sábado, 9 de mayo de 2015

El idioma que nos une

En los lejanos años de concordia con esta tierra del antiguo Reino de Aragón, se colaron en mis oídos ciertos vocablos de la desenfadada plática local que no había escuchado jamás en mis lares del norte. Pronto, y a veces sobre mis propias carnes, aprendí el significado de verbos como esbarizar, esbarar, enlardar, empentar… o nombres como bisalto, cadiera, farfalloso o capoladora, cuyo significado se pierde en alguna oscura acepción entre las páginas del diccionario de la RAE. Pero ahí están, enriqueciendo y dando un temperamento, un aroma único, a nuestro idioma irrepetible.

Español 1

Recuerdo una frase que se decía –y se dice aun, creo–, con cierta desazón, cuando alguien demoraba en tomar una decisión importante o se retrasaba en elegir algo entre varias opciones o se entretenía demasiado en finalizar algún trabajo: “nos va a cantar el lucano”, se advertía al implicado. Durante años no supe quién coño era el tal lucano. El diccionario lo define como el gentilicio de los habitantes de Lucania, una provincia de la Italia antigua, sin ninguna conjetura aparente, al menos para mí, sobre cómo relacionarlos con el hecho o no de que pudieran cantar.

Una tarde de verano, alguien próximo me sacó de la confusión, explicándome que el dichoso lucano no es más que un pájaro sin voz, que no canta pero que, dándole el tiempo suficiente y necesario, se podría suponer que llegaría a hacerlo.

Así estaban las cosas cuando mi mujer me esclarece que nada de pájaro, que Lucano fue un poeta romano nacido en Córdoba, de cuya considerable obra ha llegado hasta nosotros su epopeya Farsalia sobre la guerra civil entre César y Pompeyo. Interesante aclaración obtenida por mi dama de El pasado que te espera, de Irene Vallejo, regalo de mi parte por el reciente Día Internacional del Idioma Español y Día del Libro, que nos llegó este año empapado de lluvias primaverales.

español 3Con todos estos y otros materiales hemos ido conformando, a grandes trazos y no sin tropiezos, un idioma que es como la identidad de nuestros pueblos, de donde salió esta lengua que incluye palabras como barranco, aquelarre, izquierdo… que se usaban en la península Ibérica mucho antes de la llegada de los romanos y que han perdurado hasta nuestros días.

Libro, pupilo, demente, amargo, amar y dormir son vocablos de estirpe latina. Los romanos impusieron el latín, la lengua del Lacio, como idioma común alrededor del Mediterráneo, desde Moldavia hasta la Lusitania y desde la Britania hasta el norte de África.

De origen heleno, disponemos de seudónimo, teoría, pedagógico, ateo… que tomaron los romanos de su más preciada conquista, Grecia, y los llevaron al resto de su imperio.

español 2Alquimia, aritmética, álgebra, algoritmo, ajedrez… un léxico que atestigua la cultura de la que fueron portadores los árabes al llegar a la España del siglo VII. Del árabe derivan igualmente voces como ojalá, algodón, albañil, azul, almohada, almojábana

De raíces americanas, Bogotá [1] y cuna (chibcha), bohío (antillano), canoa, barbacoa y huracán (taíno), caucho, cóndor y cancha (quechua), coyote, aguacate y guacamole (náhuatl), ñandú, ananá y yacaré (guaraní) han enriquecido nuestro idioma común a partir de 1492.

Ahora lo hace con fuerza y prodigalidad el inglés, de donde vienen multitud de términos ya incluidos en el diccionario, como bloguero, baipás, bluyín, nocaut…, y hacen cola para entrar muchos más: ciclocrós, selfi, wasap

Concluyo con un pensamiento del escritor cubano Guillermo Cabrera Infante [2]: “El español es demasiado importante para dejarlo en manos de los españoles".

¡Mejor en manos de todos, compañero!


IMÁGENES: Arriba, lema de la RAE. Centro, viñeta del día del idioma español. Abajo, mapa esquemático de la distribución de las principales lenguas indígenas en América Latina.

[1] El nombre Bogotá tiene origen en la palabra chibcha “Bacatá”, nombre de la capital de la confederación del Zipa en la antigua civilización muisca, la cual significa "cercado fuera de la labranza"

[2] Tras la llegada al poder de Fidel Castro en 1959, Cabrera Infante, que había apoyado la Revolución cubana, fue nombrado director del Consejo Nacional de Cultura, ejecutivo del Instituto del Cine y subdirector del diario Revolución (actual Granma). Sin embargo, sus relaciones con el régimen se deterioraron pronto, debido a un corto que rodaron a finales de 1960.

NOTA: Algunos datos sobre palabras procedentes de determinados idiomas han sido tomados de “El origen de las palabras en el idioma español (für die Studenten des Niveau A1.1)” y del artículo de Fernando Ávila “A propósito del Día del Idioma: historia del español en 450 palabras”.

sábado, 25 de abril de 2015

La cocina del frío

Ahora, en primavera, las colinas alrededor de Ulán Bator están salpicadas de flores silvestres. Festonean la ciudad los barrios periféricos de gers o yurtas: los habitáculos circulares que han albergado a los nómadas de estas tierras desde antes de la época de Genghis Khan.

mongo 3El café es malo de solemnidad, pero se está bien aquí, al sol de media tarde, en la terraza del restaurante en el que acabamos de almorzar. Justo en frente, la lujosa tienda de Versace, en la plaza donde la estatua de Lenin se mantuvo hasta octubre de 2012, cuando fue desmontada de su pedestal y subastada. No he conseguido saber quién y cuánto pagó por ella.

La vida nómada de este pueblo ha conformado una tradición culinaria única, diseñada para ayudar a la supervivencia durante las migraciones por las inhóspitas y casi siempre heladas estepas de Asia central. Cocina austera, sin duda, donde los vegetarianos tendrán grandes dificultades.

Los five snouts o “cinco hocicos” son la base de la cultura del país y de su cocina tradicional: caballos, ovejas, cabras, camellos y yaks. La más venerada de estas cinco criaturas es el caballo: en muchas comunidades, aprender a montar es tan fundamental como aprender a caminar. El respeto a los caballos, sin embargo, no les niega un lugar importante en la gastronomía nacional y su carne se encuentra disponible en la práctica totalidad de los restaurantes del país. Los five snouts son utilizados ampliamente en la cocina popular, la leche de yak es un producto particularmente común de la dieta, y su queso se emplea como base para sopas y cuajadas.

mongo 2La popularidad de la cadena internacional de restaurantes Mongolian Barbecue ha distorsionado la percepción de muchos viajeros: en realidad, lo que sirven es un plato taiwanés que no se parece mucho a una barbacoa. La verdadera se llama khorkhog, y tampoco es una barbacoa en sentido estricto, pero sí un elemento básico de lo que se cuece por las vastas extensiones del país. Suele hacerse con carne de cordero que se cocina dentro de una olla conteniendo rocas ardientes calentadas en un fuego abierto. A veces, si las hay, se añaden verduras para hacer un estofado, y los sabores se dejan mezclar durante varias horas. Un plato perfecto para saborearlo en una yurta, donde la comida se sirve y disfruta en comunidad.

mongo 1

El boodog es otro ejemplo que utiliza también piedras calientes como método de cocción. Sin embargo, en este caso no se colocan dentro de una olla, sino que se introducen en la propia carcasa del cabrito o, a menudo, marmota, que se va a cocinar. Simultáneamente, el animal se calienta desde el exterior, ya sea en una real barbacoa o con un soplete, para quemar su piel y asegurarse de que queda bien cocido. Este plato es la muestra de un estilo de vida nómada de lo más utilitario, en el cual los accesorios habituales de cocina no están disponibles y rocas y fuego deben sustituir al horno convencional.

Una receta que algunos atribuyen a la gastronomía mongola es el steak tartar, con una curiosa historia. Para conocer su origen debemos remontarnos hasta los tiempos de Gengis Khan y sus guerreros tártaros que, se dice, transportaban la carne colocándola bajo la silla de sus monturas, sobre el espinazo de los caballos. Después de cabalgar muchas horas, la carne iba perdiendo sangre y adquiriendo una textura más blanda y comestible. Pues bien, aquí nadie sabe una palabra del steak tartar ni de su leyenda, que según otros, es una receta importada de la Polinesia Francesa, donde el consumo de carne cruda [1] fue algo habitual.

Sea como sea, pruébenlo con cuidado [2] y ¡buen provecho!


IMÁGENES: Arriba, desmontando la estatua de bronce de Lenin, de casi 5 metros de altura, que había permanecido en la capital mongola durante 58 años. Un “khorkhog” auténtico, con algo de verdura. Abajo, quemando con un soplete la piel de lo que parece una marmota.
 
[1] (i) Posiblemente, la primera referencia a esta forma de preparar la carne se puede encontrar en el Libro de Viajes de Marco Polo. (ii) Una referencia posterior es la del ingeniero y cartógrafo del siglo XVII Guillaume Levasseur. Tras haber servido durante mucho tiempo para el rey de Polonia Segismundo III, escribió sus vivencias en un libro publicado en 1651. Menciona la receta, atribuyéndosela a los tártaros. (iii) La referencia más conocida, y la que dio fama a esta forma de preparar la carne, fue la de Julio Verne en 1875 en su novela Miguel Strogoff. De ahí que el restaurante Jules Verne, situado en el segundo piso de la Torre Eiffel, en París, haya hecho de este plato una de sus especialidades. (iv) La receta más antigua conservada de filete tártaro figura en el Diccionario Larousse Gastronómico de Prosper Montagné, edición de 1938.
 
[2] Algunas delicias de la cocina, como el steak tartar o el carpaccio, emplean carne cruda para sorprender al paladar. Es habitual que se consuman en verano, cuando las altas temperaturas aumentan el riesgo de que, en la carne sin cocinar, proliferen bacterias como la Escherichia coli, que ha intoxicado recientemente a 19 personas en Bélgica tras haber comido carne cruda. La Escherichia, la Salmonella, el Campylobacter... son muchos los posibles sustos que pueden esconderse en la carne cruda. También en la que no ha pasado suficiente tiempo al fuego, algo frecuente en las muy veraniegas barbacoas.

sábado, 11 de abril de 2015

Irse de la olla

"Irse de la olla" significa cometer una acción estúpida o reprobable, o decir sandeces, majaderías o simplezas, fruto de la irracionalidad del personaje o de una falta de reflexión previa. Es sinónimo de perder la cabeza, cometer algún tipo de locura, estar despistado o confuso. Es una forma de hablar propia del territorio español, muy rara de escuchar en América Latina, aunque en México suele decirse “se le botó la canica”, con alcance similar. En inglés existe una expresión parecida, lose your head, y en España también se usan locuciones semejantes como "irse de la pinza" o "irse de la perola".

olla mona lisaApenas apuntado el día, suelo leer los titulares de prensa en internet y me sorprendo, cada mañana, con las bufonadas y chocarrerías de los personajes que, súbitamente, se han ido de la olla. El Institut Nova Història que, en su momento, ya avisó de que Miguel de Cervantes, Cristóbal Colón y Santa Teresa de Jesús eran catalanes, destaca ahora que la biografía de Leonardo Da Vinci deja pistas para defender su origen catalán, por el hecho de que su escudo de armas tenga un cierto parecido con el de la mal llamada “casa real catalana” -que nunca existió- o por la similitud que se observa entre las montañas de Montserrat y la sierra que aparece tras su pintura de la Mona Lisa. La protagonista de este cuadro, por cierto, la dama de enigmática sonrisa, era Isabel de Aragón, según la misma fuente. "Nos han robado la historia -sostienen- y solo entre todos la recuperaremos".

La estupidez, como se sabe, no tiene límite ni fronteras y la olla de un tal Recep Tayyip Erdogán, presidente de Turquía, ha puesto en un serio aprieto a la perola de los catalanes del Institut. El mandatario turco afirmó que marineros musulmanes llegaron a América en el año 1178, y que, en sus diarios, Cristóbal Colón relató la presencia de una mezquita en lo alto de una montaña en Cuba. En realidad, Colón escribió sobre “un montecillo a la manera de una mezquita”, que no es ni mucho menos lo mismo.

La reacción de Erdogan hacia los escépticos ha sido la habitual en estos casos, arremetiendo contra aquellos columnistas y caricaturistas que han osado burlarse de sus comentarios: “¿Por qué no lo creen? ¿Porque nunca han supuesto que un musulmán pudiera hacer algo así?”, preguntó. Lejos de desdecirse ante la rechifla generalizada, ha impuesto en las escuelas turcas que a todos los niños se les enseñe que los musulmanes llegaron a América tres siglos antes que Colón.

olla souvenirs

La olla del alcalde de Tarragona, Josep Ballesteros, del Partit dels Socialistes de Catalunya, tampoco debe andar muy afinada: acaba de prohibir la exhibición de souvenires de toros y sevillanas en los escaparates de las tiendas de la capital. La nueva resolución del gerifalte advierte que "sólo pueden ser expuestos productos dirigidos principalmente a la promoción turística de la ciudad y difusión de sus valores patrimoniales y culturales", aunque también tendrán un lugar preferente “los que hagan referencia a la cultura popular y tradiciones de Cataluña". Los relacionados con tradiciones españolas deberán mantenerse alejados del ojo del turista. ¡Claro, no vaya a ser que los compren!

olla guipuzcoaEl Parlamento Foral de Guipúzcoa y tres de sus feudos nacionalistas, no van a la zaga. Penúltimas ollas desubicadas en esta alocada carrera hacia la estupidez paradigmática, han decidido modificar su pasado –esfuerzo obviamente inútil– manipulando la heráldica de sus instituciones históricas. Pese al rodillo nacionalista, los blasones originales perduran sin embargo, orgullosos, para la memoria colectiva, en las imponentes piedras armeras de sus fachadas consistoriales.

“La función capital de la cultura, su verdadera razón de ser, es defendernos contra la estulticia”. (Sigmund Freud)


IMÁGENES: Arriba, La Gioconda (La Alegre, en español) también conocida como La Mona Lisa, del pintor renacentista italiano Leonardo da Vinci, que actualmente se exhibe en el Museo del Louvre de París. Centro, una tienda de souvenires en Tarragona. Abajo, impresionante blasón o “piedra armera” de Guipúzcoa.

NOTA: Ante las fuertes presiones de los comerciantes del sector turístico de Tarragona, el alcalde de la ciudad ha tenido que dar marcha atrás y revocar tan absurda prohibición.

viernes, 27 de marzo de 2015

Altann

Esta tarde he vuelto a verla en un semáforo, de paquete en la moto de un tipo fosco y cetrino. Me ha saludado con un cariñoso gesto de su mano derecha y una genuina sonrisa iluminando su cara de luna llena. Altann –que en mongol significa “dorado atardecer” o algo así– se gana la vida ejerciendo el oficio más antiguo del mundo en un poblado de sucias yurtas, en una remota y degradada mina de oro de Mongolia. De vez en cuando viene a la capital, por si el destino quisiera mejorar su puta existencia.

Altann finalLa conocí a las afueras de Ulán Bator haciendo autostop, ella, en una tarde fea, neviscando, con una bolsa de deporte demasiado grande para el tamaño de la chica. Pensé que no la podía dejar allá, desamparada, al borde de la carretera. Me detuve a su altura, abrió con soltura la puerta del acompañante y se sentó, resuelta, colocando su enorme bolsa sobre las rodillas, como protegiendo sus pertenencias. Me dijo su nombre y hablamos un buen rato del tiempo y otras vaguedades.

Venía yo con hambre y ganas de comer algo consistente. La invité a acompañarme al Khaan-ger, un restaurantito sencillo que me pareció una buena opción para el momento. Aceptó a la primera, sin dudarlo, como si hubiera estado esperando mi propuesta. “Soy china, estoy aquí de turismo y la semana próxima viajo a París”, me dijo. Detrás de su maquillada sonrisa creí ver a la niña traviesa que juega a mentir.

Mientras haya un príncipe con quien coquetear durante un par de horas, soñará que es una princesa, que la llevarán al castillo y que su vida transcurrirá feliz junto a su amado. Mientras existan los sueños y la mentira, vivir será posible para ella. Su vida es una realidad dura, oscura casi siempre, necesitada de esperanza, de algunas burbujas de ilusión, aunque duren un suspiro.

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Fue larga la conversación durante nuestra dilatada sobremesa porque el vodka desata las lenguas y saca afuera cosas de adentro que nunca deberían salir, que uno no debería saber: que la chica no tiene dónde alojarse esa noche, por ejemplo.

Durmió de un tirón, como con sueño pendiente, hasta las segundas luces del amanecer. A veces se agitaba convulsa durante un instante y luego volvía a la calma con una respiración pausada, como si no quisiera molestar. Otras veces se abrazaba a mí espalda, sin sexo, como buscando algo del calor humano que tal vez descubrió o siquiera intuyó, sin disfrutarlo nunca, en algún rincón de su triste pasado. Preparó un desayuno para dos con lo que encontró por la cocina: “Sólo quiero que me digas que mi vida va a cambiar. Sé que no tengo ninguna posibilidad de que te enamores de mí, pero déjame intentarlo”, me pidió con los ojos más tristes que he visto jamás. La desesperación ajena es difícil de contemplar sin conmoverse.

altann 4Altann no tiene suerte y parece llevar todos los números equivocados. Para el minero embrutecido que logra unos gramos de oro, ella simboliza una noche de gloria. Las manos encallecidas del hombre abrazan por unas horas el cuerpo suave de una mujer joven y hermosa. Un sueño, conservado bajo el frío durante largas semanas, se hace realidad para desvanecerse con el alba, porque los sueños, sueños son. El minero volverá a remover la tierra helada una y otra vez, imaginando que un día su estrella cambiará y tendrá junto a él una mujer sublime, para siempre, y la vida será bella de verdad. Mientras, la chica seguirá vendiendo su sexo por un sucio billete de cincuenta dólares, con la certeza de que, dentro de unos años, apenas nadie pagará un miserable billete de diez por los favores de su cuerpo manoseado.

La ficción, la verdad y los sueños viven codo a codo con la vida. A veces, un impulso de coraje o un golpe de fortuna son suficientes para abrir la puerta que permite salir de la oscuridad. Cuando acontece el milagro, aparece la princesa, la niña a la que le llegó su príncipe azul y, de pronto, como al final de la tormenta, el cielo dibuja un soberbio arcoíris bajo su bóveda plomiza.

Buena suerte, Altann.


IMÁGENES: Arriba, ella, pixelada. Centro, poblado de yurtas. Abajo, rebuscando oro en la tierra helada.

sábado, 14 de marzo de 2015

Ulán Bator on the rocks

Considerada la capital nacional más fría del mundo, la temperatura durante los ocho o nueve meses del interminable invierno puede alcanzar los 40 grados centígrados bajo cero en su periodo álgido, en enero y febrero. La nieve y el hielo son el pan nuestro de cada día para el millón bien largo de ulanbatorianos que pueblan la principal ciudad de Mongolia. Sin embargo, su clima continental origina unos veranos “tórridos”… aunque a duras apenas se alcancen los 30 grados positivos entre julio y agosto. Mis amigos de Asunción, donde se superan con alguna frecuencia los 45 grados en la canícula austral, se estarán carcajeando de esta devaluada apreciación de lo tórrido.

On the rocks

De una forma u otra, las autoridades de Ulán Bator, que en mongol significa “Héroe Rojo”, han decidido iniciar uno de los mayores experimentos del mundo en geoingeniería. Se trata de crear artificialmente gigantescos bloques de hielo –aufeis en alemán o naleds en siberiano como glaciares urbanos, para combatir los efectos adversos del calor durante los meses de estío.

Los geoingenieros mongoles tratarán de recrear el proceso natural mediante la perforación, durante el día, de agujeros en el hielo del río Tuul que atraviesa la capital. El agua subirá por estos conductos hasta la superficie, donde se congelará durante la noche aumentando el grosor del aufeis. Repitiendo este proceso a intervalos regulares a lo largo de todo el invierno, pretenden obtener colosales masas de hielo que luego puedan derretirse lentamente para crear un fresco microclima durante el verano, aunque no sea este el único ni el principal problema de la ciudad.

Bloque hielo

Mongolia evoca imágenes de estepas interminables, cielos azules, caballos en libertad y tradiciones ancestrales. Su territorio triplica en superficie al de Francia, pero alberga menos habitantes que Madrid, un hecho que convierte al país de Gengis Kan en el de menor densidad de población del mundo [1]. La mitad de los tres millones de mongoles respira en invierno el aire más contaminado del planeta [2]. Son los habitantes de la capital, Ulán Bator, una ciudad que crece al ritmo de una economía que explota el filón de la minería: atraídos por oportunidades laborales que muchas veces no se materializan, decenas de miles de nómadas abrazan aquí la vida sedentaria y hacen valer su derecho constitucional a una parcela de tierra para instalarse con sus yurtas [3] en las colinas que protegen la capital.

Interior de una yurta

El problema es que, al igual que hacían en el campo, para combatir las bajas temperaturas queman carbón y madera en sus anticuadas e ineficientes estufas, mientras las enormes centrales térmicas, al máximo rendimiento, emiten gruesos chorros de gases contaminantes a la atmósfera. Antes de que amanezca, las obsoletas infraestructuras viarias se colapsan en un perpetuo atasco.

El gobierno hace lo que puede, facilitando la compra de nuevas estufas más eficientes, provistas de un filtro que frena las emanaciones nocivas, y reduciendo drásticamente el impuesto de matriculación de vehículos híbridos que consumen y contaminan mucho menos. No sorprende que un elevado porcentaje de los automóviles que circulan por la ciudad sean del modelo Prius de Toyota.

Indiferentes al entorno, las hordas de inmigrantes hindúes, chinos, rusos y kazajos viven, sobreviven, se alimentan y copulan entre el irrespirable smog de la contaminación, el tráfico y el frío. Sobre todo el frío. Para enfrentarse a él, es indispensable una buena ropa con pelo de camello, hecha en el propio país, y una alimentación bien engrasada. Proliferan restaurantes especializados para cada nacionalidad, ofreciendo verdaderas “bombas calóricas” que harían las delicias de los osos blancos del polo norte y de los pingüinos “emperador” del polo sur.

Pero esto es otra historia que requiere ocuparse de ella en otra ocasión.


IMÁGENES: Arriba, una recreación del proyecto. Centro, gigantesco bloque de hielo. Abajo, interior de una yurta con la moderna estufa-cocina en primer plano a la izquierda.

[1] La densidad de población de Mongolia es de solo 1,73 habitantes por kilómetro cuadrado (1,73 hab/km2).

[2] El índice de partículas en suspensión de menos de 2,5 micras -las más dañinas para la salud- marca una concentración de más de 500 por metro cúbico de aire, 25 veces el máximo recomendado por la OMS.

[3] La yurta (en mongol ger) es la vivienda habitual, fácil de montar, fresca en verano y cálida en invierno, utilizada por los nómadas en las estepas de Asia Central, y ahora también en los suburbios de las ciudades.

sábado, 28 de febrero de 2015

Recuerdos

Mencionar en una entrada de blog a todos mis amigos
del mundo mundial, es una tarea imposible.
Los que faltan están en mi corazón.

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Amanece en Hoedspruit, Sudáfrica. Paul y su esposa Jenny, felices propietarios del Blue Cottage, cerca del Kruger National Park, saludan al nuevo día mientras extienden generosas raciones de mantequilla sobre unas rodajas de pan recién tostado. Huele a café. Bueno, a ricoffy, esa porquería con achicoria que toman los sudafricanos. Paul pregunta: “¿Qué habrá sido de FG?”. “Ah, sí, el español aquél que vino para lo de la calidad… ¡Qué majo! Qué buen apetito tenía, todo le parecía buenísimo…”, concluye Jenny.

En Nueva York, Ruth y Giselle están terminando de cenar una pizza margarita en un elegante local del Greenwich Village. Giselle dice: “Hace unos días crucé un par de correos con FG”. “¿Y qué cuenta? –quiere saber Ruth– ¿va a venir a vernos?...” “No por ahora –responde Giselle–. Está muy feliz en su casa del Pirineo. Tendría que haber ido a Mongolia, pero dice que hay que esperar a que mejore el tiempo por allá”.

Al primer frescor del anochecer, Paco y Jorge toman un par de Brahmas en la terraza de La Chopería del Puerto, en Asunción. “¿Por dónde andará Félix? –se pregunta Paco–. Hace más de un año que no viene por acá”. Jorge responde: “Seguro que no se ha olvidado de nosotros ni de la caña paraguaya. Sobrevivirá, esté donde esté. Ciudadano universal”.

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A veintitantos bajo cero, en Almaty, Kazajstán, dos bellezas tan ciertas como que nieva en invierno, Lena y Aigul –pasmo de los ojos y admiración entusiasta del espíritu–, directora y jefa de recepción respectivamente del hotel Tien Shan, lamentan la ausencia del huésped español que les llevaba flores frescas los días de mercado: “¿Crees que volverá?”… –duda Aigul–. “¿Por qué no? ¡La vida tiene tantos caminos!”, confiesa Lena.

En la reserva de Makalali, un joven guepardo al que bautizaron Manlik, –que en afrikáans significa “macho”- no acaba de comprender por qué desapareció de pronto aquel humano que le obsequiaba con dos galletitas oreo cada mañana. “La próxima vez no consentiré que se vaya”, certifica el bicho.

El chef del restaurante Paradise Garden, en Dhaka, Bangladesh, siempre que cocina los enormes camarones del país, recuerda al español que le enseñó a hacerlos a la plancha, abiertos a lo largo, un poco de aceite de oliva y sal rosa del Himalaya como ingrediente gourmet que nunca hubiera imaginado. “Sí; aquel tipo sabía de lo que hablábamos”, piensa aun.

borschEs mediodía y hace un solecito muy agradable en Moscú. A esa hora, Misha, el responsable del laboratorio nacional de referencia de nafta y gas se dirige al cercano restaurante de siempre. Echa de menos la compañía del experto que envió la UE para el proyecto de acreditación. Le llamaban FG y puso todo su empeño en leer, hablar y entender ruso enseguida. Mientras tanto, aprendió rápido una parte importante de las costumbres del país: echarse dos tragos de vodka entre pecho y espalda antes de almorzar borsch y golubtsi o empanada de repollo. ¡Ah! Y a cantar “las noches de Moscú” en ruso con un acento genial.

En Guatemala, mi amigo Ramón me recuerda siempre como el master qualitatis con quien batalló codo con codo, en el mismo bando, en la República Dominicana y en Paraguay. Aprendí muchas cosas de él, pozo de conocimientos: de la vida, de letras, de cocina… ¡Todo un especialista!

Anclado en cualquier rincón del planeta, sentado en la escollera, frente al mar, o en cuclillas viendo pasar el río de la vida, cada vez que alguien me recuerda, me pita el oído izquierdo y se me eriza la piel. Me siento el hombre más feliz del mundo. Es una sensación que hay que vivir para entenderla: cerrar los ojos, evocar situaciones agradables y lugares pasados. Un cielo estrellado…

Son los amigos que no se olvidan.


IMÁGENES: Arriba, cabaña-habitación en el Blue Cottage de Hoedspruit. Centro, Lena y Aigul vestidas para una fiesta en la embajada de Japón. Abajo, cuenco de borsch, sopa de remolacha y crema agria muy popular en casi todas las repúblicas de la extinta Unión Soviética.

Para acceder en internet a los lugares citados en el texto, pulsar sobre cada uno de ellos:

Blue Cottage, Hoedspruit, Sudáfrica.
La Chopería del Puerto, Asunción, Paraguay.
Hotel Tien Shan, Almaty, Kazajstán.
Manlik, Makalali, Sudáfrica.
Paradise Garden Hotel, Dhaka, Bangladesh.

sábado, 14 de febrero de 2015

Escocia: historias de tierras altas

Nessie, elusiva criatura legendaria, no quiso aparecer esta mañana. Nos fuimos del lago sin ver al renuente monstruo, empeñado en no dar señales de vida desde hace varios años. Se trata, quizá, del "misterio" más difundido de la criptozoología [1] moderna, aunque la mayoría de los científicos y expertos afirman que las pruebas que apoyan su existencia no son convincentes, considerándolas fraudes o identificaciones erróneas de criaturas reales.

La serie de televisión Los Simpson dedica un episodio al monstruo del lago Ness, en el cual Míster Burns envía a Homer, a Willy y al profesor Frink a Escocia para capturar la criatura. Después de un intento fallido, Míster Burns ordena drenar el lago. Encuentran a Nessie y lo llevan a Springfield, donde le proporcionan trabajo de crupier en el casino local… con el consiguiente cabreo de los escoceses.

Nessie 1Regresamos a Edimburgo dispuestos a ahogar nuestro desencuentro en los deliciosos caldos locales llamados whiskies de malta que sirven por allá. En el Maggie Dickson, por ejemplo, un histórico pub frente a nuestro Apex Hotel y justo al otro lado del Grassmarket, la plaza donde la gente se lo pasaba en grande, allá por el siglo XVIII, insultando y escupiendo al ejecutado el día que había ahorcamientos.

Maggie Dickson fue una chica de Edimburgo a quien casaron con un pescador de mejillones que, poco después, la abandonó. En aquella sociedad machista estaba muy mal visto que un hombre dejara plantada a su esposa y, para no soportar la burla de sus vecinos, la joven decidió viajar a un pueblecito del sur donde no la conociera nadie, con ánimo de comenzar una nueva vida. Sin embargo, la mala suerte hizo que se quedase embarazada del hijo de los dueños de la pensión en la que había encontrado trabajo. Fueron muchos y muy ingeniosos los recursos que tuvo que emplear para ocultar su estado pero, cuando llegó la hora, el bebé nació muerto.

Maggie decidió deshacerse de la criatura, sin dar a conocer su existencia ni mucho menos su muerte. Con esta idea, marchó hacia el río con la intención de hacerlo desaparecer en sus aguas pero, una vez allí, se sintió incapaz –madre al fin– de arrojar a su hijo a la corriente y se puso a llorar, desconsolada, por todas las desgracias que le estaban ocurriendo. Unas voces alertaron a Maggie de que unos hombres la habían visto y corrían hacia ella.

Maggie_Dickson's_Pub

Trató de huir, pero fue capturada sin dificultad, juzgada y condenada… por ocultación de embarazo. Unos días después se procedió a ejecutar la sentencia. Como era costumbre, le concedieron su última voluntad –unas copitas de whiski– y minutos más tarde fue ahorcada a la vista de todo Edimburgo. Sin embargo, durante el traslado para sepultar su cuerpo y dar por concluido el acto, comenzaron a oírse golpes y voces procedentes del ataúd. La gente estaba desconcertada, ¿sería posible? Tras abrir el féretro, allí estaba Maggie, más viva que nunca.

El pueblo no salía de su asombro. Las risas y comentarios, el whiski y la cerveza, corrían por doquier. Verían dos ejecuciones el mismo día: la pobre Maggie iba a ser ahorcada por segunda vez. De pronto, una potente voz llamó la atención de los espectadores: “Por voluntad divina, esta mujer no ha muerto al ser ahorcada. No es justo volver a juzgarla por un delito por el que ya ha sido ajusticiada”. Con una copita de más en el cuerpo y casi sin poder dar crédito a lo que estaba ocurriendo, Maggie bajó de la tarima y dio gracias a Dios por haberle salvado la vida. A partir de ese día, le otorgaron el nombre de “Maggie la medio ahorcada”.

Dicen que sobrevivió porque conocía al cordelero que suministraba las sogas, con quien se casó poco después. La cuestión es que su historia [2] se recuerda y es homenajeada en el pub que lleva su nombre, ubicado justo en la casa donde vivió el resto de sus días.


IMÁGENES: Arriba, chapa de Nessie, el monstruo del lago Ness. Abajo, Maggie Dickson’s Pub, en Grassmarket, Edimburgo.

[1] La “criptozoología” es una pseudociencia que se ocupa de la búsqueda de animales cuya existencia no ha sido probada.
[2] La historia completa y detallada de Maggie Dickson se incluye en el libro “
Ghostly Tales and Sinister Stories of Old Edinburgh”, Mainstream Publishing, Edimburgo, 2014.

sábado, 31 de enero de 2015

Cooperación internacional

En un país africano imaginario al que bien pudiéramos llamar Bongo, un joven emprendedor de nombre Kuyate fabrica y vende semanalmente unas 500 mallas mosquiteras. Da empleo a 10 personas quienes, a su vez, mantienen a más de 15 familiares cada uno, como sucede en la mayoría de los países de aquel continente.

malla 1

La materia prima, tejido de algodón cultivado localmente, se la facilita una incipiente industria textil vecina, propiedad de su amigo Fassoko, y el repelente anti-mosquitos con el que se debe impregnar la malla se lo compra a otro amigo, Dumbia, quien lo produce artesanalmente a base de hierbas y cocciones de la amplia herborística tradicional. Los tres fueron compañeros de clase en el colegio de la misión católica de los hermanos de no sé qué, estudiando seriamente con la ilusión de montar un negocio juntos cuando fueran mayores, sin depender de jefes blancos déspotas y analfabetos ni de jefes negros analfabetos y déspotas.

Entre Fassoko y Dumbia emplean a otras 10 personas, con lo que ya tenemos un total de 20 asalariados, sin contar los cultivadores de algodón, recolectores de hierbas, proveedores de garrafas para el líquido repelente, etc. Se puede asegurar que el pequeño negocio del amigo Kuyate da de comer a cerca de 400 personas relacionadas, directa o indirectamente, con la actividad.

Mujeres touaregs

De pronto llega una ruidosa estrella de cine de Hollywood –grandes tetas de silicona–, de esas a quienes les gusta que la prensa publique alguna foto suya acariciando a un niño negro, a ser posible flaco, sucio y con moscas en la boca. La diva, durante sus minutos de gloria, consigue que algunos gobiernos occidentales faciliten el envío de 100.000 mallas mosquiteras a Bongo, para combatir al mosquito portador de la malaria. Las mallas llegan y se distribuyen a través de una ONG internacional. La buena acción está hecha, y la diva y la ONG se felicitan mutuamente y se cuelgan unas supuestas medallas como premio a tan notable acción en favor de uno de tantos países que parecen condenados a no despegar.

Desgraciadamente, con el mercado inundado de mallas extranjeras, nuestro fabricante no puede vender las suyas y se ve obligado a cerrar, arrastrando consigo a toda la cadena de pequeñas industrias, artesanos y proveedores. Sus trabajadores no pueden continuar manteniendo a las personas que dependen de ellos y que ahora quedan a merced de la caridad.

malaria 3En tres o cuatro años, como mucho, las mallas anti-mosquito importadas se rasgarán, se estropearán a la intemperie y dejarán de servir. Entonces, el mercado estará desabastecido, aumentarán los casos de malaria y los tres amigos emprendedores, que han asimilado ya la amarga lección del apoyo internacional, estarán dedicados a otros negocios con menores riesgos de intrusión, sin ningún interés en volver a las andadas.

Se trata de una paradoja que pudiéramos llamar “cortoplacista”. Como se ve, una intervención eficaz a corto plazo no ha producido ningún beneficio a largo plazo. Peor aún: ha anulado completamente la frágil oportunidad de desarrollo sostenible funcionando en Bongo en aquel momento. La situación general ha empeorado sin paliativos.

En casi todos los proyectos de la cooperación internacional –de cuya tropa he formado parte durante muchos años–, las evaluaciones de la ayuda siempre dan la impresión equivocada de que la actividad ha sido un éxito: pura ilécebra para donantes. En realidad, la eficacia de la ayuda se debería medir, con absoluto respeto al entorno, por su contribución al desarrollo a largo plazo, y por la cantidad de gente que se logra extraer de la pobreza de una manera cierta, sostenible y consolidada.

Cuando se observa a través de esta lente, la cooperación deja siempre mucho que desear.


IMÁGENES: Arriba, malla anti-mosquitos. Centro, mujeres con niños cerca de Bamako (Malí). Abajo, anuncio de una de tantas campañas contra la malaria.

Para conocer la problemática de la ayuda internacional en África, recomiendo el libro Dead Aid, de Dambisa Moyo, Ed. Farrar, Straus and Giroux, NY, 2009: Why aid is not working and how there is a better way for Africa.

sábado, 17 de enero de 2015

Meteorognomía

Sorprende que el diccionario de la RAE no le haya dedicado una entrada a esta pseudociencia que podríamos definir como el conocimiento empírico de los fenómenos meteorológicos. Desconcierta esta negligencia, más cuando España, precisamente, guarda una riquísima tradición meteorognómica en todas sus regiones: “cuando canta el mochuelo, se moja el suelo”, “cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo”, “si llegan las golondrinas, tienes el verano encima” “mayo caliente y lluvioso, ofrece bienes copiosos”… por citar unas pocas muestras.

Calendario ZaragozanoSe trata de una herramienta predictiva de gran potencia –dicen– en los plazos largos, una “ciencia” de observación perteneciente a las primeras etapas del desarrollo de la meteorología. Debió surgir en las culturas neolíticas, cuando el drástico cambio climático obligó a la humanidad a ejercer la agricultura y el pastoreo. Ambas actividades requieren situarse en el tiempo para sembrar y hacer las labores en los momentos adecuados, conducir los rebaños a zonas más propicias en ciertas épocas del año, etc. Fue entonces cuando se planteó la necesidad de establecer patrones del tiempo atmosférico que permitiesen conocer satisfactoriamente la datación precisa de cada estación del ciclo anual.

En la incipiente televisión española en blanco y negro de finales de los 50, la predicción oficial corría a cargo del primer “hombre del tiempo” que tuvimos en nuestro país, el meteorólogo Mariano Medina, un tipo simpático, telonero en los telediarios de la época frente a un mapa de isobaras que se dibujaba, para cada noticiero, a mano alzada. Con todo, la prensa y la radio de mi tribu del norte preferían a Jacinto Sagarna, más conocido como “el pastor del Gorbea”, en referencia al lugar de la montaña vasca donde, de joven, apacentó su rebaño de ovejas.

mateo marianoAmbos, Mariano y Jacinto, colisionaron un día en una predicción en la que el primero aseguró lluvias para el fin de semana, mientras que el pastor prometía unos días soleados. El meteorólogo se comprometió en pantalla a que, si no llovía durante el fin de semana, se afeitaría su poblado bigote. Así fue: el lunes, el bueno de Mariano Medina apareció en la tele sin mostacho, y nunca más se lo volvió a dejar crecer.

Obviamente, en la época, los predictores oficiales no contaban con los Meteosat actuales, el “gran hermano” espacial que vigila, escruta y analiza múltiples aspectos de nuestro planeta. No sé, sinceramente, cómo podrían, con qué elementos contaban entonces para desarrollar aquellas predicciones. Sea como fuere, el método básico del pastor del Gorbea eran las témporas, muy extendidas en las montañas vasconavarras, que pronostican el tiempo de cada estación partiendo de lo acontecido el miércoles, viernes y sábado previos al equinoccio y al solsticio, y en la observación de los vientos, nubes, humos, plantas y animales: “si el rebaño se aprieta, lluvia segura”. No se conocen estudios documentados que avalen este método.

meteo pastorUn fin de semana, nos fuimos de excursión familiar, de aquellas con tortilla de patatas y pimientos verdes fritos, al monte Gorbea. Andaba yo muy ilusionado por conocer al pastor y plantearle unas cuantas preguntas que me bullían en la cabeza. Decepción: hacía ya muchos años que sus pronósticos se cocían en un pueblecito de La Rioja donde tenía una bodega y, supongo –malevo–, que tal vez los vapores del tempranillo y la garnacha tendrían algo que ver con las témporas.

Mi padre decidió echarle un pelín de aventura a la expedición y pernoctamos en la cabaña de uno de los pastores: sin ventilación, con un olor insoportable a leche cruda, cagarruta de oveja, boñiga de vaca y uno especial que se metía muy dentro, el de los quesos madurando en un rincón oscuro del habitáculo. No nos faltaron pulgas, ratones y lirones mitxarroak, enemigos de quesos y hogazas.


IMÁGENES: Arriba, Mariano Medina, el primer "hombre del tiempo" en la historia de la TVE y, sin duda, el más popular, con casi treinta años de labor profesional (1956-1985) frente a las pantallas de televisión, donde demostró su capacidad de comunicación y su rigor profesional. Centro, el Calendario Zaragozano, una publicación anual española que incluye una predicción meteorológica no científica para el periodo de un año, se viene editando desde 1840 y es muy popular y reconocido entre la gente del campo. Abajo, un pastor en el monte Gorbea (1.481m).

sábado, 3 de enero de 2015

Hijos de puta

Con el paso del tiempo, algunas palabras van cambiando de sentido, y actualmente no se tienen por afrentosos ciertos términos que en otras épocas se consideraron injurias insoportables. Son agresiones verbales que han ido perdiendo fuerza. Un ejemplo evidente de la pérdida de significado es, sin duda, la frase “hijo de puta”. Una jueza de Mallorca sostiene que quien la pronuncia no tiene ninguna intención de dar a entender absolutamente nada “sobre la madre de quien la soporta”. La magistrada interpreta que la frase no es injuriosa, sino una expresión propia de la mala educación, “una grosería que responde a la falta de principios que se va adueñando paulatinamente de la sociedad en que vivimos”. No sé qué es peor.

Noe hijoputaLa locución “hijoputa” o “hijo de puta” está considerada uno de los tacos o insultos más utilizados en el idioma castellano. Según algunos lingüistas, su ambivalencia como ofensa y como encomiástico data ya de la literatura del Siglo de Oro, basándose en la definición de Gonzalo Correas quien, en su “Vocabulario de refranes y proverbios” definía “hijo de puta” o “hi de puta” como una expresión que se empleaba “encareciendo o alabando en bien o en mal”.

En efecto, en una de las obras cumbre de la literatura del siglo XVII, “Don Quijote de la Mancha”, se emplea, en castellano antiguo, la expresión “hi de puta” en algunos pasajes, en uno de los cuales Sancho Panza alude a esta dicotomía alabando el vino que se está bebiendo:

-¡Oh hi de puta, bellaco, y cómo es católico!

-¿Veis ahí -dijo el del Bosque en oyendo el hi de puta de Sancho- cómo habéis alabado este vino llamándole hi de puta?

-Digo -respondió Sancho- que confieso que no es deshonra llamar hijo de puta a nadie, cuando cae debajo del entendimiento de alabarle.

Guillermo Sheridan, en su obra “Paralelos y meridianos” realiza una reflexión sobre el tema, concluyendo que “hijo de puta” es un insulto de varias bandas: se insulta al adversario por ser hijo de puta pero, por metonimia, se insulta a la madre, por puta, y al padre, por consentidor. Además, es un insulto gerundial, pues el hijo de puta lo fue al nacer, sigue siéndolo en el presente y lo será aún en el futuro. Un hijo de puta lo es a perpetuidad.

hijos de puta 3

En 1734, en el diccionario de la lengua castellana se explicaba el verdadero significado de las voces, destacándose únicamente el sentido peyorativo del término: "El que no es procreado de legítimo matrimonio". En el diccionario actual de la RAE, la locución significa “mala persona”, indicando que suele usarse también como insulto, sin reconocer ninguna benevolencia a la expresión.

El fisiólogo argentino Marcelino Cereijido, en su libro “Hacia una teoría general sobre los hijos de puta”, analiza la hijoputez como infamia universal mediante una perspectiva genética que no deja de lado la historia, la literatura e incluso la filosofía. Según su análisis, el afán por causar daño al prójimo es mucho más que un comportamiento cultural o psicológico, respondiendo a pautas y patrones que permiten un estudio de la maldad desde un punto de vista biológico. Con un lenguaje ameno, siempre apegado a la ciencia, el autor busca una explicación a tantas injusticias, mentiras, incursiones armadas y crueldades inauditas, a los castigos y tormentos infligidos a través de la historia y al maltrato cotidiano al que están expuestos millones de personas, víctimas de arbitrarias decisiones tomadas por genuinos hijos de la gran puta.

No te alteres si alguien te llama hijo de puta. No lo tomes por el corte –que ofende– sino por la empuñadura –que defiende–, pero no olvides vengarte en cuanto puedas, que lo cortés no quita lo valiente.

¡ Feliz 2015 !


IMÁGENES: Arriba, un hijo de puta en el arca de Noé durante el diluvio universal. Abajo, parece que esos dos hijos de… su madre, representantes de Cataluña y Gibraltar, nos felicitaron la Navidad pasada (lo digo por el árbol del fondo en esa “foto de la vergüenza”). Tal vez el primero –solo es un suponer- se llevó algún milloncejo a la colonia británica, paraíso fiscal conocido y reconocido, gestionado por el tipo de la corbata rosa. 

FUENTES CONSULTADAS: Todas las que se citan en el texto más el diario ABC de Madrid y Wikipedia. El último párrafo, “No lo tomes por el corte –que ofende– sino por la empuñadura –que defiende–” es de Baltasar Gracián, en su libro “Oráculo manual y arte de la prudencia”, escrito en 1647.