sábado, 17 de enero de 2015

Meteorognomía

Sorprende que el diccionario de la RAE no le haya dedicado una entrada a esta pseudociencia que podríamos definir como el conocimiento empírico de los fenómenos meteorológicos. Desconcierta esta negligencia, más cuando España, precisamente, guarda una riquísima tradición meteorognómica en todas sus regiones: “cuando canta el mochuelo, se moja el suelo”, “cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo”, “si llegan las golondrinas, tienes el verano encima” “mayo caliente y lluvioso, ofrece bienes copiosos”… por citar unas pocas muestras.

Calendario ZaragozanoSe trata de una herramienta predictiva de gran potencia –dicen– en los plazos largos, una “ciencia” de observación perteneciente a las primeras etapas del desarrollo de la meteorología. Debió surgir en las culturas neolíticas, cuando el drástico cambio climático obligó a la humanidad a ejercer la agricultura y el pastoreo. Ambas actividades requieren situarse en el tiempo para sembrar y hacer las labores en los momentos adecuados, conducir los rebaños a zonas más propicias en ciertas épocas del año, etc. Fue entonces cuando se planteó la necesidad de establecer patrones del tiempo atmosférico que permitiesen conocer satisfactoriamente la datación precisa de cada estación del ciclo anual.

En la incipiente televisión española en blanco y negro de finales de los 50, la predicción oficial corría a cargo del primer “hombre del tiempo” que tuvimos en nuestro país, el meteorólogo Mariano Medina, un tipo simpático, telonero en los telediarios de la época frente a un mapa de isobaras que se dibujaba, para cada noticiero, a mano alzada. Con todo, la prensa y la radio de mi tribu del norte preferían a Jacinto Sagarna, más conocido como “el pastor del Gorbea”, en referencia al lugar de la montaña vasca donde, de joven, apacentó su rebaño de ovejas.

mateo marianoAmbos, Mariano y Jacinto, colisionaron un día en una predicción en la que el primero aseguró lluvias para el fin de semana, mientras que el pastor prometía unos días soleados. El meteorólogo se comprometió en pantalla a que, si no llovía durante el fin de semana, se afeitaría su poblado bigote. Así fue: el lunes, el bueno de Mariano Medina apareció en la tele sin mostacho, y nunca más se lo volvió a dejar crecer.

Obviamente, en la época, los predictores oficiales no contaban con los Meteosat actuales, el “gran hermano” espacial que vigila, escruta y analiza múltiples aspectos de nuestro planeta. No sé, sinceramente, cómo podrían, con qué elementos contaban entonces para desarrollar aquellas predicciones. Sea como fuere, el método básico del pastor del Gorbea eran las témporas, muy extendidas en las montañas vasconavarras, que pronostican el tiempo de cada estación partiendo de lo acontecido el miércoles, viernes y sábado previos al equinoccio y al solsticio, y en la observación de los vientos, nubes, humos, plantas y animales: “si el rebaño se aprieta, lluvia segura”. No se conocen estudios documentados que avalen este método.

meteo pastorUn fin de semana, nos fuimos de excursión familiar, de aquellas con tortilla de patatas y pimientos verdes fritos, al monte Gorbea. Andaba yo muy ilusionado por conocer al pastor y plantearle unas cuantas preguntas que me bullían en la cabeza. Decepción: hacía ya muchos años que sus pronósticos se cocían en un pueblecito de La Rioja donde tenía una bodega y, supongo –malevo–, que tal vez los vapores del tempranillo y la garnacha tendrían algo que ver con las témporas.

Mi padre decidió echarle un pelín de aventura a la expedición y pernoctamos en la cabaña de uno de los pastores: sin ventilación, con un olor insoportable a leche cruda, cagarruta de oveja, boñiga de vaca y uno especial que se metía muy dentro, el de los quesos madurando en un rincón oscuro del habitáculo. No nos faltaron pulgas, ratones y lirones mitxarroak, enemigos de quesos y hogazas.


IMÁGENES: Arriba, Mariano Medina, el primer "hombre del tiempo" en la historia de la TVE y, sin duda, el más popular, con casi treinta años de labor profesional (1956-1985) frente a las pantallas de televisión, donde demostró su capacidad de comunicación y su rigor profesional. Centro, el Calendario Zaragozano, una publicación anual española que incluye una predicción meteorológica no científica para el periodo de un año, se viene editando desde 1840 y es muy popular y reconocido entre la gente del campo. Abajo, un pastor en el monte Gorbea (1.481m).

sábado, 3 de enero de 2015

Hijos de puta

Con el paso del tiempo, algunas palabras van cambiando de sentido, y actualmente no se tienen por afrentosos ciertos términos que en otras épocas se consideraron injurias insoportables. Son agresiones verbales que han ido perdiendo fuerza. Un ejemplo evidente de la pérdida de significado es, sin duda, la frase “hijo de puta”. Una jueza de Mallorca sostiene que quien la pronuncia no tiene ninguna intención de dar a entender absolutamente nada “sobre la madre de quien la soporta”. La magistrada interpreta que la frase no es injuriosa, sino una expresión propia de la mala educación, “una grosería que responde a la falta de principios que se va adueñando paulatinamente de la sociedad en que vivimos”. No sé qué es peor.

Noe hijoputaLa locución “hijoputa” o “hijo de puta” está considerada uno de los tacos o insultos más utilizados en el idioma castellano. Según algunos lingüistas, su ambivalencia como ofensa y como encomiástico data ya de la literatura del Siglo de Oro, basándose en la definición de Gonzalo Correas quien, en su “Vocabulario de refranes y proverbios” definía “hijo de puta” o “hi de puta” como una expresión que se empleaba “encareciendo o alabando en bien o en mal”.

En efecto, en una de las obras cumbre de la literatura del siglo XVII, “Don Quijote de la Mancha”, se emplea, en castellano antiguo, la expresión “hi de puta” en algunos pasajes, en uno de los cuales Sancho Panza alude a esta dicotomía alabando el vino que se está bebiendo:

-¡Oh hi de puta, bellaco, y cómo es católico!

-¿Veis ahí -dijo el del Bosque en oyendo el hi de puta de Sancho- cómo habéis alabado este vino llamándole hi de puta?

-Digo -respondió Sancho- que confieso que no es deshonra llamar hijo de puta a nadie, cuando cae debajo del entendimiento de alabarle.

Guillermo Sheridan, en su obra “Paralelos y meridianos” realiza una reflexión sobre el tema, concluyendo que “hijo de puta” es un insulto de varias bandas: se insulta al adversario por ser hijo de puta pero, por metonimia, se insulta a la madre, por puta, y al padre, por consentidor. Además, es un insulto gerundial, pues el hijo de puta lo fue al nacer, sigue siéndolo en el presente y lo será aún en el futuro. Un hijo de puta lo es a perpetuidad.

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En 1734, en el diccionario de la lengua castellana se explicaba el verdadero significado de las voces, destacándose únicamente el sentido peyorativo del término: "El que no es procreado de legítimo matrimonio". En el diccionario actual de la RAE, la locución significa “mala persona”, indicando que suele usarse también como insulto, sin reconocer ninguna benevolencia a la expresión.

El fisiólogo argentino Marcelino Cereijido, en su libro “Hacia una teoría general sobre los hijos de puta”, analiza la hijoputez como infamia universal mediante una perspectiva genética que no deja de lado la historia, la literatura e incluso la filosofía. Según su análisis, el afán por causar daño al prójimo es mucho más que un comportamiento cultural o psicológico, respondiendo a pautas y patrones que permiten un estudio de la maldad desde un punto de vista biológico. Con un lenguaje ameno, siempre apegado a la ciencia, el autor busca una explicación a tantas injusticias, mentiras, incursiones armadas y crueldades inauditas, a los castigos y tormentos infligidos a través de la historia y al maltrato cotidiano al que están expuestos millones de personas, víctimas de arbitrarias decisiones tomadas por genuinos hijos de la gran puta.

No te alteres si alguien te llama hijo de puta. No lo tomes por el corte –que ofende– sino por la empuñadura –que defiende–, pero no olvides vengarte en cuanto puedas, que lo cortés no quita lo valiente.

¡ Feliz 2015 !


IMÁGENES: Arriba, un hijo de puta en el arca de Noé durante el diluvio universal. Abajo, parece que esos dos hijos de… su madre, representantes de Cataluña y Gibraltar, nos felicitaron la Navidad pasada (lo digo por el árbol del fondo en esa “foto de la vergüenza”). Tal vez el primero –solo es un suponer- se llevó algún milloncejo a la colonia británica, paraíso fiscal conocido y reconocido, gestionado por el tipo de la corbata rosa. 

FUENTES CONSULTADAS: Todas las que se citan en el texto más el diario ABC de Madrid y Wikipedia. El último párrafo, “No lo tomes por el corte –que ofende– sino por la empuñadura –que defiende–” es de Baltasar Gracián, en su libro “Oráculo manual y arte de la prudencia”, escrito en 1647.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Londres en el tintero

A estas alturas del siglo, al menos una generación de mis lectores no habrá tenido nunca contacto con los tinteros, aquellos pequeños recipientes contenedores de tinta para escribir “a mano” con plumilla y palillero. Aunque este objeto haya perdido toda su vigencia, no ocurre lo mismo con una frase que lo menciona. Cuando decimos que “algo se quedó en el tintero”, queremos indicar que hay cosas que no se dijeron o quedaron pendientes, tomando al tintero como fuente del contenido de lo que se expresa. En este contexto, mi entrada anterior en el blog adoleció de algunos detalles que se quedaron “en el tintero” y que creo conveniente desvelar ahora para completar mi particular visión de la capital británica.

Si los trámites de entrada en el aeropuerto de Stansted fueron lo que fueron, la salida no fue mejor. Contabilicé hasta 22 puntos de control de equipaje de mano, cifra que no está nada mal. Lamentablemente, 14 de ellos no funcionaban, con lo que el desbarajuste resultó tan monumental como a la llegada

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Los hoteles londinenses son caros: se debe calcular un presupuesto de entre 170 y 200 libras por noche para un hotelito similar a un tres o cuatro estrellas español. En uno de ellos tuve que convivir con una emergency exit o “salida de emergencia”, perfectamente señalizada e iluminada –blanco sobre verde–, ¡en el interior de mi habitación! Imposible conocer, por no pecar de ignorante, si solo para mí uso o para la evacuación de la planta, en cuyo caso mejor no pensar cómo hubiera quedado aquello: ¿“La senda de los elefantes”?...

Londres mantiene una merecida fama de ser la capital europea donde peor se come. En general, los restaurantes, como los hoteles, son caros sin paliativos. El plato nacional, el fish and chips, no es más que un pescado barato –originalmente, bacalao o abadejo-, empanado o empanizado, servido con una guarnición de patatas fritas y guisantes, que suele ofrecerse por menos o bastante menos de 10 libras, según dónde. Como alternativa, multitud de restaurantes hindúes y chinos proponen al viajero sus raciones exóticas y más bien escasas a precios disparatados. A los amantes del vino, les harán pagar unas 20 libras –de ahí para arriba– por una botella de incierto caldo sudafricano o dudoso rioja.

L noriaDicho esto y aun así, Londres bien merece una visita. Solo su nombre ya sugiere historia y señorío. Atesora lugares emblemáticos como el Big Ben, la catedral de St. Paul, el Tower Bridge, la abadía de Westminster, la National Gallery, la Torre de Londres, el Natural History Museum, el London Eye –noria mirador de 135 metros de altura–, el Palacio de Buckingham… Para mí gusto, nada tan impresionante como el British Museum, piedra Rosetta incluida.

En Trafalgar Square podrán admirar, por estas fechas, un sorprendente y enorme gallo azul, de la artista alemana Katharina Fritsch, que ha despertado cierta controversia, instalado sobre lo que se llama el “cuarto plinto”, donde se van mostrando diferentes obras de artistas diversos. En 2002, con motivo del Mundial de Fútbol, el museo de cera “Madame Tussauds" exhibió la figura de David Beckham.

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Las calles antiguas de la City son, para mi gusto, las más fascinantes de la ciudad. La Square Mille ocupa el terreno alrededor del cual los romanos alzaron el primer bloque defensivo hace casi 2.000 años. Estrechos callejones y antiguas iglesias conviven con modernas construcciones, edificios de oficinas e instituciones financieras. De lunes a viernes la City es un hervidero, pero el ritmo se detiene los fines de semana para disfrute de los turistas y de los escasos vecinos de la zona.

Si les gusta “empinar el codo”, pasen por el Bar Pepito, una bodega española en el King’s Cross. No dejen de visitar, en el mismo barrio, el Spaniard’s Inn. Se trata de una taberna que data de 1585, con más carácter que un musical del West End. Aquí pasaba el rato el bandolero Dick Turpin, entre robo y robo, aunque también ha sido el garito preferido de personajes más respetables, como Dickens o Lord Byron.

Disfruten de Londres, “la flor de todas las ciudades”, a decir del poeta escocés William Dunbar.


IMÁGENES: Arriba, un plato de “fish and chips” que, sin ser una maravilla gastronómica, podrá sacarle de algún apuro sin castigar el bolsillo...  ni el estómago. Centro, London Eye, la noria de Londres. Abajo, el gallo azul de Trafalgar Square con la National Gallery a la izquierda.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Londres: aeropuertos y arañas

“¿Qué se podría decir de Londres que no se haya dicho ya?”. Esta frase contundente abre las páginas de una de las tantas guías puestas a disposición de quien desee disfrutar de la historia y poderío, cultura y sordidez, alegrías y desaciertos en esta ciudad de trazado y tráfico insufribles donde conviven más de 250 nacionalidades diferentes cuyos ciudadanos, tolerantes, apenas se escandalizan por nada: “Mientras no espantes a los caballos, colega, todo irá bien”.

Sin embargo, las guías no mencionan determinados escenarios que el viajero debería conocer de antemano para, efectivamente, no escandalizarse por nada. Aquellas brujas con escoba sobre las que escribí en un par de ocasiones, precursoras de los vuelos de bajo costo, se llaman ahora Ryanair, Vueling, EasyJet… y han aumentado considerablemente el tráfico en algunos de los aeropuertos alejados de la capital británica, cuyas instalaciones no están, ni muchos menos, preparadas para gestionar la avalancha de vuelos y pasajeros que se les viene encima.

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Nada más desembarcar en la terminal de Stansted, los ojos del viajero se sorprenden con un enorme cartelón punteando la línea UK Border, es decir, la frontera británica. No existe ninguna indicación para quienes, procedentes de otro país miembro de la Unión Europea (UE), deberíamos poder movernos con absoluta libertad, como derecho fundamental establecido en los tratados de Schengen de 1985 y 1990, y expresado a través del “espacio de libre circulación, libertad, seguridad y justicia, exento de fronteras internas” (sic). Ni una sola indicación de que estamos en territorio comunitario.

Con un par de aviones de tipo medio, aquello se colapsa. Cientos de pasajeros, europeos o no, en un singular atropello tercermundista y bananero, pasan los controles de inmigración exhibiendo un documento nacional de identidad o un pasaporte electrónico. Las máquinas de lectura automática, supuestamente high tech, se bloquean reiteradamente y un voluntarioso empleado, precisamente hindú, presta apoyo manual para sacar adelante el trámite migratorio, tan arbitrario como innecesario para los nacionales de la UE.

London 2No debieron resultar así de peliagudas las formalidades de aduana para cierta intrusa que, en el medievo, decidió empadronarse definitivamente en la abadía benedictina de Westminster, lugar tradicional para las coronaciones y entierros de los monarcas ingleses y británicos. De origen mediterráneo, aseguran que la viajera llegó de España en uno de los tantos barcos que transportaban grano para las islas. Se la conoce como Segestria Florentina, luce un aterciopelado color verde iridiscente y es la araña europea más grande de su familia zoológica.

Vive entre las grietas de los muros de la abadía, atenta a las vibraciones de los hilos de seda que irradian desde una especie de tubo a cuya entrada se aposta, lista para la caza y captura de una presa más o menos comestible: mosca, polilla, cucaracha… que haya tenido la desgracia de rozar la telaraña. A las abejas y avispas las ataca en la cabeza, a fin de mantener alejado su peligroso aguijón. Si alguien la acosa, probablemente le morderá “en defensa propia”, causándole una ligera irritación en la piel, no mayor que la provocada por el roce con una ortiga. Nada grave.

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Se han localizado algunos ejemplares en el interior del palacio de Buckingham, residencia de la reina. Se dice de Isabel II que sería capaz de mantener la compostura, sin pestañear, ante la avalancha de un caballo lanzado al galope. Sin embargo, la visión de una de estas arañas le haría dar un brinco, aterrorizada, a la mesa o silla más próxima o a colgarse de una de las pesadas cortinas que cubren las ventanas de palacio. Motivo más que suficiente para la movilización inmediata de su guardia personal, de cara a la neutralización fulminante de la intrusa.

En otros pagos, la gente no teme a las arañas, culturalmente importantes y, en ocasiones, un delicioso aperitivo. Bien tostaditas, por si acaso.


IMAGENES: Arriba, aeropuerto de Stansted, colapsado, a las afueras de Londres. Centro, araña “Segestria Florentina”, que puede medir hasta 22 mm de largo. Abajo, palacio de Buckingham con la guardia formada.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Trileros

Gran parte de mis lectores no sabrá que los trileros son profesionales del engaño, de un juego callejero llamado trile, asociado a la estafa, que se practica tradicionalmente en zonas concurridas por turistas y gente desprevenida.

Existen dos modalidades: la primera se juega con tres cartas de la baraja, generalmente un rey y dos doses, y la segunda con tres cubiletes y una bolita. En ambos casos, el objetivo del juego es que la víctima o jugador adivine dónde está el rey o debajo de qué cubilete se encuentra la bolita. Hábilmente manipulados por el estafador, el incauto debe apostar a la posición en la que cree que se encuentra el elemento en cuestión.

El trilero es ayudado por otros miembros de la banda, haciendo de gancho, quienes persuaden a la víctima de la facilidad para acertar y ganar dinero. El método más común es apostando a la elección ganadora, en cuyo caso el estafador paga generosamente al jugador ganador quien, como digo, es un compinche del grupo de tramposos.

El trile callejero está asociado al equívoco, mediante mañosos juegos de manos, para evitar que el jugador acierte con la posición correcta. En el caso de la bolita, el truco del estafador consiste, mediante una elaborada habilidad de prestidigitación rápida, en esconder la bolita en alguna de sus manos para evitar que la víctima la localice. Obviamente, este truco no lo hará cuando desee que el jugador acierte. En algunos casos el trilero permitirá que una víctima que no es cómplice del fraude atine con la posición correcta. Suele consentirlo cuando la cantidad apostada es baja, con el objetivo atraer más ingenuos a la trampa.

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En un concurrido y soleado fin de semana, en las Ramblas de Barcelona, las manos del trilero mueven los cubiletes con la habilidad de un alfarero moldeando la arcilla: “Un, dos, tres. ¿Dónde está la bolita?”… vocea frente al variopinto público que se arremolina a su alrededor.

Las circunstancias –a la gente ya no se la engaña con facilidad- y la dudosa rentabilidad del oficio, han obligado a la reconversión de los trileros catalanes en una mafia trincona que saquea y desvalija todo lo que se le pone a tiro. Esta tropa de depredadores ha ido incorporando sucesivos golfos oportunistas, partidos políticos, políticos, clanes familiares y clubes de amigos que se han repartido negocios y corruptelas.

Desde el caso Banca Catalana, que salpicó temprano al entonces presidente de la Generalitat y cofundador de Convergència i Unió, Jordi Pujol, se han registrado hasta una veintena de casos de corrupción en los que se ha involucrado al partido.

El relevo generacional, tanto de cargos políticos como de empresarios dispuestos al cohecho, parece asegurado. Como en el caso de las ITV, en el que otro Pujol, hijo del anterior, aparece imputado por intentar amañar concursos de adjudicación de estaciones de inspección técnica de vehículos.

forges-justicia-corrupcionCitar de corrido, por no aburrir al lector, otros casos en la Cataluña del seny, donde los responsables del Palau de la Música habrían expoliado hasta 30 millones de euros en sus últimos años al frente de la institución, junto con el del Hotel del Palau, por el que se inculpa a la antigua cúpula de Urbanismo de Barcelona. O el caso Turismo, que condenó al ex secretario general de la formación socialcristiana y a un empresario catalán por malversación de fondos públicos a base de informes innecesarios copiados de internet. O el más reciente de los 30 millones de euros de Pujol padre, heredados del suyo y depositados en paraísos fiscales...

Profesionales del trile con honorables disfraces.


IMÁGENES: Arriba, trileros en las Ramblas de Barcelona; instalaciones precarias para salir huyendo a todo trapo. Centro, honores al honorable. Abajo, viñeta de Forges.

FUENTES CONSULTADAS:

> Wikipedia: trile.
> ABC: El clan de los 400. Retrato de la corrupción en Cataluña.
> El Oasis Catalán, Xavier Casals, Edhasa, Barcelona 2010.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Madame Charité

En una diminuta isla de las Pequeñas Antillas del Caribe, en una sencilla casita de vivos colores, modesta y limpia, habitaba Madame Charité con sus siete hijos y ningún marido, sobreviviendo con la sapiencia heredada genéticamente de sus antepasados africanos y sus abuelas caribeñas, como un fragmento de la historia cotidiana del lugar.

Resultaba difícil no verla. Su cuerpo, espectacularmente alto y grande, en torno a unas doscientas libras que gustaba vestir de blanco, turbante incluido, con elegante coquetería. Su busto, una cama de matrimonio y sus caderas una plaza de toros donde debieron celebrarse inolvidables corridas. Dicen que la primera fue a cargo de un ingeniero francés que la sedujo en un rincón de la plantación y le dejó el primer recuerdo de carne y hueso. Luego vinieron otros amantes y otros hijos hasta completar la cifra cabalística: siete como los siete días de la semana o las siete notas musicales o los siete pecados capitales o los siete colores del arcoíris. Así eran los chicos: de todos los tonos de piel, caras, tamaños y color de ojos imaginables.

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No tenía apuro en la vida. En momentos de mucha necesidad, sus siete hijos se repartían entre las familias donde se olían cocinados de cerdo o de pargo a la criolla o de cualquier otra cosa comestible. Felizmente, esos tiempos habían pasado. A fuerza de trabajo, honradez y dedicación en cuerpo y alma a la United Fruit, consiguió un puesto de supervisora, como anunciaba la chapa dorada que lucía con orgullo en el lado izquierdo de su impecable y abultado delantal.

Un aciago lunes llegó a la plantación el nuevo capataz, es decir, el supervisor de las supervisoras, mal encarado y feo como para hacer llorar a las cebollas. En el primer cruce de miradas, Madame Charité tuvo la convicción de que aquel sapo le iba a hacer la vida imposible, pero la peculiar parsimonia de la mujer era directamente proporcional a su cordura, sabiendo que el que manda, manda, y que sería mejor no provocarle y tener la fiesta en paz.

Charité 11 de la canaria  Julia ChillónEntre amagos de prepotencia de él y soberbia impasible de ella fueron pasando los días, hasta que una tarde, el capataz ordenó a Madame Charité que le sirviera un café. Todas las miradas de sus compañeras se volvieron alternativamente del uno a la otra, avizorando la tormenta bajo techo que no tardó en estallar. La supervisora se negó, haciendo valer su condición de tal: “No te equivoques conmigo, boss”, replicó, y continuó haciendo su tarea como si tal cosa. La indiferencia de la mujer desencadenó una retahíla interminable de gritos y amenazas que no consiguieron doblegar aquel orgullo femenino amasado en años de penuria y olor a banano.

El capataz puso los hechos en manos del patrón quien, a su vez, los elevó a conocimiento del juez, el cual dispuso la presencia inmediata de la rebelde frente a su señoría. Madame Charité llegó al juzgado con su traje y turbante impecablemente blancos, flanqueada por sus siete hijos, alegando que no tenía dónde dejarlos, bañados y repeinados para la ocasión. Se sentaron todos en un banco largo y, cuando el reloj de la iglesia dio las siete campanadas de la tarde y el juez se disponía a hablar, la mujer miró a sus hijos y les dijo suavemente: “Ya”. La confusión se apoderó de la sala y todo se anegó de lloros, gritos, pataletas: “¡Mamá, tengo hambre!”, “¡Mamá, me meo!”, “¡Mamá, tengo sed!”, “¡Mamá, caca!”, “¡Mamá, me duele!”…

Incapaz de continuar con aquella insoportable algarabía, el juez concluyó que enfrentarse a un capataz maleducado y feo no era tan grave y, en previsión de mayores males para la integridad de su juzgado, ordenó a Madame Charité, a quien conocía bien, que saliera inmediatamente de la sala con sus hijos y que no se le ocurriera nunca más aparecer por allí. Y así aconteció.

Al capataz le mudaron de isla y no se le volvió a ver por la plantación. Volvieron las aguas a su cauce y Madame Charité a sus tareas de supervisora y al cuidado de su numerosa prole.

Ínclitas razas ubérrimas…


IMÁGENES: Arriba, en una de estas casitas de colores vivía Mme. Charite. Abajo, retrato de una supuesta Mme. Charité, pintado por la artista canaria Julia A. Chillón.

sábado, 25 de octubre de 2014

El muro de Adriano

Adriano busto"Los viejos dioses murieron y los nuevos no habían llegado todavía. Hubo un momento en el que el hombre estuvo solo", escribió Flaubert. Durante ese periodo único en que la humanidad respondió solamente ante sí misma, el emperador Adriano (76-138 d.C.) tomó una decisión extraordinaria que dejaría una profunda huella en Occidente: ordenó la construcción de un muro para "separar a los bárbaros de los romanos", como señala la Historia Augusta en la única referencia clásica a la primera frontera fortificada de Europa.

Después de un largo periodo en el que las piedras romanas fueron utilizadas a lo largo de los siglos para construir castillos, iglesias o granjas, existe una pregunta fundamental a la que aún no se le ha encontrado respuesta: ¿Para que servía esa inmensa muralla? Algunos la comparan a una puerta en mitad de la nada, una frontera claramente artificial, porosa, “como de barro, de bruma o de hojarasca por la que el aire transita, por la que el cuerpo resbala, se filtra y trasmina”, en palabras de Dino Buzzati. "Fue construido para mostrarse imponente, pero no para mantener a los bárbaros fuera del imperio”, según Mary Beard, de la Universidad de Cambridge.

adriano  botijoRecuerdo, de cuando era niño, la explicación mágica que me daba mi padre acerca del funcionamiento del botijo: las paredes porosas de barro cocido permitían el trasiego minúsculo, invisible, del aire hacía el interior de la vasija, lo que creaba una corriente imperceptible que refrescaba el agua alojada en su interior con una frescura natural, no de nevera, sino con un cierto regusto a pared de bodega olvidada. A cambio, el agua encerrada exudaba por los mismos poros, deslizándose por las paredes exteriores de la vasija hasta crear un minúsculo charco en las baldosas negras y blancas de la cocina.

El mundo ha estado siempre plagado de muros, fronteras y paredes, porosas o no. Desde elementos naturales, magnas cordilleras y caudalosos ríos, a simples líneas cartográficas irreconocibles sobre el terreno y, con frecuencia, auténticas murallas construidas con el pretexto de la defensa de un territorio o de su economía o de “protección antifascista”, como el llamado “telón de acero” o iron curtain que dividió Europa desde el mar Báltico al Adriático, o como la gran muralla china, visible desde la Luna, dicen: una fortificación construida y reconstruida entre el siglo V a.C. y el siglo XVI para proteger la frontera norte del imperio de los ataques de los nómadas xiongnu de Mongolia y Manchuria.

El muro de Adriano o el de Berlín, la muralla china o la muralla romana de Lugo, el muro de las lamentaciones en Jerusalén, las murallas de Dubronik, de Ávila, de Micenas o de Babilonia, las del gueto de Varsovia… Afortunadamente, todas han dejado de desempeñar el papel para el que fueron construidas, integrándose como elementos relevantes de circuitos turísticos, lúdicos o religiosos, cuando no en Patrimonio de la Humanidad.

Adriano, muroSin embargo, políticos sin escrúpulos, en una iniciativa lamentable y desgraciada, pretenden resucitarlas erigiendo nuevos muros: fronteras impermeables para ocultar rapiñas y fraudes, proteger identidades nacionales que nunca existieron y supuestos derechos de incógnito origen, o para manipular y mistificar impúdicamente la historia de este país de héroes, dictadores, aventureros y egregios hijos de puta que es España.

El escritor galés Ken Follet es contundente: “Me preocupa mucho el ascenso de políticos que buscan despertar el odio. Desde mi punto de vista, el nacionalismo es un callejón sin salida”. Aun así, Follet no acierta del todo: despertar el odio es solo un “daño colateral” inevitable. El verdadero objetivo pasa por blindarse contra un sistema que, mal que bien, acaba siempre desenmascarando a ladrones honorables.

Añadan canut y barretina, pónganle música de sardana y tendrán el cuadro completo.


IMÁGENES: Arriba, busto del emperador Adriano del siglo II, hoy en el Palazzo dei Conservatori, Roma. Centro, botijo español de barro cocido. Abajo, fortificación en el muro de Adriano.

OTROS PERSONAJES CITADOS EN EL TEXTO:

Beard, Mary: Latinista de la Universidad de Cambridge y profesora de Literatura antigua.

Buzzati, Dino: Fue un novelista y escritor de relatos italiano, y periodista del Corriere della sera.

Flaubert, Gustave: Está considerado uno de los mejores novelistas occidentales y es conocido principalmente por su primera novela publicada, Madame Bovary.

Follet, Ken: Escribió Los pilares de la tierra y su secuela Un mundo sin fin, así como la trilogía Century, cuyo tercer volumen finaliza con la caída del muro de Berlín.

OTROS DETALLES:

La Historia Augusta es una colección de biografías escrita en latín de los emperadores romanos, sus colegas y los usurpadores del trono, que abarca el periodo comprendido entre 117 y 284. Se presenta como la unión de las obras de seis autores diferentes. Sus mayores problemas están relacionados con las fuentes utilizadas, y con determinar cuánto del contenido de la obra es pura ficción.

El canut, la barretina y la sardana forman parte de la cultura de Cataluña y su significado puede consultarse pulsando sobre cada elemento.

sábado, 11 de octubre de 2014

Tontos con nombre propio

Hay tontos que no son tontos, y hay tontos que tontos son,
y hay tontos que vuelven tontos a los que tontos no son.

Los versos de arriba –si pueden considerarse como tal– me los recitó, hace muchos años, el que fuera embajador de España en Noruega, como respuesta a mi comentario de que yo era medio tonto para la cocina. Estábamos en Oslo, tratando de sacar adelante un bacalao al pilpil para celebrar la salida de la cárcel de un amigo español, encerrado durante siete días por dar positivo en un control de alcoholemia. Se dedicaba, mi amigo, a la exportación de bacalao, salmón y otras delicatessen de aquellas aguas del norte. Aportó una materia prima de lo mejor, así que el plato resultó delicioso.

Estaba con nosotros un pintor de nombre Miralles, de quien ya no recuerdo si era catalán o valenciano, que exponía en la Casa de España y a quien le compré una de sus obras. El caso fue que, hablando de arte, bacalao y tontos se nos hizo de noche. Nada extraño, dado que, en aquellas latitudes y por aquella época del año, las horas de luz se reducen, más o menos, de 9 de la mañana a 2 de la tarde.

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El embajador, muy en su papel, nos habló de la tradición hispánica en el amplio y complejo mundo de los pícaros, mentecatos, bobos, truhanes y necios de todo pelaje, y de su experiencia numerosa y abundante en palabras, frases, casos y anécdotas recogidas en el acervo popular.

No faltó una referencia completa a la singularidad de nuestros tontos. El refranero hispano asegura que “cada lunes y cada martes hay tontos en todas partes” proliferando, además, abundantes modos de manifestar la tontería, que no es sino la calidad o ejercicio estúpido de este inútil arte. El sabio rabino Shem Tob, mediado el siglo XIV, se hace eco de esta realidad: Que los tontos mil tantos son (más) que los que entyenden… La Biblia, por su parte, afirma que “es infinito el número de los necios”.

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La cantidad de expresiones y frases hechas de uso común es enorme. Una con la que siempre he conectado es “ser más tonto que Abundio”, como paradigma de insensatez, cerrazón y cortedad de entendimiento. A todos los que se llaman Abundio –más de 600 en España–, a buen seguro que no les hará ninguna gracia, aunque tengamos un amplio repertorio de tontos nominales tapizando el suelo patrio: Pichote, Cardoso, el cojo Clavijo, Perico el de los Palotes, Panarra, el tonto de Coria, el del Bote, el de Capirote, los de Carabaña… Sin olvidarnos del genial tontaina que tuvo la ocurrencia de asar la manteca en el dedo y del omnipresente tontolculo.

En su día pasó por loco insigne, diciéndose de Abundio que vendió el auto para comprar gasolina, los zapatos para comprar cordones y la vaca para comprar leche; que fue a vendimiar y se llevó uvas de postre, y que, en una carrera en la que corría él solo, llegó el segundo.

tontos 6En España, el nombre gozó de popularidad debido al culto a San Abundio, un presbítero martirizado por los árabes en el año 854. Algunos creen que este santo podría estar en el origen del dicho, ya que hasta en 11 ocasiones le ofrecieron los musulmanes desdecirse de sus supuestas injurias al Corán, sin éxito.

Otros sostienen que el personaje existió entre los siglos XVII y XVIII en Córdoba, donde protagonizó una solemne tontería parecida a la de Ambrosio y su carabina, aunque de naturaleza distinta. Se le atribuye haber pretendido regar con apenas agua, "con el solo chorrillo de su verga", un cortijo andaluz. Empresa a todas luces descabellada, a no ser que pretendiera regar otros campos metafóricos con el aparejo citado, en cuyo caso distaría mucho de merecer la fama que el tiempo le ha asignado.

Pensándolo bien, acaso nos encontremos ante el precursor del riego por goteo y debiéramos erigirle un monumento.


IMÁGENES: Por esta vez, sin comentarios… ¿Hacen falta…? (El de abajo es San Abundio, que no sé qué uso le daría a la espada).

FUENTES CONSULTADAS:

El libro de los insultos, de Pancracio Celdrán, Editorial del Prado, Madrid 1995.

Diario ABC, Madrid 2014.

Biblia Vulgata, vulgata editio (edición divulgada), traducción de la Biblia hebrea y griega al latín realizada por San Jerónimo por encargo del papa Dámaso I en el año 382, editada por Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 1946.

Para detalles sobre “la carabina de Ambrosio”, pulse aquí.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Invirtiendo en bolsa

Esta mañana no he salido a caminar porque estábamos envueltos en una tormenta de esas de otoño, empujando ya para ocupar su lugar hasta que llegue el invierno. Tampoco me he duchado porque dicen que no es bueno meterse bajo la ducha con tormenta, que puede caer un rayo cerca y se cuela por las tuberías del agua y te jode. O sea, que te deja literal y conceptualmente frito.

Por entretener la mañana, me he puesto a leer en internet un acervo de consejos supuestamente útiles e imprescindibles para invertir en bolsa con poco riesgo y me he quedado con dos que, según el autor, todo inversor debe conocer. El primero es un aforismo que dice: “Quien vende por necesidad, pierde por obligación”. El segundo se refiere al conocido principio de Murphy que sostiene que “si algo puede salir mal, saldrá mal”. Muy esclarecedor, como ven.

Acciones BancoMadrid864Con este trascendental bagaje de valiosos conocimientos, me he sentido ya competente y habilitado como para enfrentarme a la compra de unas acciones por internet. Las puedo vender también en la red y hacerme con otras. Es muy divertido, aunque me da un poco de miedo volverme un ludópata de esto de jugar en la bolsa y tener que ir a Tele 5 a contar mi caso en público y que se entere todo el mundo.

Andaba yo procrastinando un poco, que es un palabro que quiere decir “diferir” o “aplazar”, o sea, dejar para mañana y, para no dejarlo, me metí de lleno por donde la web de las acciones y ahí estaban esperándome como chocolatinas, como patatas chips de esas que no puedes comerte solo una. En fin, que en un plisplás me he convertido en inversor de bolsa –mirá vos–, inducido tal vez por el aspecto de la web del bróker, que me recordó al monopoly de mis –¡ay!– lejanos años adolescentes.

Poco a poco, se va haciendo uno con lo que llaman una “cartera de valores”, que no es más que una lista con los nombres de las acciones que tienes, para que mires en la sección de bolsa del diario lo que has ganado o perdido y te pases un rato jugando a comprar y vender y a conjeturar con la calculadora al lado, como si fueras un tipo importante. El valor de las acciones que has adquirido te lo quitan de la cuenta bancaria y te ingresan, cada tanto, unos beneficios que siempre te parecen míseros, marginales y calamitosos. Todo automático, todo como muy high tech.

Acciones Bilbao_-_BBVA_2Las compré del BBVA. Siempre me gustó ese banco y el edificio que tienen en la Plaza Circular, en Bilbao, muy cerca de la estación del ferrocarril; recuerdo de cuando viajaba yo cada día a sacarme el bachillerato, disfrutando de la modernidad a lo Liverpool de esta ciudad que apodábamos cariñosamente el bocho, porque está materialmente metida en un agujero. Fumando ideales o celtas bajo el imprescindible paraguas, como hongo protector del sirimiri, la llovizna de los vascos, lluvia fina y persistente como la garúa de los argentinos.

Es curioso eso de llamar “Plaza Circular” a la que, oficialmente, se denomina o se denominaba Plaza de España, pero ya se sabe que nombrar a España por aquellas tierras es como mentar al diablo. Hay por allí cerca otra plaza con preciosos parterres estilos francés e inglés: la Plaza de Moyúa, en honor del que fuera alcalde de Bilbao hace muchísimos años, y que casi nadie llama por su nombre sino Plaza Elíptica, aludiendo a su característica forma geométrica.

Volviendo al tema de las acciones, dejar constancia de que, invariablemente, he perdido dinero saliéndome de los plazos fijos y cosas de esas que te dan poco, pero que arriesgas menos. La última vez fue cuando la Cristina Fernández, presidenta de Argentina, me afanó las preferentes que tenía yo en Repsol YPF, que ya les conté. No sin esfuerzo, pude recuperar toda la plata en forma de bonos de la compañía española.

Tiburón financiero que es uno.


IMÁGENES: Arriba, acción del Banco de Madrid, de 1864. Abajo, torre del BBVA en la plaza de España de Bilbao, hoy plaza Circular; a la derecha de la imagen, monumento a don Diego López de Haro, fundador de la villa.

sábado, 13 de septiembre de 2014

La vida es un continuo

La primera vez que leí “la vida es un continuo” me sonó raro, y no fui capaz de percibir en conciencia el enorme calado de la expresión. El diccionario de la RAE me señaló que “continuo” significa “que dura, obra, se hace o se extiende sin interrupción”. En ello estamos.

vida 1Los efectos de la radiación ultravioleta y las tormentas eléctricas sobre las moléculas elementales de los gases atmosféricos de hace 3.000 o 4.000 millones de años, dieron lugar a otras moléculas cada vez más complejas: los aminoácidos y ácidos nucleicos que, probablemente, quedarían atrapados en las charcas de aguas poco profundas formadas en el litoral del océano primitivo, donde continuaron evolucionando y diversificándose [i]. Desde entonces, la vida no ha dejado de ser vida.

Cuando dos gametos de la especie humana, uno procedente del padre y otro de la madre, se fusionan, dan origen a un ser vivo. Vivo, porque vivos estaban los gametos –omnis cellula ex cellula [ii]– y de la especie humana porque humanos son sus progenitores. Es decir, surge un nuevo ser, pero no surge vida como un fenómeno nuevo porque en ningún momento ha dejado de haberla. De aquí que la vida es un continuo y que, rebobinando, llegaríamos hasta la célula primigenia, gracias a la cual nuestra existencia está unida a una cadena de vida sin interrupción.

vida 2

Un ser vivo pertenece a una especie y sólo a una y siempre a la misma durante todo su ciclo vital, que es el tiempo comprendido entre la concepción y la muerte. No se puede estar vivo sin pertenecer a una especie: otra cosa sería un absurdo, sin sentido biológico alguno. Así pues, durante todo nuestro ciclo vital somos humanos puesto que, si nuestros padres lo han sido, no podemos ser otra cosa.

Una ex ministra española [iii], socialista, oponiéndose a la futura norma que regulará el aborto, llegó a afirmar sin ruborizarse que el feto no es un ser humano, añadiendo que lo que quieren los grupos pro-vida es encarcelar a las mujeres y que la iglesia y la religión son los promotores del movimiento antiabortista.

No se necesita apelar a la teología ni a la iglesia ni a la religión para explicar la pertenencia a la especia humana de todo ser vivo engendrado por humanos. Se puede ser agnóstico o ateo y contrario al aborto, como es el caso del filósofo español Gustavo Bueno [iv], marxista y padre del materialismo filosófico, quien ha argumentado magistralmente afirmando que “defender el aborto es como defender la esclavitud” y que “el suicida dispone de su propia vida; con el aborto se dispone de una vida ajena”.

vida 4En la misma línea, el intelectual y filósofo socialista italiano Norberto Bobbio [v], en una entrevista en Il Corriere della Sera, manifestó contundente:

“Voy a citar dos derechos: el primero, el del concebido, es el fundamental; el otro, el de la mujer, es un derecho derivado. Para mí este es el punto central. El derecho de la mujer, que suele esgrimirse para justificar el aborto, puede ser satisfecho sin necesidad de recurrir al aborto, evitando la concepción. Pero una vez hay concepción, el derecho del concebido sólo puede ser satisfecho dejándole nacer.”

El aborto es un tema que debería tener sus bases en el respeto que toda vida merece. Sin embargo, algunas opciones políticas, quieren llevarlo hacia la religión y, de ese modo, hacernos pasar por meapilas a todos los que elegimos la vida. Lo que deberían hacer es aquello de lo que presumen, es decir, defender al más débil.

Dice mi mujer que, claro, como en este caso el más débil no vota, quizás no les resulte rentable.


IMÁGENES: Arriba, moléculas elementales. Centro, ser vivo perteneciente a la especie “homo sapiens”. Abajo, Norberto Bobbio en un sello del correo italiano. 

[i] Alexander Oparín, biólogo y bioquímico soviético: Teoría del origen de la vida.

[ii] Rudolf Virchow, padre de la patología moderna. Acuñó el término omnis cellula ex cellula: toda célula proviene de otra célula.

[iii] Se trata de Bibiana Aído que, según El Confidencial, trabaja ahora en la ONU Mujeres, cobrando entre 10.000 y 13.000 euros mensuales. Recuerden que el ex-presidente Zapatero donó a ONU Mujeres más de 200 millones de euros durante su mandato, tal vez para asegurar un puesto a gentecilla como la citada.

[iv] Gustavo Bueno en Forum Libertas.

[v] Norberto Bobbio en Solidaridad.