sábado, 27 de mayo de 2017

Falo impúdico

El camino se inicia a la izquierda de la iglesia de Canfranc-Estación. La pendiente es suave y, casi sin darnos cuenta, ascendemos un par de kilómetros hasta la Fuente del Burro, situada en medio de un espectacular hayedo de montaña.

Allá arriba lo descubrí hace unos años: recto, lujurioso, victoriano, desafiante y vegetal. Me estoy refiriendo al Phallus impudicus, un hongo en forma de pene que algunos se lo comen, otros afirman que su olor produce orgasmos a las mujeres y una hija de Darwin los destruía por libidinosos. Conocida por su puritanismo, bajo su criterio los hongos fálicos debían ser exterminados, tal vez para evitar que su forma obscena o su olor fétido pudieran despertar libidos y pasiones.

Falo 1

“En nuestros bosques nativos crece una clase de seta que, en latín, tiene un nombre muy grosero”, escribía una nieta del naturalista, en sus memorias autobiográficas. Según el libro, fue su tía Henrietta quien inventó la cacería del susodicho falo: “Armada con una canasta y un bastón puntiagudo, una capa de caza y guantes especiales, olfateaba los caminos del bosque, deteniéndose aquí y allá. Su nariz se crispaba cuando captaba el olor de su presa: con un ataque mortal, caía sobre su víctima, la ensartaba con el bastón y metía el repugnante cadáver en la cesta.” Al llegar a casa, la cazadora lanzaba la recolecta al fuego del salón “con la puerta cerrada, para no perturbar la moral de las criadas”, anotaba su sobrina.

Las similitudes de Phallus impudicus con el miembro viril no son pocas. En su fase madura, la parte superior tiene aspecto de glande y está cubierta por una capa viscosa conocida como gleba. Al licuarse, huele a carne podrida, dado que produce cadaverinas y putrescinas, sustancias estrechamente relacionadas con algunas otras presentes en el semen. Este hedor aleja a los predadores y atrae a las moscas.

Falo 2iCuando el falo es inmaduro, se pueden comer ciertas partes de las capas internas, ya sean crudas o cocinadas. Dicen que saben a guisante y en algunos lugares de Francia y Alemania son consideradas una delicatesen.

El género Phallus se distribuye alrededor del mundo y existen varias decenas de especies, todas con la misma forma. De ahí el nombre científico que las une y su uso como afrodisíaco en diferentes culturas. En Montenegro, por ejemplo, los campesinos untan los cuellos de los toros con estos hongos para dotarlos de más fuerza.

Aun hoy, sus propiedades son motivo de controversia. Científicos de Hawái afirmaron -en un estudio financiado por una compañía farmacéutica con intereses en el mercado del amor-, que el olor de una especie local de Phallus produce orgasmos a las mujeres. Los autores del artículo apuntaron que compuestos de esta seta “podrían tener cierta similitud con los neurotransmisores humanos liberados durante los encuentros sexuales".

Parece como si quisiéramos ver más allá de sus analogías genitales y, si se puede, sacarles algún provecho gastronómico. De momento, más que dudoso.


IMÁGENES: Arriba, el “phallus impudicus” en nuestros bosques. Abajo, ¡oh!

Fuentes: El País, Wikipedia, MushroomExpert y experiencias del autor.

sábado, 13 de mayo de 2017

Lectores

El barómetro publicado recientemente en España por el CIS (Centro de Investigación Sociológica), incluye un largo apartado dedicado a los hábitos de lectura de los españoles. El del vaso medio vacío destacará que el 35% de los españoles no lee “casi nunca” o, directamente, “nunca”. El optimista dirá que el otro 65% lee al menos “alguna vez al trimestre” y que el 30% más aficionado lo hace “todos o casi todos los días”.

lectores 1

Dos de cada tres encuestados consideran que en España se lee “poco”, una media de unos 10 libros al año. En Finlandia, por citar uno de los países modélicos en este sentido, los libros leídos por habitante al año son 47 mientras que, en el lado opuesto, en Paraguay, la cifra desciende al 0,29, es decir, apenas un tercio de libro. El penúltimo de la lista, solo por delante de Corea del Norte… donde no debe haber mucho que leer.

Con frecuencia, los profesores tratan de inculcar en sus alumnos la afición a la lectura desde la escuela. Lamentablemente, no todos los padres apoyan como deberían a los maestros, estimulando en sus vástagos el apego a los libros y el interés por la palabra escrita. Reconozco que tuve mucha suerte, muchísima, en estos dos ámbitos.

En mi casa donde nací, todo el mundo leía a diario. Uno de mis tíos tenía una librería en un pueblo de al lado y, a falta de bibliotecas, había ideado un sistema de intercambio de libros que nos permitía acceder con facilidad, por un bajísimo precio de alquiler, a casi todos los estilos literarios. Añadan los libros que me aportaba mi tía peluquera, como ya les expliqué.

En el instituto, tuve la buena estrella de contar con un profesor, el Lic. Mendiola, que supo cómo inculcarnos, a una pandilla de alocados jovencitos, un desmedido amor por nuestra lengua y literatura sin olvidar, claro está, la ortografía, la gramática y la importancia de una buena redacción. Un par de veces a la semana, uno de nosotros leía un fragmento literario, en prosa o en verso, y el resto de alumnos debía averiguar el nombre de su autor: Cervantes, Quevedo, Lope de Vega o cualquier otro de nuestro poblado elenco de genios de las letras.

lectores 2La clase podía iniciarse con una lectura como esta: “Si queréis ir allá, a la casa del Henar, salid del pueblo por la calle de Pellejeros, tomad el camino de los molinos de Ibangrande, pasad junto a las casas de Marañuela y luego comenzad a ascender por la cuesta de Navalosa…” A fuerza de practicar, identificábamos al autor con notable éxito. En este caso, Azorín, de quien, por cierto, se cumplen en 2017 los 50 años de su muerte.

Actualmente, para ir a la casa del Henar, no hacen falta instrucciones sobre cómo llegar ni pedir al estudiante que comience a ascender por la cuesta ni que pase junto a las casas de no-sé-quién. No entenderá su necesidad. Sacará su teléfono móvil –celular– y, con la ayuda de Google maps y su GPS, se presentará en la casa en un periquete, sin haber vislumbrado nada de la literatura de Azorín. No descubrirá nunca al genio que fue ni su gran valor estilístico ni su forma de escribir tan peculiar. Pero ¿a quién le importa todo esto en un país donde son otras las prioridades, a veces estúpidas, que captan cada día la atención de la gente?

En momentos de incertidumbre y crisis, la lectura debería adquirir mayor protagonismo. “No hay que refugiarse en ella, sino emplear su capacidad para modificar el estado de las cosas”, dice Ángel Gabilondo. Según el filósofo –que quiso ser futbolista–, deberíamos utilizar el poder de la lectura para transformar la sociedad. Amén.


IMÁGENES: Arriba, leyendo en el metro (de Nueva York). Abajo, portada de la obra “Castilla”, de Azorín, a la cual corresponde el párrafo entrecomillado a su derecha.

sábado, 29 de abril de 2017

Miserables

He querido dividir este texto en tres partes: las dos primeras a manera de breves proemios para entrar en materia y, la tercera, el tema a desarrollar basándome en las anteriores. La primera –esta– me sirve para definir al miserable como una persona ruin, canalla y de malas costumbres o procederes, según el diccionario de la RAE que, profundizando algo más, nos permitiría añadir un rosario de atributos tan poco virtuosos como los dichos: vil, bajuno, despreciable… sin necesidad de mencionar a su infortunada madre, al menos de momento.

Miserables 1Se ocupó de ellos –segundo preámbulo– el escritor francés Victor Hugo en su novela del mismo título, Los Miserables, considerada como una de las obras más destacadas del siglo XIX y que, dicho sea de paso, a mí no me lo parece tanto. A través de su argumento, el escritor desarrolla un razonamiento sobre el bien y el mal, sobre la ley, la política, la ética, la justicia y la religión. Algunos de sus personajes son encarnaciones típicas de los tiempos, con acusada sobrecarga de maldad, astucia y prevaricación.

Entrando ya en materia –tercera parte–, la realidad desborda largamente a tales desalmados que, en la actualidad, han invadido todos los niveles y actividades públicas, privadas y sociales, incluso el deporte, manipulando torticeramente la realidad y dejando a su paso un reguero de indignación y asombro por la insensatez de sus palabras, juicios y decisiones. Se podría escribir varios tomos sobre las barbaridades de estos descerebrados. Veamos algunos de sus disparates.

Miserables 2Durante una manifestación de la izquierda independentista catalana bajo el lema “desobediencia”, se quemaron fotografías del rey de España y ejemplares de la Constitución Española. Imputados por un delito de injurias a la Corona, decidieron no acudir ante el juez que les citó a declarar, por lo que fueron detenidos por la policía. Pues bien, la alcaldesa de Madrid –de un partido zocato- que, por cierto, fue juez, declaró en una red social que “quemar una foto no puede ser delito”. Obvio que no puede ser delito quemar cualquier foto, pero sí lo es –como en otros países- quemar la de nuestro rey, siquiera por el debido respeto y sin más consideraciones. Si en la plaza de mi pueblo se me ocurriera quemar una foto de mi mujer –que no lo haré–, las feministas montarían en cólera por una simple foto y hasta, muy probablemente, me increparían como machista y otras lindezas al uso en ese colectivo.

En el ámbito deportivo sobresale por su estupidez, prepotencia e incontinencia verbal, que no por sus éxitos recientes, –eliminado de la Copa de Europa- el entrenador del primer club de fútbol de Cataluña. Este iluminado personajillo se permitió poner en duda la limpieza del sorteo de la FIFA que emparejaba a los clubs para los últimos encuentros de la citada competición declarando, con mucha sorna, que les tocaría el equipo más difícil [1]. Los destarifados medios catalanes aplaudieron el desbarro hasta con las orejas.

Miserables 3Seguidamente tocó cuestionar a Cristiano Ronaldo, a quien concedieron el Balón de Oro con más de setecientos votos a favor. El argentino Messi quedó en segundo lugar, logrando menos de la mitad de los votos del legendario 7 madridista. También aquí el susodicho entrenador y los medios cataláunicos han puesto el grito en el cielo. Según ellos, quienes votaron a Ronaldo –profesionales del fútbol– no entienden una mierda de este deporte.

La OMS [2] debería incluir a estos histriónicos saltimbanquis en la lista de patógenos nocivos para la salud mental de la humanidad.


IMÁGENES: Arriba, portada de la novela “Los Miserables, de Victor Hugo, publicada en 1862. Centro, los salvadores pirómanos de la patria catalana aplicados a los suyo. Abajo, Ronaldo, indiscutible balón de oro.

[1] Les tocó el PSG francés a quien eliminaron en Barcelona en un partido memorable lleno de “arbitrariedades”. En la siguiente ronda, el Barsa cayó ante la Juventus italiana.
[2]
Organización Mundial de la Salud
.

sábado, 15 de abril de 2017

Mentirosos compulsivos

pinochoSe nos repite constantemente que vivimos en la era de la información. Es cierto. Nunca tanta gente ha tenido acceso a tanta información y conocimiento. Nunca la comunicación ha sido tan fluida, abundante, rápida y omnipresente. Quienes toman las decisiones políticas, económicas, sociales y culturales, jamás han podido hacerlo en mejores condiciones. El mundo debería estar mejor que nunca, aunque todos sabemos que no es así. ¿Por qué? El escritor francés Jean-François Revel [1] nos da la respuesta:

"La mentira es la primera de todas las fuerzas
que gobiernan el mundo"

Cuando vuelas con aerolíneas baratas, las esperas en los aeropuertos suelen ser largas. La tradición se cumplió en Barcelona, tratando de volar a Roma. Un joven catalán, muy amable y exquisitamente educado, viajando a su nuevo empleo en una capital europea, vecino de mesa y café, nos contó sus experiencias como ex becario de Erasmus que incluso –dice– fueron publicadas en la prensa digital [2]. Una conversación larga e instructiva que voy a tratar de resumir.

      “Te vas de Erasmus [3] a Londres, y descubres que existe vida fuera de nuestro pequeño planeta catalán. Que la Caixa no es tan importante si se compara con el HSBC o el Comercial Bank of China. Que solamente una ciudad como Shanghái tiene 20 millones de personas, es decir, tres veces toda Cataluña.

Barras ARAGÓN      “Descubres la verdad. Que lo de las cuatro barras de Wifredo el Velloso sólo era una leyenda, un mito sin fundamento histórico [4]. Ni Wifredo fue contemporáneo de ningún emperador franco ni se usaba la heráldica en aquel siglo. Además, hasta la unión con Aragón, el emblema de los condes de Barcelona fue la cruz de San Jorge: una cruz de gules sobre campo de plata.

      “Descubres que la sardana la inventaron en el año 1817. Fue un tal Pep Ventura, que tampoco se llamaba Pep sino José, nacido en Alcalá la Real [5], provincia de Jaén, e hijo de un comandante del Ejército español. Se la inventaron, porque no podía ser que la jota de Lérida o de Tarragona fuese el baile nacional catalán y mucho menos la danza a la que llamábamos el españolito. Por eso se inventaron la sardana a comienzos del siglo XIX: para crear una identidad nacional inexistente hasta entonces.

      “Compruebas que en 1714 no hubo ninguna guerra catalana-española y que Cataluña no participó en ninguna derrota bélica. Fue una guerra entre dos candidatos a la Corona de España. En todos los territorios del reino hubo partidarios de los Austrias y de los Borbones: Madrid, Alcalá y Toledo lucharon en el mismo bando que Barcelona. No fue, como intentan venderlo, una guerra de secesión sino de sucesión: ningún bando aspiró nunca a romper la unidad dinástica entre Castilla y Aragón ni la separación de Cataluña. La Diada [6], pues, un mito, otra mentira más.

      “Te das cuenta de que los nacionalistas nos han tomado el pelo. No nos han educado, sino manipulado. Nos han alimentado con una ideología total que se encuentra por encima de cualquier otra consideración. Lo abarca todo: permite pisar los derechos de las personas, modelar la historia a su gusto y determinar lo que está bien o lo que está mal. Compruebas que nos han adoctrinado a través de mitos, leyendas y mentiras. Que han construido o falseado una realidad con tal de fundamentar su ideología.

La verdad no se puede ocultar siempre: viajar es una poderosa vacuna contra la estupidez, los populismos, las majaderías y los complejos individuales o colectivos.


IMAGénes: Arriba, el muñeco Pinocho con la nariz crecida por mentiroso. Abajo, las barras del Reino de  Aragón en un manuscrito medieval conservado en la Bayerische Staatsbibliothek de Munich.

[1] Jean-François Revel, El conocimiento inútil, Premio Chateubriand 1988, Planeta 1989.

[2] Alerta Digital: Carta de un catalán sobre los mitos y mentiras con los que creció y fue educado.

[3] El programa europeo de becas Erasmus tiene como objetivo atender a las necesidades de enseñanza y aprendizaje de todos los participantes en educación superior y en formación profesional de grado superior, incluidos los estudios de doctorado.

[4] Esta leyenda se refiere al origen de las barras de la bandera y escudo del reino de Aragón, de la que Barcelona, y no Cataluña, fue un condado. Wilfredo el Velloso resultó herido en una batalla - que ganaron – contra los normandos (francos), peleando junto a su rey de Aragón quien le dijo que, por su valentía, le concedería lo que pidiera. El conde le solicitó un escudo de armas y el rey mojó cuatro dedos de su mano en sus heridas y los pasó por el escudo supuestamente dorado de Wilfredo el Velloso. De esta manera el escudo quedó marcado con cuatro barras de sangre.

[5] El País: Alcalá la Real reivindica el origen andaluz del creador de la sardana moderna. La localidad jienense homenajea a Pep Ventura.

[6] La Diada o fiesta nacional catalana celebra (?) la derrota de Cataluña en una supuesta guerra de secesión que nunca existió.

sábado, 1 de abril de 2017

Alcohólicos sinónimos

Como es sabido, el Islam prohíbe las bebidas alcohólicas, aunque cada país, emirato o sultanato aplica la veda con mayor o menor rigor. Por un camino u otro, fácil o dificultoso, siempre encuentra uno la manera de echarse un trago. [1]

Alcohólicos sinónimos 1

En Arabia Saudita, por ejemplo, el alcohol está totalmente prohibido por ley: ni comprar ni vender ni consumir… ni siquiera pensar, aseguran. Aun y con eso, las malas lenguas sostienen que en cada hogar saudita existe un alambique o una destilería casera sin nada que envidiar a las utilizadas durante los 13 años de ley seca en los Estados Unidos. Algún artefacto así tendría mi amigo Bob, holandés residente en Riad, porque nunca nos faltó un alcohol de 90º con el que prepararnos unos cubalibres de Pepsi que nos producían unas resacas imperiales. La Coca Cola estaba prohibida para los saudíes en aquellos gloriosos años de mi juventud.

En Bangladesh, al menos en su capital, Dacca, era más sencillo. Existía una tienda, una única tienda cerca del aeropuerto donde los extranjeros, previa comprobación de nacionalidad con su pasaporte, podíamos adquirir bebidas alcohólicas prácticamente sin ninguna restricción. En ella descubrí, junto con mi colega inglés Bentley, el vino Yellow Tail australiano y la cerveza coreana Hite de las que nos hicimos adictos. Carísimo todo, eso sí.

Alcohólicos sinónimos 2En Qatar, donde trabajé una temporada larga, el consumo de alcohol está restringido en todo el país, pero no es imposible. Se puede beber legalmente en los hoteles de 5 estrellas que albergan restaurantes y discotecas autorizadas. A la entrada te piden el pasaporte para demostrar que eres un extranjero documentado y porque existen restricciones, aunque no tengo muy claro en qué consisten. En la recepción anuncian que las mujeres qataríes no están autorizadas a entrar en esos lugares pecaminosos, ni solas ni acompañadas.

Lo más curioso en Doha es la licorería o, como la llamábamos con cariño, “la tienda de los borrachos”. He dicho "la" porque solo hay una en todo el país y para acceder a ella necesitas una docena de papeles y documentos previos a la concesión de la tarjeta que te autoriza a entrar y a comprar. Un guardia de seguridad prohíbe el acceso a quien no posea la cartulina.

Alcohólicos sinónimos 3Como disponía de un visado oficial de la Qatar Petroleum, pedí a mi jefe su necesario permiso –sí, necesario el permiso de tu jefe para solicitar la tarjeta–. No fue una buena idea. El tipo era un afgano de luenga barba y ojos de loco, peregrino a la Meca sin faltar cada año. No me lo concedió. Le puse a parir, en español, claro, para que no me entendiera las referencias a su puta madre y cosas por el estilo. De hecho, nadie tenía la tarjeta allí, ni moros ni cristianos.

Sin embargo, mi otro jefe, el de la consultora internacional que me había contratado para aquel trabajo, y que se pasaba todo aquello por el arco del triunfo, me dio el permiso sin ninguna pregunta. Había que presentar también el contrato, porque la autorización solo permite un determinado gasto al mes, proporcional a tu salario. Cuando entregas a la autoridad correspondiente estos documentos y algunos más, incluyendo copia notarial de todas las páginas del pasaporte, te preguntan, muy interesados, por tu religión. No estoy seguro de que autoricen a todo el mundo pero sé que algunos a los que les gustaba chupar no se atrevían a pedirla. No quedaría muy bien llamándose Mohamed o Mustafá.

Si el establecimiento es ya un lugar de pecado, todavía hay una zona donde éste alcanza cotas mucho más elevadas: la sección del cerdo.

Pero esa es otra historia que les contaré en otra oportunidad.


IMÁGENES: Arriba, brindis con tinto. Centro, sencillo alambique de fabricación casera. Abajo, botella de vino australiano.

[1] Una azafata de aerolínea europea me aseguró que todos los vuelos que despegan de algún aeropuerto del Golfo llevan una provisión doble de bebidas alcohólicas y que, aún así, resulta difícil llegar a Europa con algún sobrante. Existen pasajeros que se pasan todo el vuelo libando lo prohibido. Eso sí: todos se declaran musulmanes islamistas rigurosos en sus respectivos países.

Fuentes: Gulf Times y experiencia propia.

sábado, 18 de marzo de 2017

LGBT

Son las siglas del colectivo de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales aunque, en mis tiempos, cuando hablábamos castellano, se denominaban con otros nombres más explícitos. Una variante añade la Q de queer –“raro” en inglés–, LGBTQ, para aquellos que no están específicamente representados por LGBT, como los pansexuales e intersexuales, que vaya lío.

Debe quedar claro que respeto la orientación sexual de cada uno y que el asunto me importa exactamente nada pero, claro, exijo el mismo respeto para la libre expresión de los que no somos como ellos.

El caso es que en Bilbao, al norte de esta España a veces incomprensible, se ha representado la obra “Inundación”, escrita y dirigida por la argentina Magda De Santo, bien conocida en su casa a la hora de almorzar y muy poco en el mundo de las letras, autora del manifiesto “Lesbianizar el teatro” que, según ella, “consiste en que no haya jefe ni padre ni certezas inamovibles.” ¡Toma ya!

lesbo 2Dicen los que saben de esto que “Inundación” destaca por su innovadora temática: el posporno, el poliamor, el aborto, alianzas y disputas entra lesbianas, bi, cis y trans y más ítems de la agenda lesbo-feminista. La escenografía sitúa la trama en un ambiente de estigmatización, sobre un triángulo negro que fue la marca de los nazis para lesbianas y putas. "Se trata de hacer una ciencia ficción feminista, distópica, donde no haya salvadoras heroicas o versiones de la típica guerrera, que son como personajes de hombres en cuerpos de mujeres", afirma la autora.

Casi coincidente con el world premiere de esta majadería que hubiera revuelto el estómago de Calderón, Lope de Vega, Shakespeare y otros muchos ilustres de la época, la televisión de la tribu vasca emitía un programa sobre los españoles –como si ellos no lo fueran– en los que nos calificaba de fachas, paletos, chonis [1] y progres. Textualmente se dice: “A los vascos nos vienen a la cabeza estos cuatro prototipos españoles: 1. Facha - Representado entre los hombres por José María Aznar. 2. Paleto - Con el nombre del pueblo siempre empezando por Villafranca. 3. Choni  - Como las que aparecen en el programa “Callejeros”. 4. Progre - Alguien que se quedó en el 68, muy leído y culto que, sin embargo, dice que vota al PSOE.”

Tras esta sagaz introducción, comienzan a hablar los entrevistados. Los primeros aseguran que la palabra España les transmite “trauma” y “opresión”. Joseba Apaolaza, actor, dice que “España tiene ese nombre porque cuando se fue a elegir, el nombre de Mongolia ya estaba adjudicado”. Luego de este comentario tan inteligente, actor y entrevistador, de idéntico nivel esclerótico-neuronal, comienzan a reírse. Las mismas risas se escuchan tras la intervención de Miren Gaztañaga, que asegura que los españoles “culturalmente son bastante atrasados: me viene la imagen de un cateto”, dice tan insigne y perspicaz actriz. Después desvarían contra el himno nacional, la bandera… Ni la camiseta de la selección española de fútbol se libra de sus escarnios y diatribas. Algunas instituciones llevarán el tema ante los tribunales como “incitación al odio”.

Lesbo 1

Precisamente ese es el delito que la izquierda progresista quiere endosar a un autobús fletado por el grupo “Hazte oír” que pretendía circular por las calles de Madrid y que la alcaldesa Carmena ha inmovilizado [2]. En el enorme autobús naranja puede leerse “Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen”, en campaña contra la transexualidad infantil.

Estamos ante una grave ofensiva para la destrucción de nuestros valores y libertades. Sabemos quién las ataca, aunque no está demasiado claro quién las defiende.

“Ser libre no es meramente deshacerse de las cadenas de uno, sino vivir de una forma que respete y mejore la libertad de los demás.” (Nelson Mandela)


IMAGENES: Arriba, un momento de la obra. Abajo, el autobús de la discordia.


[1] “
Choni” es el nombre que se usa en España referido a una tribu urbana formado por mujeres básicamente, con características peculiares en su modo de vestir, actitud, comportamiento, costumbres y estilo de vida. Un tipo de chica que compra ropa de mal gusto, súper ajustada, de colores estridentes, que pelea con cualquiera por cualquier cosa, sin expectativas profesionales ni personales, carentes de reconocimiento social. Suele utilizar un maquillaje excesivo, con los labios pintados exageradamente, igual que las mejillas y las uñas.
[2] “Hazte oír” se ha querellado contra la alcaldesa Carmena por el repetido acoso a su autobús.

Fuentes: ABC, Artezblai y BBC Mundo.

sábado, 4 de marzo de 2017

Parabenos y hierbas alpinas

P1010684 r1Estaba yo en el baño cómodamente aposentado en mi trono, como cada mañana, leyendo las etiquetas de los variados botes que se acopian por allá –como hago cuando no tengo a mano nada mejor– y, de pronto, me entero de que mi champú no contiene parabenos. ¡Qué horror! Un champú de primera marca, comprado en El Corte Inglés, 0% parabenos. Comenzó a invadirme un sudor frío, una desazón, una angustia tan insufrible que no tuve más remedio que llamar de inmediato a mi amiga Zoraida, brillantemente licenciada en ciencias químicas, para consultarle las consecuencias de aquella inadmisible insuficiencia parabénica.

Sustraída unos minutos de su tarea puntual de cambiarle los pañales a su chico más chico, me hizo Zori una identificación exacta de los parabenos que no puedo reproducir aquí por su enorme carga científica. Lo cierto es que –me dice-, como muchos otros compuestos químicos que utilizamos habitualmente, no son excesivamente buenos ni malos ni saludables. Se usan, sobre todo, como conservantes habituales en la industria cosmética. Con estos antecedentes, me pregunto, ¿cómo se conservará activo y eficaz mi champú durante los “12 meses después de su apertura”, como indica un icono del envase si, precisamente, carece de esos conservantes?

P1010687 r1La mentada etiqueta resalta que el champú contiene “extracto 100% natural de hierbas alpinas”. Importante aclaración lo de “natural”, como si existieron yerbajos montaraces –alpinos- que no lo fueran. El listado de ingredientes señala que se trata de extracto de hojas de salvia oficinalis y de artemisa dracunculos, o sea, salvia y estragón; flores del thymus vulgaris, es decir, tomillo; sin que falte el extracto de selaginella lepidophylla aerial, llamada doradilla en el desierto de Chihuahua, en México, donde es un endemismo. Un poco lejos de los Alpes, por cierto.

Llegados a este punto podemos establecer, por un lado, que la ausencia de parabenos solo sugiere que el champú no lleva conservantes y, por otro, que las hierbas mencionadas no son específicamente alpinas ni mucho menos. En el primer caso, no estaría de más que los iluminados del marketing moderno que redactaron la etiqueta nos indicaran cómo se las apañan para que el champú permanezca activo durante todo un largo año. En el segundo caso, veamos lo de las hierbas.

P1010689 r1La salvia tiene propiedades antiinflamatorias, antisépticas y termorreguladoras, siendo recomendable su consumo en infusión durante el ciclo menstrual y contra la diabetes. El estragón favorece la digestión, previene la úlcera de estómago, estimula la producción de bilis y tiene un cierto efecto hepatoprotector. El tomillo es digestivo, estimulante del apetito, antiparasitario, antihelmíntico, anticatarral, antiséptico, bactericida, mesolítico… entre otras propiedades incluso culinarias, como una especia que combina a la perfección con varios platos. Finalmente, la doradilla se emplea en afecciones pulmonares, disolución de cálculos de la vejiga e hígado, artritismo, gota… Dicho de otro modo, que ninguno de los extractos de hierbas supuestamente alpinas demuestra tener influencia alguna sobre eventuales disfunciones en el cabello o en el cuero cabelludo.

Ítem más, los del marketing resaltan –virtualmente esnifados– blanco sobre verde oscuro: “100% Belleza”. No sé si esto sugiere que el champú con 0% parabenos pudiera mejorar el aspecto de los feos. Por si un aquel, voy a lavarme la cabeza dos o tres veces al día, a ver si consigo parecerme a Brad Pitt o a alguno de esos guaperas que salen en la caja tonta.

Parabenos, hierbas alpinas, 100% belleza… ¡Vaya timo!


IMÁGENES:
Arriba, la etiqueta principal. Centro, ingredientes con detalle de las hierbas que contiene. Abajo, 100% belleza.

Fuentes: Para la preparación de esta entrada se han consultado varios blogs y páginas de internet de fácil acceso relacionadas con las plantas medicinales citadas. La consulta a mi amiga Zori ha sido puramente virtual.

sábado, 18 de febrero de 2017

Populismo

El diccionario de la RAE lo define como “tendencia política que pretende atraerse a las clases populares”. Es la palabra del año 2016 para la Fundación del Español Urgente, promovida por la Agencia Efe y el BBVA. Una palabra originalmente neutra que se ha ido cargando de connotaciones, a menudo negativas, hasta convertirse en un arma en el debate político y que, desde el punto de vista lingüístico, está viviendo un proceso de cambio de significado.

Popu 1

En un año con acontecimientos de importancia global como el brexit, la victoria de Trump y los diferentes procesos electorales en América y España, la palabra del año tenía que venir de ese ámbito. De hecho, varias de las doce candidatas que se anunciaron estaban relacionadas con la política.

El populismo agrupa gente de muy diversa ralea: Trump es un capitalista declarado y Maduro un socialista que sueña con el comunismo. Uno construye y el otro expropia. En España, Podemos [1] guerrea contra “la casta” y la Generalitat [2] catalana se lía con la independencia. La política es solo la mitad del problema. La otra mitad, más oscura y peligrosa, es la retórica populista que, con frecuencia, se adueña de la situación.

Los populistas son maestros de la manipulación, catedráticos de la falsificación y el adulterio. La receta del populismo es universal: encontrar una herida, un quebranto, real o imaginario, supuestamente común a muchos, identificar a alguien a quien culpar por ello, montarse una historia para contar y mezclarlo todo bien. Solo falta el destinatario: la masa, compuesta por legiones de ciudadanos mediocres, anomios y desnortados, guerracivilistas e ignorantes… ayunos en capacidades básicas de pensamiento, discernimiento y comprensión. Ya tenemos los ingredientes.

popu 2

Pasemos a la cocina. El populista le dice a la masa que conoce sus problemas y que ha identificado a los malos: las minorías, “la casta”, los empresarios, los ricos, el gobierno… hasta la iglesia si hace falta, todos malvados aborrecibles. Convoca, por ejemplo, una manifestación en la Plaza de Cataluña a favor de la independencia y les cuenta un cuento sencillo y entendible para sus lelas cabezas: “España nos roba”, les dice, aunque los ladrones estén dentro y los del 3% sean de su misma “casta”. El problema se ha simplificado. La cuestión es no olvidar quién es el enemigo.

Si no perteneces a la masa, si tienes ideas propias, si piensas, si tu cabeza funciona, eres un disidente. Ellos, Trump, Maduro, Podemos o la Generalitat necesitan que seas el enemigo, como todas las religiones necesitan un demonio, un chivo expiatorio: si no eres una víctima, eres un culpable.

popu 3En este contexto, los partidos populistas están bien posicionados como movimientos contestatarios, liderados por jefes carismáticos que aprovechan el desconcierto generado por las mutaciones históricas para enfrentar al pueblo contra las élites y exacerbar las pasiones identitarias. Ante situaciones complejas, su seducción reposa en la exaltación de ideas tan simples como falsas: proteccionismo, nacionalismo, clases sociales y xenofobia.

Termino con una frase del filósofo Fernando Savater: «El populismo es la democracia de los ignorantes. A veces sirve para sublevar contra problemas reales, pero no para solucionarlos. Busca revancha, pero no reforma».


IMAGENES: Arriba, Donald Trump, presidente electo de los Estados Unidos. Centro, el zorro populista hablando a los borregos. Abajo, el catalán Arturo Más, expresidente de la Generalitat, juzgado por prevaricación, el de “España nos roba”.

Al día siguiente de la publicación de este post, leo en los diarios algunas propuestas de los alcaldes populistas de Zaragoza y Barcelona. El aragonés propone “desmilitarizar la Academia Militar de Zaragoza” y la catalana (ex-okupa) “que las maniobras del Ejército se hagan sin armas”.

[1] Partido político español de izquierda, asesor del gobierno de Venezuela.

[2] Gobierno de la Comunidad Autónoma de Cataluña.

Fuentes consultadas: The Washington Post, BBC Mundo, Fundeu y Éxodo.

sábado, 4 de febrero de 2017

Cubanerías dos

Los días se deslizaban suavemente. Los cubanos no tenían prisa y a nosotros nos tocaba esperar, relajados, en la piscina del hotel llena de mujeres preciosas –blancas, negras y de chocolate–, algunas gordas y rusos, muchos rusos. Soviéticos que apoyaban al “tiranosaurio Castro”, como le llamaban algunos, y organizaban a su modo la vida del país. Sorprendía verlos en la piscina a cualquier hora, siempre impecables, traje y corbata, tomando el sol o la sombra, sentados sobre el hierro de unos balancines que perdieron los cojines tiempo atrás. Parecía como si estuvieran esperando una llamada urgente que les obligara a acudir a donde fuera a toda prisa. O como si no tuvieran ni idea de lo que estaban haciendo allí. Lo más probable.

cuba 1

Nosotros, mi compañero y yo, teníamos claro nuestro papel: revisar los equipos de perforación de pozos que sobrevivieron a la zafra de los 10 millones y hacer una lista de los repuestos necesarios para mantenerlos funcionando un par de años más. Dependíamos de la autoridad, que nos llevaba a ver las máquinas por la mañana temprano y nos traía de regreso al hotel al caer la tarde. Muchos días se olvidaban de nosotros.

A veces nos pasábamos una semana entera estabulados en la piscina porque –esa es otra–, no estaba permitido salir del hotel sin la compañía del funcionario de Turismo asignado. Un tipo majo y agradable que echaba pestes de la revolución socialista, del gobierno y de la madre que los parió. Un día nos confesó –a cambio de un par de bolígrafos Bic Cristal– que, en realidad, él era un policía ocupado en vigilar nuestros pecadores pasos y que, como ayuda para la alimentación de su familia, se veía obligado a vender lotería de Miami… que nosotros le comprábamos regularmente. Nunca nos tocó.

cubados 1Mi colega, un treintañero de pocas palabras, grande como un armario ropero, disfrutaba importunando a los rusos. Un día de tantos, sentado en los balancines, quiso saber si el soviético perfectamente trajeado que estaba a su lado sabía nadar. El ruso le contestó que no, y mi amigo le soltó algo así como que “mejor que fuera aprendiendo porque, cuando a los cubanos se les inflaran los huevos (sic), tendrían que ir nadando hasta Moscú”. Silencio sepulcral, roto cuando el aludido decidió retirarse con la autoestima por los suelos. Afortunadamente para los rusos, la orquitis no hizo acto de presencia en los testículos de los cubanos, por lo que pudieron quedarse hasta la caída de la Unión Soviética, muchos años después.

Una mañana nos pasaron aviso de que estábamos invitados a almorzar en el restaurante Moscú [1] típicamente ruso, en lo más alto del edificio más alto de la ciudad. Comimos “de puta madre”, como solíamos decir. Hartos de los sándwiches de atún en el Floridita –la cuna del daiquiri–, de los mojitos en La Bodeguita del Medio –puro Hemingway–, y de los helados en Coppelia, nos pareció que ni el menú de las bodas de Fígaro pudiera haber sido mejor. Decidimos volver de vez en cuando, aun admitiendo que el precio sería caro. Y tan caro: solo se podía acudir con invitación y, como no se repitió, nos quedamos con las ganas.

cubados 3Idéntica putada en el Tropicana [2], un cabaret un día llamado “el night club más atractivo y suntuoso del mundo”: cena y dos horas de espectáculo inolvidable en un bosque tropical de ensueño. Salí con una tortícolis que me duró varios días, de tanto mover el cuello a un lado y otro para evitar el cabezón del que tenía delante y poder ver en las dos pistas. Lugar ideal el Tropicana para una velada solo o, mejor, acompañado. Lástima que se necesitaba una invitación de la que no disponíamos.

Ni modo de conseguirla.


IMÁGENES: Arriba, el hotel Habana Libre actual. Centro, cartel proclamando la amistad cubano-soviética. Abajo, delicado sabor cubano en el Tropicana.

[1] El edificio donde se encontraba el restaurante Moscú es, desde hace muchos años, morada de vagabundos. En los años 80, un incendio arrasó con el edificio, donde también estuvo el Montmatre, uno de los cabarets más famosos de la Cuba Republicana. El edificio nunca más fue reparado.

[2] El Tropicana sigue siendo el más espectacular de los cabarets a cielo abierto. Un lugar único en el mundo para disfrutar del folklore y la música de Cuba, la cubanísima alegría de una noche tropical. El costo de las entradas está ahora entre 70 y 100 dólares USA por persona, sin cena o con cena incluida.

sábado, 21 de enero de 2017

Enero

“Quien pasa el mes enero, pasa el año entero”, asegura un refrán español. Sin embargo, para la mayoría, este mes se presenta con una pendiente espinosa y ardua de superar: la cuesta de enero. Tras las fiestas, volvemos a la dura realidad, toman cuerpo los excesos cometidos, el banco nos masacra con los cargos de la Visa y hay que emplearse a fondo para llegar al día 31.

Por si fuera poco, el comercio nos atosiga con tentadoras rebajas en ropa, electrónica, viajes… dando salida a lo que no pudieron vender en Navidad. Según unos, auténtico maná caído del cielo y, para otros, erosionando aún más nuestra ya lamentable economía.

enero 2En ciertos países, los servicios con precios fijados o regulados por la administración, digamos el transporte público, correos, peajes y tasas administrativas, aumentan de precio durante este mes. También lo hacen los productos de los llamados sectores estratégicos, como la electricidad, el gas y las telecomunicaciones.

Las subidas de impuestos, en su caso, nos afectarían igualmente en enero, al iniciarse el calendario fiscal. Un verdadero desastre para el sufrido ciudadano, de a pie o súbdito de su majestad.

En 2005, un investigador de la Universidad de Cardiff, en el Reino Unido, llegó a la peregrina conclusión de que el tercer lunes de enero es el día más triste del año y decidió etiquetarlo como Blue Monday, transcribiendo el adjetivo blue, en español, como “triste” o “deprimente”, a la manera e intensidad de los mejores blues del jazz americano.

Para alcanzar este afligido desenlace desarrolló una fórmula [1] en la que, con escaso orden y ningún concierto, manipuló variables como el clima, el salario, las deudas, el tiempo transcurrido desde Navidad, la motivación y lo que él denominó la "necesidad de reaccionar". Algunos opinan que la ecuación es estúpida y ni siquiera tiene sentido matemático. Con toda seguridad, su autor nunca pretendió que lo tuviera.

Aun así, comprobar que no hemos puesto manos a la obra para sacar adelante ninguno de los propósitos de año nuevo –tras esos 21 primeros días cruciales que los expertos dicen que cuesta adquirir un nuevo hábito– y el hecho de que sea lunes, son elementos adicionales que podrían converger para que, en ese jodido día, nos parezca que la vida no es más que una estafa de gran calibre.

Enero1Tal vez la fecha nos pudiera servir, y no es poco, para inducirnos a reconsiderar el último intento fallido de eliminar un mal hábito y vigorizar nuestros objetivos de año nuevo para, por ejemplo, dejar de fumar, acudir a un gimnasio, aprender inglés, encontrar nuestra media naranja –o melón– o cambiar el mundo. Con motivo de este fenómeno de la pseudociencia, los expertos nos ofrecen los mismos consejos de siempre para superar esos días en los que uno se siente el tipo más miserable entre los miserables.

Cliff Arnal ha abandonado la universidad [2] y trabaja ahora como “consultor de felicidad”, especializado en este tipo de ecuaciones sin ningún fundamento. Recientemente calculó el día más feliz del año, que es el tercer viernes de junio en el hemisferio norte, debido al mayor número de interacciones sociales, al tiempo, a la naturaleza, al recuerdo de los veranos de la infancia y a la anticipación de las vacaciones –gracias al viaje reservado en enero, imagino–. También ha cocinado la fórmula para el juguete perfecto y para el fin de semana ideal.

Que nunca faltan charlatanes, curanderos y vendedores de crecepelo.


IMÁGENES: Esta vez creo que no necesitan ningún comentario.

[1] La fórmula: ((W+D-d)Tq) / MNa, donde "W" es el factor climático, "D" las deudas que nos dejan las navidades, "d" el dinero cobrado en enero, "T" el tiempo transcurrido desde el final de la Navidad, "q" el tiempo transcurrido desde el último intento fallido de eliminar un mal hábito. Finalmente, "M" son las motivaciones del individuo y "Na" la necesidad de actuar para cambiar la vida.

[2] La Universidad de Cardiff informó, en un comunicado de prensa, que Cliff Arnall fue un profesor a tiempo parcial que abandonó la universidad hace algún tiempo.

Fuentes: BBC, El Mundo, El País, Muy Historia y Wikipedia.