociación entre la imagen que tienen de sí mismos y la realidad”.

De mi experiencia en el trato con ellos deduzco que Julián Marías tiene razón, aun admitiendo pobladas excepciones fuera de norma. Acá, en este Paraguay florido de primaveras desde donde escribo hoy, el argentino es repudiado y envidiado según y cómo. Los llaman kurepas, del guaraní curepí, “cuero de chancho" –cerdo o gorrino, en el español de España–. La cosa creo que viene desde la guerra del Chaco (1932-1935) o de la Triple Alianza (1865-1870) que unificó contra el Paraguay a Argentina, Brasil y Bolivia. Se cuenta que los soldados argentinos llevaban botas confeccionadas con cuero de cochino, cuyo color se asociaba con el de sus rostros tenuemente rosados.

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Este último verano, en San Petersburgo, andaba yo haciendo cola para visitar el Hermitage. Detrás, un matrimonio argentino y su prole cuyo pater familias me preguntó no sé el qué, disculpándose por no entender ruso. Satisfecha su demanda, el kurepa se interesó por mi nacionalidad. “Español”, le dije. “¡Ah, sí!”, respondió entusiasmado. Y con la incontinencia verbal propia de estas gentes continuó: “Estuvimos en Sevilla hace una semana y nada más llegar visitamos la Torre del Oro. Mirá vos, le dije a mi esposa, esto hicieron con el oro que nos robaron”. [1]

No hay nada más peligroso que la estupidez congénita.


IMÁGENES: Arriba, Inodoro Pereyra, gaucho “macho” tan argentino como el dulce de leche o la birome, de mal genio y mucha picardía criolla, casado con su “china” Eulogia. Centro, Café Tortoni, el más representativo del espíritu tradicional de la Avenida de Mayo y una leyenda de la ciudad:

A pesar de la lluvia yo he salido
a tomar un café. Estoy sentado
bajo el toldo tirante y empapado
de este viejo Tortoni conocido.”

(Baldomero Fernández Moreno).

Abajo, tango en Caminito, un callejón museo y un pasaje tradicional, de gran valor cultural y turístico, ubicado en el barrio de La Boca de la Ciudad de Buenos Aires.

[1] El nombre en árabe de la Torre del Oro es Borg-al-Azajal, refiriéndose al revestimiento de azulejería dorada que destella al sol como el oro y se refleja en el río deslumbrando la vista.