sábado, 12 de marzo de 2016

De chinos y zanguangos

Filipinas mantiene excelentes relaciones con sus grandes vecinos, digamos Japón, China, India y algunos más. Durante estos días, el emperador de Japón y su esposa, o lo que los años han dejado de ambos, nos han visitado en Manila, donde los medios dan cumplida cuenta de sus actividades con un espectacular despliegue de recursos. India y China salen a diario en la prensa con sendas páginas de noticias, publicitando y pagando, supongo– sus logros y enfatizando la evolución social, científica y tecnológica de ambos países.

Go

Una reciente reseña da cuenta de que, en China, un programa informático ha derrotado, por vez primera, a un campeón profesional de un milenario juego llamado Go [1], una prueba de estrategia en la que los jugadores deben conquistar el mayor territorio posible, posicionando unas piedras blancas y negras sobre un tablero. El desafío parece sencillo y las reglas simples, pero esconde una gran complejidad especialmente para una máquina, por la dificultad que entraña calcular movimientos arbitrarios. Los aficionados al juego aseguran que es más sofisticado que el ajedrez.

Al genial Marvin Minsky, padre de la inteligencia artificial, fallecido hace pocos días, le habría encantado leer esta noticia sobre una hazaña que nadie esperaba antes de una década. El software desarrollado por Google ha dado un importante paso adelante. El programa utiliza múltiples y exhaustivos circuitos electrónicos interrelacionados para evaluar posiciones sobre el tablero y seleccionar posibles movimientos. Se trata de “redes neuronales artificiales”, que imitan a las biológicas y se prepararon combinando el aprendizaje supervisado por jugadores expertos con el que se consigue cuando la máquina juega contra sí misma.

Go 3Otra noticia, también de China, me ha recordado a mi abuelo Francisco, quien desplegaba a veces un léxico bastante sofisticado para un maquinista de locomotoras de vapor. Solía llamar “zanguango” a personas desmañadas y torpes que destacaban por su pereza, indolencia, desidia… Un vocablo, el de mi abuelo, fonéticamente similar al chino zhuangyuan, aunque con significado bien distinto.

Cuentan que, en tiempos de la dinastía Sui, hace unos 1.400 años, el imperio tenía censados 360 oficios o actividades, y que cada una de ellas disponía de su zhuangyuan, el erudito que conocía al dedillo los intríngulis del negocio, el primero de la clase, el gafotas, en suma.

La dinastía Sui [2] acabó con casi cuatro siglos de gobierno de castas militares, instaurando una complicada organización de funcionarios al servicio del estado. El “examen civil” era el único camino abierto a los estudiosos que deseaban formar parte de la envidiada burocracia y, por ende, elevar su posición social. Un asunto este de excepcional importancia en la época, considerando que la categoría de funcionario era hereditaria, es decir, hijos, nietos y biznietos mantenían de por vida la condición adquirida por su padre, abuelo o bisabuelo.

Go 2Los exámenes se realizaban a diferentes niveles, siendo el más alto el llamado "examen de la corte imperial", presidido por el propio emperador. A la persona que ocupaba el primer puesto en la lista de aprobados, es decir, al primero de su promoción, se le llamaba el zhuangyuan, suprema aspiración de los antiguos chinos instruidos.

Aunque el sistema se canceló en 1905, a los chinos contemporáneos que reciben la nota más alta en los exámenes para funcionario público se les sigue llamando como entonces. De hecho, todos los oficios mantienen profesionales de primer nivel. Nadie se sorprende hoy si oye hablar de maestros zhuangyuan en la cría de chanchos, gallinas o conejos o incluso en la conducción de locomotoras de vapor.

Como mi abuelo.


IMÁGENES: Arriba, tablero del juego del Go. Centro, locomotora de vapor de la época de mi abuelo, aunque algunos tramos ya estaban electrificados. Abajo, examen de la corte imperial.

[1] El go en chino, igo en japonés o baduk en coreano, es un juego de tablero estratégico para dos jugadores que se originó en la antigua China hace más de 2.500 años. Fue considerado una de las cuatro artes esenciales de la cultura china de la antigüedad.

[2] El pronto colapso de la dinastía Sui ha sido atribuido a las tiránicas exigencias del gobierno sobre el pueblo, quienes soportaron el terrible agobio de los impuestos y la labor obligatoria, es decir, trabajos forzados. ¡Jodidos chinos!

sábado, 27 de febrero de 2016

Los guardianes de la noche

Son una presencia constante. Sombras entre las sombras de la ciudad. Apostados a la entrada de cada negocio, chiringuito o casa de vecinos, allí están, hombres disfrazados de paramilitares o uniformados de cualquier color y modo, de esa edad que empieza ya a perder el brillo de la juventud y la esperanza de una vida mejor. Vigilan.

Consumen largas jornadas a pie de obra, como pueden, en el zaguán de una puerta, en una garita a punto de desahucio, en una silla de plástico a veces con un pedrusco en vez de la cuarta pata perdida en la última batalla–, en un viejo sofá que debió conocer días de emociones intensas o en el asiento abandonado de un auto que dejó de perseguir al viento. Guachimanes, vigilantes, seguratas… Una vida a la intemperie.

vigilantes 4

Me apena verlos dormir como perros humanos sobre el gran felpudo de la medianoche, tendidos cuan largos o cortos– son, soñando con no se sabe qué. Algunos balbucean entre sueños fragmentos de historias, confidencias, ficciones que se enredan en lo profundo de las raíces de las plantas que cuelgan de la verja o entre las ramas que suben por ella como ángeles de la guarda enredados en los pliegues de su túnica.

Casi todos llevan cosido en la camisa el distintivo de una empresa de seguridad, portando porra, pistola o un fusil de cualquier guerra antigua. Otros nada, las manos desnudas, los ojos cansados de indagar la noche sin otro rango que el sueño, las ropas desastradas de dormir a deshora, sin la manta que no necesitan y, sobre todo, sin techo.

Se les descubre pronto entre calles mal iluminadas, aceras como una gincana de agujeros, alcorques resecos que nunca llegaron a serlo, pavimentos resquebrajados, raíces de árboles que, igual que escalan el cielo, se rebelan contra los obstáculos que el hombre les pone. Se les descubre pronto entre los coches que ocupan todos los espacios posibles, las motos alineadas de los repartidores de pizza y los montones de bolsas de basura en cada esquina, fluyendo un riachuelo de líquido maloliente. Se les descubre como si fueran ellos los malhechores.

Makati Avenue 3La noche, su gran aliada, difumina la figura, refuerza su camuflaje uniformado. ¿De qué nos protegen? ¿Qué vigilan? Anoche, volviendo despacio de cenar por una avenida semidesierta de vehículos y peatones, buscaba en los rostros de los vigilantes una explicación a su cansancio en las horas nocturnas y lánguidas de la capital de este país.

Me contaba una colega que un guardián soñó que al día siguiente su jefe moriría entre los hierros de su coche. Le advirtió que no saliera de casa. El hombre no se dejó convencer por tan negros augurios, salió y volvió sano y salvo. Enseguida despidió a su empleado por dormirse en horas de trabajo, ya que su cometido, dijo, era estar alerta, no soñar.

Pese a tanto vigilante y no creo que precisamente por su concurso, siempre me sentí aquí como en una ciudad segura. Nada parecido a otras que conozco donde, aventurarse solo y a pie por las calles, es tentar la suerte y llamar a tu peor sombra cuando la noche dicta su toque de queda. Aunque no tenga sentido, la vida tiene que valer la pena.

Vigilantes 3Sin embargo, a pesar de la seguridad, el buen clima y lo exótico del país, los turistas no vienen [1].  A pesar de los esfuerzos de una hostelería moderna, con restaurantes de cierta calidad y precios razonables. Su slogan It’s more fun here “es más divertido aquí”– no parece funcionar. Un rechazo latente promovido, en parte, por los medios, que son los que nos refieren la marcha del mundo y del país. A menudo, un relato desenfocado, oscurecido y parcial, cuando no interesado y con escasos fragmentos de realidad.

Aunque, la verdad sea dicha, no hay mucho que admirar por estos pagos.


IMÁGENES: Arriba, un vigilante vigilando profundamente dormido sobre una silla de plástico. Centro, la avenida principal de Makati (Metro Manila) a las seis de la tarde, vista desde la terraza de mi hotel. Abajo, eslogan para la promoción del turismo.

[1] Un fin de semana me propuse visitar Intramuros, en la ribera meridional del río Pasig. Es el distrito amurallado de la ciudad de Manila y ubicación original de la misma. En el hotel me gestionaron todo con una agencia de turismo. El viernes me llamaron para decirme que se suspendía la excursión porque yo era el único inscripto. El sábado me fui con un taxi pero, claro, así no cuenta uno con las explicaciones de un profesional.

sábado, 13 de febrero de 2016

Happy St Valentine’s Day

No es que el I love you de bombín y paraguas pretenda competir con el romántico y delicado Je t’aime de los franceses, no. Aunque en inglés no suene tan mal… sobre todo en algunas camisetas al estilo I love NY. Cualquier cosa mejor que el rústico y pedestre t’estimo de los catalanes que, como se ve, han reducido el amor a una simple estimación: salut i força al canut. El maite zaitut de mi pueblo euskaldún también tiene lo suyo. No sé muy bien qué tal queda, porque nunca me lo han dicho.

El texto que sigue, de profundo amor y desamor, lo tenía escrito desde hace algún tiempo. Hoy, víspera del día de los Enamorados y con el traductor incorporado al blog, me parece el mejor momento para publicarlo, para que cualquiera lo puede leer en el idioma que más le guste. Incluso en ingles, yes.

¡Feliz San Valentín!

Rostro mujer_04I know it's too late for senseless excuses, but I wanted you to know that I'm not lying on a bed of roses. My thoughts are only yours these days. And everything I can say...is gone.

I keep my routine, I try not to think about those things we said for each other, but it's so hard to me... We both know how hard is try to forget something so strong and powerful like the truth... and the only truth we know is there's no more time for us... maybe there was no any 'us' and everything was my own creation...

Anyway, stay strong, because I won't be beside you anymore! It's so difficult to think about it. People come, people go, people leave... The main trouble is we know all these things, but we do not want to think about them.

Someday, I know well, your eyes will be opened to a new world of possibilities. I grieve for you... I cry for you cannot see all these things nowadays. But, don't be afraid when you realized you're alone. It's something I've passed by, once. You are able to overcome all what you wish...

valentin 2_thumb[11]I really don't need stay by your side... You are by your own and you'll be fine! All you need to learn is: be alone is completely different to have not anybody near you. I will leave you alone, but I will always take care of you of my way...

I hope you understand. Few people have enough strength to sacrifice what they love. Trust in me when I say: I can't tell you I love you, but it's certain - I am sacrificing much more than I thought I could...


IMÁGENES: Arriba y abajo, dos fotografías para un día de San Valentín. Fíjense en el ceño fruncido de la niña de la derecha, en la foto de abajo. Celos de temprana edad.

NOTA – En la columna de la derecha, arriba, tienen un traductor que pueden utilizar para leer este texto en español o en cualquier otro idioma de la lista. No es una maravilla, pero es lo que ofrece Google en plan automático.

sábado, 30 de enero de 2016

Escribo desde Filipinas

Sí, en la mañana de un domingo algo neblinoso, superada ya la época de los tifones. El último, de nombre Melor –un santo británico del siglo X–, ha dejado casi 40 muertos en algunas islas. Aquí, en Makati, una de las nueve ciudades que componen la Manila metropolitana, las cosas se llevan mejor. Invariablemente, las desgracias naturales, con nombre de santo o sin él, golpean, destruyen y se ensañan siempre con los más pobres.

Fili 5Estos días, Filipinas está en la prensa rosa de todo el mundo por una serie de circunstancias que, aparte de la meteorología, han puesto en la picota a ciertas organizaciones. Por ejemplo, la coronación de Miss Filipinas como Miss Universo, luego de que el presentador se equivocara anunciando como ganadora a la representante de Colombia, que apenas tuvo el tiempo justo para sonreír y saludar a los presentes. Extraño suceso: una de las participantes del certamen de belleza avivó la polémica asegurando que la victoria de la filipina es un fraude absoluto, ya que nadie votó por ella. También se dice que la galardonada es más que amiga, en su país, de un dirigente político de alto rango.

Menos significativo entre la masa devoradora de basura mediática, pero mucho más importante para los filipinos, el anuncio de las autoridades de la Unión Europea de comenzar negociaciones bilaterales, durante los primeros meses de 2016, con vistas a sellar un acuerdo de libre comercio. La UE es el mayor inversor extranjero en Filipinas, con un volumen directo de más de 6.200 millones de euros.

Makati de noche_resize

Manila tiene unos 14 millones de habitantes y el país un censo de 102 millones, sin contar los 11 millones de trabajadores emigrados hacia Arabia Saudita, Qatar y Australia como principales destinos. Los que quedan se distribuyen muy desigualmente en las más de 7.000 islas de todos los tamaños que componen el archipiélago, con una densidad de población de 330 habitantes por kilómetro cuadrado, una de las más altas del mundo.

Se expresan en dos idiomas oficiales inglés y tagalo– más ocho regionales. El español está prácticamente desaparecido [1], aunque un elevado porcentaje de los nombres y apellidos de las personas y de muchos lugares sean españoles, a veces con transcripciones irreconocibles como, por ejemplo, minisipyo por “municipio”, y análogas paranomasias.

Un apartado para los taxistas, gente especial en casi todos los lugares del mundo. En la capital, siempre intentando timarte, aunque hay excepciones, claro. A veces, negociando, son capaces de parar el taxi y decirte que te bajes, estés donde estés, porque ya no les interesa llevarte. Incluso en los taxis oficiales de los hoteles donde, si el transporte al aeropuerto cuesta normalmente poco más de 5 euros, el chofer del hotel pretenderá cobrarte 18 o 20, si te ve relajado.

No quiero terminar esta entrada sin dedicarle unas líneas al gran Lapulapu, considerado el primer héroe de las Filipinas. Como jefe de la isla Mactán, rechazó los intentos de invasión de los hombres de Magallanes, negándose a pagar tributo al rey de España y convertirse al cristianismo. Magallanes acabó muerto y su tropa derrotada en lo que se conoce como la batalla de Mactán (1521).

En relatos populares y películas se quiere hacer creer que fue el mismo Lapulapu quien mató al descubridor español. Sin embargo, todos los historiadores [2] coinciden en que se trató de una multitud de guerreros, superior al millar, que se abalanzó sobre él y sus apenas medio centenar de soldados mal armados, no dejando literal– títere con cabeza.

Hoy, lapulapu  da nombre a un pescado muy popular [3], pequeño, espinoso, descarnado y poco apetecible, atributos tal vez similares a los de su homónimo guerrero.


IMÁGENES: Arriba, la filipina Pia Alonzo, Miss Universo 2015 quien, por cierto, nació en Stuttgart, Alemania, hace 26 años. Centro, Makati, con algunos edificios iluminados para la pasada Navidad, vistos desde la piscina de mi hotel en el piso 35. Abajo, Lapulapu, héroe nacional, en una épica imagen muy favorecedora, por cierto.

[1] El Instituto Cervantes, en Manila, tiene como objetivo ofrecer una formación lingüística de calidad a través del equipo de profesores que imparte clases de español como segundo idioma y contribuir al avance de las culturas española e hispanoamericana en Filipinas. La biblioteca del instituto y los programas culturales están destinados a proporcionar una visión de la cultura hispana clara, moderna y global.

[2] Entre ellos, el más importante, el italiano Antonio Pigafetta (1480-1534) en su obra Relazione del primo viaggio intorno al mondo.

[3] Nombre científico: Epinephelus coeruleopunctatus. Nombre común: Grouper y Rockcod. En tagalo lapulapu y en cebuano pugapo.

sábado, 16 de enero de 2016

Ingleses

Con el paso de los años, uno se va haciendo amigos en diferentes etnias e idiomas. Tengo en la colección varios angloparlantes que presumen de que, entre los británicos, la cortesía es algo que se cuida al detalle. Así será, obviando que no te den los buenos días cuando entran al ascensor, ni que la chica a la que te acaban de presentar rehúya recibir los dos sonoros muacs que estabas dispuesto a estampar en sus sonrosadas mejillas de godiva anglosajona.

Disfrutábamos hoy de una relajada tertulia en el Century Mall de Makati con un amigo inglés llamado John, con mucha España encima y debajo: está casado con una española– que habla perfectamente nuestra lengua, si le disculpamos sus dificultades para decir paella, refrigerador, perro, corregir, hallar… Así hasta cerca de un centenar de palabras que lleva cuidadosamente listadas, según confesión propia, y tacha a medida que va consiguiendo hacerse con ellas.

Paseo en burro -pixelado

Hablamos de muchos temas: de palabras que tomamos por inglesas y que no lo son, de las dificultades que tenemos con los “falsos amigos”, es decir, vocablos de similar fonética en ambos idiomas y significado fatalmente disparejo. Nos refirió una anécdota de cuando visitó el pueblecito de su mujer donde se celebraba una feria medieval. Ya saben: artesanos de época, chicos tocando laúdes, paseos en burro, acróbatas, malabares y muchos puestos coloridos. Dice que le llamaron la atención los frascos de mermelada vendidos por una señora que parecía la típica abuela española. Reproduzco el diálogo, más o menos:

John, entusiasmado: ¡Qué buena pinta tiene la mermelada de melocotón! ¿Lleva preservativos?

La vendedora, algo aturdida: No señor. Claro que no lleva preservativos.

John, aliviado: ¡Estupendo! Soy alérgico a los preservativos. No puedo comer nada que lleve preservativos. Le compro estos dos botes.

No entendió muy bien la cara que puso la señora hasta que su esposa le explicó que lo que se añade a los alimentos para evitar su deterioro con el tiempo son “conservantes”. En inglés se llaman preservatives y como no sabía cómo decirlo en castellano, optó por algo que le sonaba muy similar: preservativos. ¡Opción incorrecta!

Ahora sabe que los preservativos, a diferencia de los preservatives, se encuentran en máquinas expendedoras de los bares o en las estanterías de las farmacias y que jamás nadie pondría un preservativo en ningún alimento.

balconing

Luego nos contó que, la primera vez que alguien le dijo, en su trabajo en España, “eres un crack” se quedó a cuadros [*], preguntándose por qué le estaban llamando “grieta”. ¿Tendría su rendimiento profesional alguna “fisura”? Porque eso es lo que crack significa en inglés: grieta, fisura, un chasquido, un crujido o una droga muy peligrosa, entre otras cosas.

En castellano –al menos en España- tenemos más “palabros” inventados con aire anglosajón de forma un tanto subjetiva, a base de colocarles el sufijo –ing del gerundio inglés, como puenting, parking, zaping, footing… La mayor parte de estos vocablos son desconocidos para los británicos y el diccionario de la RAE no los recoge, aunque los usemos con cierta naturalidad. Hacemos zaping o zapeamos cuando cambiamos sucesiva y compulsivamente los canales de nuestro televisor. Los ingleses dirían channel hop o channel surf, más entendible por lo de surfing. Hacer footing sería hacer jogging en inglés, y puenting lo expresarían allá arriba como bungee jumping, nada menos.

¿Cómo llamaríamos a esa afición extendida entre los turistas británicos de saltar, borrachos, desde el balcón de la habitación a la piscina del hotel? ¿Balconing? No por cierto. Hay otra opción mejor: Absolute stupidity!


IMÁGENES: Arriba, niños disfrutando de un paseo en burro en el mercado medieval de Jaca, Huesca. Abajo: un imbécil jugándose el tipo, listo para saltar a la piscina del hotel.

[*] Cuando alguien se queda “a cuadros”, ni se habrá pixelizado ni va a empezar a formar parte de ningún museo. Lo que realmente le sucede es que está tremendamente asombrado, que está alucinando por algo que ha visto u oído, que está flipando, que se ha quedado sin palabras, que no sabe cómo reaccionar. (Del blog “Expresiones españolas para erasmus en apuros”)

sábado, 2 de enero de 2016

Adiós 2015. ¡Bienvenido 2016!

Guerras, catástrofes… atentados yihadistas de unos locos obstinados en destruir brutalmente nuestra civilización, en hacernos retroceder hasta el oscurantismo de un tiempo varios siglos olvidado. Un año aciago como pocos, como para arrinconar con los ecos de la última campanada de la nochevieja.

Las imágenes de centenares de miles de personas huyendo de la guerra, en busca de un futuro mejor, han sido constantes a lo largo de 2015. Estos dramas e historias personales han motivado que la palabra "refugiado" sea la elegida por la Fundación del Español Urgente [1] como la palabra del año. Lamentable oprobio para doce meses, sin duda, mejorables.

REFUGIADOS

Nuestras esperanzas están puestas en el recién estrenado 2016, bisiesto… aunque los años con un día más no presagien nada bueno: “año bisiesto, año siniestro”, dice el refranero. En 1948 asesinaron a Ghandi, veinte años después a Martin Luther King y en 1980 a Lenon. En 1912 se hundió el Titanic… A pesar de los pesares, no podemos perder la confianza en los próximos 366 días, seguros de que las cosas irán mucho mejor: “año bisiesto, ni aquello ni esto”. Sobre todo, aquello.

A veces imprimen cierto carácter. En Irlanda, por ejemplo, el 29 de febrero es el único día, cada cuatro años, en el que las mujeres pueden pedir matrimonio a los hombres. No es obligatorio para el caballero decir que sí pero, en caso de que rechace la petición, debe compensar a la dama con un beso y el regalo de un camisón de seda.

cubos de agua

En Puerto Rico se preparan para el año nuevo tirando cubos de agua por la ventana para librarse de los problemas del año anterior o escuchando “El Brindis del Bohemio” [2], un poema tradicional que puede ser recitado o cantado, y que tiene un cierto regusto de tristeza:

-Las doce, compañeros.
Digamos el "requiescat" por el año
que ha pasado a formar entre los muertos.
¡Brindemos por el año que comienza!
Porque nos traiga ensueños.

Al otro lado del mundo, en Japón, a la medianoche, los templos hacen sonar sus campanas 108 veces para purificar los 108 deseos mundanos que, según la doctrina budista, son el origen de nuestro sufrimiento. En Alemania, durante la noche de fin de año dejan caer plomo fundido en un vaso de agua y la forma que tome al enfriarse sirve para determinar lo que les deparará el futuro.

philipino new yearAquí, en Filipinas, lunares. El último día del año, los lunares son el dibujo habitual en los trajes y vestidos de muchos filipinos. Conviene que la prenda tenga algún bolsillo para poder meter monedas y hacerlas sonar cuando lleguen las doce. Creen que esta costumbre les traerá prosperidad en el nuevo año por la asociación de lo redondo con las monedas y la riqueza. En este país hay otras muchas tradiciones: hacer todo el ruido que se pueda para ahuyentar a los malos espíritus o comer fideos largos o pansit [3] para disfrutar de una larga vida…

…chilindrinas y versos,
la agonía de un año de amarguras
y de sueños deshechos,
la llegada, con nuevas ilusiones,
del feliz año nuevo.


IMÁGENES: Arriba, un grupo de refugiados llega a la isla de Lesbos en Grecia. Centro, cubos de agua en Puerto Rico para deshacerse de las miasmas del año anterior. Abajo, celebración del año nuevo en Manila: Maligayang Bagong Taon!

 [1] La Fundación para el Español Urgente o FUNDEU es una institución sin ánimo de lucro que tiene como principal objetivo impulsar el buen uso del español en los medios de comunicación. Nacida en 2005, fruto de un acuerdo entre la Agencia [de noticias] Efe y el [banco] BBVA, trabaja asesorada por la Real Academia Española.

[2] Compuesto por el poeta mexicano Guillermo Aguirre Fierro, en El Paso (Texas) en 1915. Pueden encontrarlo íntegro en http://www.elboricua.com/elbrindis.html.

[3] El pansit o pancit son unos fideos cantoneses especiales para pancit que, a su vez, es el nombre de un delicioso plato filipino, fácil de cocinar, cuya receta encontrarán en internet sin dificultad.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Restaurante ¿español?

Aquellos afortunados –es broma– que siguen mi blog con admirable paciencia, saben que me gusta escribir sobre la cocina étnica, habitualmente positiva y satisfactoria, sobre todo si uno no le hace ascos a las orugas del mapani en Sudáfrica, a los insectos torraditos en Vietnam o a los blancuzcos gusanos del coco en África Occidental, por poner algunos ejemplos que nos permitan centrarnos.

Pues bien, nunca imaginé que había que venir tan lejos para comer tan mal. Mi primer almuerzo en Filipinas, antes de meterme a explorar los restaurantes locales, fue una elección equivocada: un establecimiento español –sí, español– que, según su web, lleva seis décadas “enamorando a sus clientes con los tentadores sabores de Castilla” que, además, dice, “se han ido perfeccionando con los años”.

Enamorarse es un proceso físico y químico en el que suelen influir múltiples factores, ninguno de los cuales se dejó ver para la ocasión. El local es decentito, sin estridencias. Se agradece la falta de la decoración seudo-española tan al uso y tan desafortunada. Nada más sentarse uno a la mesa, se pone de relieve la primera falacia: no hay mantel ni servilletas. Ni siquiera de papel, aunque luego, a petición, me trajeron una de tela y unas toallitas húmedas para limpiarme las manos, como las que se usan para cuidar el culito de los bebés.

 No hay carta de vinos. Sin embargo, me ofrecieron un tempranillo de la casa, por copas carísimas, que resultó ser, y no exagero, lo peor que he bebido en mi vida y, para colmo, caliente a más no poder. Eché una ojeada a las botellas de la estantería ¡sin encontrar una sola etiqueta patria! Identifiqué las peores marcas globales, la basurilla de varios países, incluso de Francia, donde también se producen vinos bien malos.

La carta ofrecía un amplio repertorio de diferentes tipos de paella cuya elección, por amargas experiencias, suelo rechazar de plano, cualquiera que sea el adjetivo que le atribuyan: valenciana, de pollo, de verduras, de conejo, de marisco… Me da igual, porque el arroz suele adquirir la consistencia del engrudo usado para pegar carteles.

Me animé a media docena de langostinos al ajillo que, en la foto, tenían muy buena pinta. Se les veía enteros, a la plancha y sin pelar, con unas láminas de ajo por encima. Hubieran lucido bastante bien en la bandeja, a no ser por sus cabezas negras como el azabache y la repelente gelatina verde-azulada que desprendían al separarlas del cuerpo. Luego resultaron dificilísimos que pelar, duros –excesivo tiempo de plancha– y desaboridos. Me dejé dos enteritos, con lo que a mí me gustan.

Podría seguir hablando de unas anillas de calamares a la romana, recubiertas con un dedo de rebozo inidentificable y servidas con una insulsa salsa alioli y un limón que resultó que no era limón sino calamansi, minúsculo y sin jugo. Pero no quiero aburrirles con esta mi primera entrega desde las “Pilipinas” del rey Felipe II. Tendremos ocasión de seguir desde estas ínsulas en otro momento.

Lo positivo del restaurante es que se encuentra muy cerquita de mi hotel, apenas a un par de calles algo estrechas y sinuosas. Lo negativo, según se mire, que para llegar hay que atravesar el barrio de furcias –juro que nadie me advirtió– donde los vendedores callejeros me ofrecieron viagra, cialis y otros expectorantes, sin ningún rubor.

No sé si por pura intuición o porque se me notan ya las carencias.


IMÁGENES: Arriba, paella al estilo de mi mujer, es decir, deliciosa. Abajo, supuestos callos a la madrileña absolutamente incomibles.

sábado, 12 de diciembre de 2015

El rey de los vientos

Si hay un elemento que identifica nuestro clima en Zaragoza, es el cierzo, que corre a sus anchas por el valle del Ebro sacudiendo árboles y ventanas, alzando faldas,  levantando nubes de polvo, arremolinando la hojarasca del otoño y llevándonos en volandas.

La primera referencia que se conserva sobre el cierzo aparece en los albores del siglo II aC, cuando Catón el Censor, viejo cónsul romano que trajinó por Hispania luchando en mil batallas, no olvidó anotar en sus crónicas lo feroz que le había parecido el viento del Ebro, al que denominó cercio: “Al hablar te llena la boca, derriba hombres armados y carros cargados”, afirmaba, tal vez exagerando un poco.
Siglos después, cuando en Zaragoza teníamos una base aérea de la USAF, la emisora FM de los gringos se identificaba en inglés como trasmitiendo from de windy city, es decir, “desde la ciudad del viento”, como Chicago. [1]

Numerosos autores se han referido al cierzo en sus glosas, desde el bilbilitano Marcial, también en época romana, hasta José Antonio Labordeta [2], carismático cantautor de lo aragonés, que le dedicó algunas composiciones memorables. Ciertos artistas plásticos han conseguido obras de gran belleza inspiradas en nuestro viento, que ha dejado su huella en nuestra cultura popular, en el urbanismo moderno y en la arquitectura convencional.

El cierzo modela el paisaje, erosiona los cerros dejándolos pelados e inclina los árboles en la dirección de su soplido. Algunos de ellos apenas desarrollan ramas por el lado de barlovento, al igual que los “pinos del viento” o pini winis en las Antillas Holandesas. Integradas en los yermos parajes de Aragón, podemos ver rodar a las “capitanas”, esos arbustos inconfundibles en forma de bola de las desoladas escenas de las películas del Oeste, que son arrancados por el cierzo y, en su camino, van esparciendo sus semillas para que la vida continúe.

El cierzo es un viento frío y seco que, a menudo, nos trae frío polar y, a cambio, se lleva la niebla y la contaminación. Es un viento del Norte que, al llegar por el Moncayo [3], choca contra las montañas del Sistema Ibérico que flanquean el valle y toma la dirección del río, perdiendo fuerza a medida que se aleja hacia el Mediterráneo.

No trae humedad, sino que se la lleva, ejerciendo un efecto desecante, como si fuera un aspirador. Sopla durante más de 150 días al año, persistente y racheado. A veces se enrabieta como si hubiera enloquecido, alcanzando intensidades que superan de largo los 100 km/hora, hasta la máxima racha de 160 km/hora registrada en 1954. La alerta por viento se activa en Zaragoza cuando supera los 60 km/hora, si bien, en otras ciudades españolas, el umbral es mucho más bajo. Dicen que ha llegado a mover los vagones del ferrocarril y que, cuando las locomotoras iban a carbón, resultaba difícil avanzar contra el viento.

Con frecuencia nos acobarda, levanta tejados, desgaja ramas y rompe antenas, pero también nos aporta beneficios, haciendo funcionar, generoso, los molinos de producción eléctrica que pueblan el paisaje del valle, parques eólicos que inyectan millones de megavatios a la red eléctrica, reduciendo el consumo de combustibles fósiles y mejorando el medio ambiente.

¡Salve, rey de los vientos!


IMAGENES: Arriba, mapa de la Comunidad Autónoma de Aragón, atravesada por el río Ebro. El clima a que me refiero corresponde a Zaragoza y amplios alrededores a lo largo del valle. Centro, Marcial (40 – 104 dC) escribió un total de unos mil quinientos poemas pertenecientes a un solo género literario, el epigrama, en el que no tuvo rival en su tiempo (Foto: Wikipedia). Abajo, árboles esculpidos por el viento en la ladera de Moncayo (Foto: Moncayoman.com).

[1] Para conocer el origen del apodo “ciudad de los vientos” a Chicago, sugiero visitar una interesante página pinchando sobre el enlace anterior, arriba, en azul.

[2] Conocí a Labordeta en Nueva York y luego, ya de mayores, compartimos algunas tardes de tinto y conversación en nuestra querida ciudad de Jaca, en el Pirineo Aragonés. Labordeta (1935 – 2010) escribió estos versos que tomo de una de sus canciones:
Polvo, niebla, viento y sol
y donde hay agua, una huerta;
al norte, los Pirineos:
esta tierra es Aragón.


[3] El Moncayo es una montaña del Sistema Ibérico situada entre las provincias de Zaragoza (Aragón) y Soria (Castilla y León). Con sus 2.314 msnm, es la máxima cumbre del Sistema Ibérico. Detalles en la web Moncayoman.com.

NOTA – La información contenida en esta entrada es, en parte, de elaboración propia y, en parte, obtenida de las fuentes citadas y del diario Heraldo de Aragón.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Egipcios

Termina el verano del año 2525 aC. El Nilo se ha desbordado. La inundación mejora la navegabilidad del río y, para un hombre llamado Merrer, señala el momento de transportar la piedra hasta el lugar donde el faraón Keops El Déspota, segundo de la IV dinastía, está construyendo la Gran Pirámide de Gizé.

La navegación desde la cantera es de apenas unas 10 millas al sur, pero la pesada carga de piedra caliza dificulta la maniobrabilidad por un río desdibujado que aparece ahora tan vasto como un océano. Merrer es un hombre con experiencia en mar abierto y la flota de barcazas del faraón y los 50 obreros a su cargo están en manos seguras.

Egipto 1El lugar es un continuo trajín, un ir y venir de hombres en ruidosa y porfiada actividad. La pirámide quedará pronto recubierta con los bloques labrados a su sombra y cuando la piedra angular se coloque en la posición más alta de la construcción, el trabajo de Merrer habrá concluido.

Unos 4.540 años más tarde, la enorme planicie frente a la pirámide de Keops permanece silenciosa y desolada. Los vendedores de suvenires y perfumes falsificados, el camellero que ofrecía paseos a lomos de su camello a 6 libras egipcias la media hora, y los turistas, han desaparecido ahuyentados, primero, por el atentado suicida en el Museo de Arte Islámico de El Cairo –la más colosal colección de antigüedades egipcias del mundo– y, ahora, por el derribo de un avión ruso con más de 200 pasajeros sobre la península del Sinaí. Entre uno y otro no han faltado sobresaltos de variada intensidad.

Egipto 3Durante décadas, la Gran Pirámide fue lugar de obligada peregrinación para los turistas que visitaban el país. Las cenas con espectáculo, la danza del vientre interpretada por bellísimas bailarinas en los restaurantes típicos de la plaza de Tahrir o de la Liberación, y los románticos cruceros fluviales hasta la presa de Asuán, cosa corriente. Los hoteles bullían de actividad y en el lobby se hacían oír todas las lenguas del mundo.

Vivía yo en el barrio de Heliópolis, un entorno relativamente seguro por la cercanía de la residencia del presidente de la nación. Cada día viajaba hasta una pequeña ciudad llamada 6th October, a unos 40 kilómetros de El Cairo, erigida exactamente en medio de la nada absoluta, en pleno desierto. Me habían asignado un consultor egipcio, propietario del automóvil más destartalado y sucio que he visto jamás, cuyo motor nos obligaba a detenernos cada pocos kilómetros para rellenar de agua su radiador.

Egipto 2

Una tarde, al ir a acomodarme en mi lugar en el auto, hice ademán de retirar un libro de tapas mugrientas colocado en el asiento del acompañante. El tipo aquel me sujetó el brazo con inusitada fuerza para impedírmelo y comenzó a increparme en árabe, a voz en grito, el rostro congestionado, completamente fuera de sí. Luego, más calmado, me explicó que aquel libro era el Corán y que yo, perro infiel, no podía tocarlo con mis manos impuras. Me dieron ganas de liarme a hostias con aquel imbécil pero me contuve, lo que no supuso óbice ni cortapisa para que me ciscara, por lo bajinis, en la putísima madre que lo parió.

Relaté el incidente al jefe de equipo, quien me adjudicó de inmediato un nuevo consultor llamado Ahmed, feliz propietario de un coche modesto pero decoroso y limpio, verdadero profesional, formalmente interesado en los avances del proyecto, en mejorar su inglés y en sacar adelante a su familia: una joven y encantadora esposa, que no tuvo inconveniente en presentarme, y dos niñitas gemelas de inmensos ojos negros, lindas como de cuento de hadas.

Ahmed, sin duda, pertenece a la honorable estirpe de los Merrer, dominadores del Nilo y constructores de pirámides. El otro, el ferviente lector del Corán, estará ahora integrado en alguna célula de terrorismo yihadista o violando mujeres en las filas del ejército islámico.

Suponiendo que un dron infiel e irreverente no le haya volado ya la cabeza.


IMÁGENES: Arriba, construcción de las pirámides. Centro, la española Dalilah [*], bailarina legendaria de la época dorada de la danza del vientre en Egipto, bailando delante de las pirámides durante el rodaje de la película “Keyf Ansak”, en 1957. Abajo, pirámides y camellero.

[*] Dalilah, cuyo verdadero nombre era Adelaida Angulo Agramunt, intervino en varias películas y programas de televisión desde 1952 hasta su repentino fallecimiento en 2001. A destacar su interpretación en Juana la Loca, poco antes de morir, y su show Arabesque. (Fotografía y datos tomados de Wikipedia).

sábado, 7 de noviembre de 2015

Logos, pathos y Cervantes

Los argumentos han de ser convincentes. El público debe conocer el punto de vista del orador antes de aceptar su discurso. Sé que fueron los políticos quienes prostituyeron el logos, es decir, el uso de la palabra meditada, reflexionada y razonada, uno de los modos de persuasión en la retórica de la filosofía aristotélica. La casta dirigente –con demasiada frecuencia lerda, inhábil y grosera– solventó sus insustanciales discursos con el pathos, como manipulación inicua de los sentimientos humanos para afectar el juicio del pueblo y su siempre deformada y deficiente comprensión de la política y de los intereses espurios que enmascara.

Nov 3 AristoEl logos es la argumentación en sus dos formas básicas: la primera apela a principios tales como el valor de la libertad, el respeto a la vida, la igualdad entre los hombres, etc. Su fuerza de convicción depende, en gran medida, de que los principios o valores en que se apoya sean compartidos por el auditorio. La segunda gravita en lo que Aristóteles llama “proposiciones probables”, esto es, afirmaciones que han sido suficientemente verificadas.

El pathos es la intensidad emocional del discurso a través del tono de voz y del lenguaje no verbal. Esta emoción debería despertar una respuesta similar en el auditorio. También, el logos contribuye a activar el pathos, pero el que habla ha de saber establecer una relación favorable con el auditorio. «A los hombres buenos les creemos de un modo más decidido, con menos vacilación. No es verdad que la bondad personal de quien habla no contribuya a su poder de persuasión: por el contrario, su carácter y credibilidad pueden considerarse la herramienta de convicción más efectiva que se posee», señalaba Aristóteles.

Nov 7 3Celebrando este año el IV centenario de la aparición de la segunda parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, he tenido oportunidad de leer otro libro titulado, ni más ni menos, Segundo tomo del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, de un tal Alonso Fernández de Avellaneda –probablemente un seudónimo– obra pronto conocida como El Quijote de Avellaneda por hacerla, sin duda, más manejable.

Recoge el texto el logos y el pathos del primitivo, es decir, un plagio en toda regla a la obra de Cervantes aunque, en la época, no suponga ninguna novedad que alguien escriba una segunda parte de un libro ajeno. El Lazarillo de Tormes y su continuación son obra de distintos autores, ambos anónimos. Salas Barbadillo escribió La hija de la Celestina, aprovechando el atractivo de los personajes de La Celestina original. De Lope de Vega es La hermosura de Angélica que, al igual que Las lágrimas de Angélica, de Luis Barahona, está inspirada en el Orlando enamorado, de Boiardo, quien la escribió estimulado por el Orlando furioso de Ludovico Ariosto.

Nov 7 2Lo sorprendente es que nadie, en su tiempo, se incomode por ello, considerándose entonces que los personajes y las historias no son patrimonio de su creador, sino del mundo de la literatura o de la poesía, y cualquiera puede acceder a ellas y utilizarlas en su provecho con absoluta libertad. Pero El Quijote de Avellaneda cuenta con una particularidad: la falta de respeto hacia el creador del original. Los demás autores cantan las virtudes de sus antecesores –el logos– y se enorgullecen de compartir sus laureles y habilidades –el pathos–. Sin embargo, Avellaneda considera a Cervantes un viejo solitario, charlatán, agresivo, prepotente y gruñón, al que hay que poner en su sitio haciéndole todo el daño posible y, de paso, sembrar dudas sobre sus orientaciones sexuales durante su cautiverio en Argel.

Dice mi mujer que los espíritus mediocres condenan todo aquello que está fuera de su alcance. Una de las mayores pruebas de su mediocridad es no aceptar ni reconocer la superioridad de otros.


IMÁGENES: Arriba, busto de Aristóteles (384-322 aC) en el Palazzo Altemps de Roma. Centro, Portada del Quijote de Avellaneda con un facsímil de la edición original de 1614. Abajo, Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616).

NOTA - En el momento en que un orador inicia su discurso, se pone en marcha un complejo proceso en el que intervienen multitud de factores. Logos y Pathos son dos de las tres palabras que representan las condiciones que, en la Retórica de Aristóteles, debe reunir un buen discurso. Utilizamos el término discurso en un sentido muy amplio, para abarcar la intervención de un político en la cámara, la lección de un profesor, la presentación de un proyecto a un grupo de profesionales, unas palabras en un acto de homenaje a una persona, la homilía de un sacerdote, etc.