sábado, 19 de julio de 2014

De vuelta en Asunción

Olvidé sacar la tarjeta de embarque por internet y, al día siguiente, tuve que pasar por el mostrador de Iberia con mucha antelación por si me podían asignar mi asiento preferido. Me gusta el “A” porque mi oído izquierdo, un poco apagado ya, queda sin nadie al lado, huérfano junto a la ventanilla. El derecho me permite mantener una conversación normal, a decibelios razonables, con mi vecino y con la azafata, respondiendo con soltura a su pregunta, aburrida y monótona, de si prefiero pollo o pasta. Lo de conversar con mi vecino es un decir, dado que tengo cierta propensión a dormirme profundamente en los viajes largos. Bueno, y en los cortos.

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El caso es que sí, que me dieron un “A” pero, lamentablemente, en una fila al fondo de la enorme aeronave. Lo bueno, que mi vecino se fue a conversar con alguien a quien conocía y me dejó su sitio libre para poner mis cosas, mis pies y la bandeja de la comida una vez terminada de ingerir. Lo malo que, tan atrás, cuando te llega la prensa no queda en el carrito más que el USA Today y el Financial Times. Me decido por la revista Ronda Iberia del bolso frente a mi asiento.

A través de ella me entero, mientras despegamos, de que en Tokio han aparecido restaurantes de gatos, que no son sitios donde se coma gato ni tampoco donde vayan los gatos a comer, como pudiera suponerse, sino lugares a donde acuden los japoneses a buscar la calidez afectiva de estos animales de compañía. Dice la noticia que es que las gentes del Japón andan faltas de ternura.

¿Por qué será que el concepto “ternura” tiene –al menos en español, inglés y francés– dos significados bien distintos, uno más anímico y el otro más gastronómico? Seguro que, etimológicamente, proceden de la misma raíz y que no están relacionados con la cosa japonesa, algo más cursi, más como de decoración de restaurante chino. No obstante, eso de que la ternura afecte al sentido del gusto debería ser, cuando menos, motivo de reflexión.

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¿Por qué será, también, que a todas las azafatas y azafatos les gusta dejarte claustrofóbicamente encerrado, con la bandeja de la comida sobre la mesita desplegada, mucho después de terminar de engullir aquella cosa calvinista y hereje? No puedes levantarte, no puedes mear si te meas, no puedes mover pie ni pierna y te dan ganas de gritar: “¡se den prisa, coooño!”

Con ayuda de la botellita de vino de la impúdica cena y un culín de Cardenal Mendoza que me obsequió la Rotenmeyer azafata, caí redondo. No llegué despierto ni a cuando recogían las bandejas y volví al mundo con el aterrizaje, casi 10 horas después. Una delicia de viaje.

En tierra, evacuada la vejiga y medio zombi, a menos de las seis de la mañana, me fui al sector de conexiones internacionales donde, por excepción, solo me hicieron cambiar de mostrador dos veces. Guarulhos, en Sao Paulo, es totalmente ineficaz, como si lo hicieran adrede para que pierdas el avión. Las escaleras mecánicas funcionan casi todas, aunque algunas zonas huelen considerablemente mal. Hay que anotar en su descargo que han abierto una terminal de nueva planta para lo del Mundial de Fútbol, desde la que se realizará la conexión –ya estará funcionando– con los vuelos de la TAM a Paraguay.

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La modorra persistió insistente durante el vuelo hasta Asunción y otra vez me desperté con la convulsión de las ruedas contra la pista de aterrizaje. Allí, a la salida de la terminal, estaba Édgar, el conductor grande, hipertenso, tímido, gordísimo, a quien le ataca la gota de vez en cuando y se ríe de su cojera, esperándome con el coche limpio.

Deshaciendo la maleta, me di cuenta de que en algún lugar me habían desposeído de la camarita de fotos que me compré en Panamá, pero me dejaron la funda para que no lo notara.

Con toda delicadeza. Todo un detalle.


IMÁGENES: Arriba, un sueñecito nunca viene mal. Centro, la hora de la cena. Abajo, espectacular Asunción, plaza Uruguaya.

sábado, 5 de julio de 2014

Estupidez absoluta

summa stultitia 1Parece como si la especie humana se encaminara inexorablemente hacia la summa stultitia de los clásicos. Especulo con ello después de leer las sandeces que aparecen en algunos productos, como pretendidas advertencias de más que dudosa utilidad para antes, en y después de su empleo. En ellas me apoyo para presagiar el próximo y concluyente final del homo sapiens. Disculpen, parece como si hoy pretendiera sacar a relucir mi escaso acervo latino del viejo bachillerato.

No estoy seguro de si somos realmente tontos o si nos hacen serlo o si son otros los tontos que nos hacen tontear. Lo irracional es como un singular patrimonio de ridículas advertencias o recomendaciones de uso sobre cualquier artefacto, alimento, herramienta o juguete, preferiblemente importado. Para que no pasen al olvido, en los Estados Unidos se celebra un concurso a cargo de una organización cuyo espíritu es “poner de manifiesto cómo los pleitos legales han creado la necesidad de generar advertencias absurdas en el uso de productos”.

forges-periodico-instruccionesAsí, no es extraño encontrar en un envase de pastillas para dormir la aclaración “puede producir somnolencia” o, en un monopatín para niños, “este producto se mueve cuando se utiliza”. Los despropósitos parecen no tener fin y, como cada año se recicla el ranking, el concurso premia con 500 dólares y un libro titulado La muerte del sentido común a quien remita la etiqueta o el envase original con el texto más ridículo. Me conmueve el título del libro.

Celebrada ganadora fue la advertencia de un cochecito de bebé que anunciaba: “Retire al niño antes de plegarlo”. Estas de abajo, disparatadas joyas de la bobería, tampoco desmerecen como finalistas:

  • En el cartucho de una impresora láser: “No comer el tóner”.
  • En una caja de salmón: “Contiene pescado”.
  • En un termómetro médico: “No usar el termómetro oralmente después de utilizarlo en el recto”.
  • En una etiqueta de un taladro para carpintería: “Este producto no es apto para trabajos dentales.”
  • En la etiqueta de una botella de detergente: “Si usted no puede leer estas advertencias, no utilice este producto.”
  • En un parasol de cartón de los usados para cubrir el parabrisas del auto: “No conduzca con el parasol colocado”.
  • En la etiqueta de un cuchillo de cocina: “Nunca intente agarrar con las manos el cuchillo en el aire”.
  • En un posavasos de papel con un mapa dibujado: “No es válido para navegar”
  • En un disfraz de Superman: “Este traje no proporciona la capacidad de volar”.

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Las cosas de la casa son una fuente de majaderías que fluyen inagotables:

  • En una lavadora: “No introducir personas en esta máquina”.
  • En el manual de una plancha eléctrica: “No planchar la ropa sobre el cuerpo”.
  • En la etiqueta de una bandeja para horno: “Este producto se calienta cuando el horno está en funcionamiento”
  • En el manual de un televisor: “Antes de ver un programa, encienda el televisor”.
  • En algunas comidas congeladas: “Sugerencia para servir: descongelar primero”.
  • En un cuchillo de cocina coreano: “Mantener fuera del alcance de los niños y de las mascotas”.
  • En una sierra eléctrica sueca: “No intente detener la sierra con las manos”.
  • En el manual de un teclado para PC: “Si su teclado no funciona, escríbanos un e-mail a tech@razor.com”.

Dice mi mujer que nunca se debe atribuir a la inteligencia lo que, sin duda, es fruto de la estupidez.


IMÁGENES: Por esta vez, sin comentarios. Creo que no los necesitan.

sábado, 21 de junio de 2014

Montañas y gigantes

“Dame las alas de un buitre leonado: las necesito para cortar el viento y ser como un velero navegando sobre piedra granítica y valle líquido. Dame la agilidad del rebeco que brinca por las cumbres y laderas de mi Pirineo, y la prudencia de una marmota para respetarlas. Dame vida para seguir marcando la huella de mi bota en todos sus senderos”. (Anónimo)

Allá donde las casas y después los árboles y a continuación la hierba desaparecen, nace un reino estéril, salvaje y mineral. Sin embargo, en su pobreza extrema, en su desnudez total, ofrece una riqueza que no tiene precio: la felicidad y placidez que se descubren en los ojos serenos de quienes lo miran. De quienes lo frecuentamos.

Veo los grandes picos con sus cumbres nubladas señalando al infinito, como si un dios poderoso los quisiera alzar al cielo con sus manos. Oigo la música de un distante rebaño y las campanas graves de una iglesia perdida en un valle lejano. Huelo el fragante aliento de los pinos… Contemplo el solemne vuelo de las águilas, arriba, y el amarillo agresivo de una mariposa cleopatra, abajo, revoloteando inquieta a la altura de mis narices. En la grieta de una piedra, la siempreviva se aferra a la vida, como el aromo, desesperadamente. El púrpura azulado de los lirios y el blanco impoluto del edelweiss, la flor de la nieve, acicalan el ralo pasto de altura, redondo, traidor y resbaladizo.

Las montañas sólo viven por el amor de los hombres. Son bellas por muchas razones y están colmadas de leyendas. Los Pirineos albergan una de las culturas más antiguas del mundo, a juzgar por su folklore, mitología y tradiciones. En el siglo pasado circuló el rumor de la existencia de un hombre de las nieves, un gigante cubierto de pelo blanco vagando por las montañas después de ser convertido en un anciano por la maldición de una muchacha.

En nuestros días, en una pequeña aldea perdida entre las arrugas de la cordillera, vive una mujer que asegura que, en su juventud, siendo pastora, vio un gigante enorme, cubierto de pelo, quizá, decía ella, un extraño animal, una especie de gorila escapado de un zoológico.

PN Ordesa 2La presencia de gigantes y hombres salvajes es muy abundante en las leyendas del Pirineo. Esta figura mítica recibe muchos nombres: chigán, bigán o gigant... todas utilizadas por los montañeses haciendo referencia a su altura. El nombre de crepazero, se refiere a su hábitat: las grietas y placas de hielo, las crepas. El de brinzoner, quizá haga referencia a su cuerpo velludo, como los brinzones: plantas de apretadas hojas punzantes que tapizan de amarillo las laderas de nuestros montes. El mito dice que a veces no son plantas, sino la espalda de una determinada especie de gigantes que se mimetizan de esa manera. La presencia misteriosa de o biello, “el viejo”, un ser inconcreto que puede aparecer en cualquier momento, dotado de autoridad y antigüedad.

Algunas narraciones hablan de “genios de las nieves” y de “espíritus de las montañas”, seres incorpóreos ocultos en intrincados parajes de difícil acceso. Por último, se habla de los moros para referirse a una raza dotada de grandes y extraños poderes: moras llaman a las fadas o hadas, y moros son los constructores de dólmenes.

Pero la belleza de las cimas, sus leyendas, la libertad en los grandes espacios, la estrecha relación con la montaña y sus gigantes, y los rudos placeres de la escalada, resultarían mustios y hasta amargos sin la amistad de la cordada: amistad entrañable forjada en el compañerismo, la cordialidad, la entrega, el esfuerzo… Alegrías y tristezas compartidas.

Dice mi mujer que donde existe una voluntad, hay un camino.


IMÁGENES: Arriba, mi mujer Marichu y mi amigo Luis acercándose al pico de la Sagette (2.031 m), en el lado francés de los Pirineos. Abajo, servidor de ustedes, hace algunos años, metido en la canal Roya (roja), lado español del Pirineo Central.

sábado, 7 de junio de 2014

Una historia guaraní

A una semana justa del arranque del Mundial, las protestas sociales en Brasil no dan tregua. Andrés Iniesta –uno de los emblemas de la selección española campeona del mundo en Sudáfrica 2010– se mostró sorprendido porque "es el mejor fútbol en el país del fútbol, y no hay nada más bello que esto aunque, claro, yo no soy quien para opinar sobre los problemas sociales de Brasil, pero me suena raro", dijo el mediocampista que, en la pasada Copa Confederaciones, ya fue testigo de las manifestaciones callejeras contra los grandes gastos del gobierno brasileño en el Mundial

brasil2014 1

Pero hay más: cerca de la frontera con Paraguay, se está produciendo una situación crítica. Damiana, líder de una pequeña comunidad guaraní, encabeza una apasionada y desigual batalla para la recuperación de sus tierras ancestrales. Su esperanza: el pedazo de bosque verde al otro lado de la alambrada, reclamado como suyo ante las autoridades en todo momento y ocasión.

Expulsados a punta de pistola para dar paso a plantaciones de soja y caña de azúcar, los indígenas fueron recluidos, como apestados, en reservas masificadas, bajo condiciones paupérrimas, infrahumanas, atrapados entre un mar vegetal. Los periodistas que han visitado la zona han descrito la situación como un “genocidio silencioso”.

Damiana se ve obligada a vivir como una refugiada en su propia tierra, al borde de sus bosques de siempre, rodeada de una alambrada con púas, soportando desnutrición, alcoholismo, violencia, asesinatos y la más alta tasa de suicidios del mundo. Ha visto morir de malnutrición a varios niños de la comunidad, a su tía, envenenada por pesticidas esparcidos desde avionetas, y a su marido en la traicionera pista de tierra que pasa a escasos metros de su precario refugio. Hace menos de un año, un incendio provocado redujo a cenizas su campamento y acabó con su frágil patrimonio.

guarani fumando

Sin embargo, a pesar del miedo, la humillación, el dolor y la pérdida de familiares, amigos y pertenencias, se mantiene desafiante. Damiana conoce los riesgos. Ha recibido muchas amenazas de muerte. Los pistoleros de los terratenientes, usurpadores y mafiosos no han dejado de amenazarles, disparando indiscriminadamente en dirección a su comunidad. Algunos líderes guaraníes han sido asesinados.

A comienzos del año pasado celebraron con alegría el discurso del gobierno carioca reconociendo su territorio como tierra guaraní. Sin embargo, graves e interesados retrasos en este proceso les han obligado a hacer un llamamiento desesperado para que el espacio Pyelito kue sea completamente demarcado para el uso exclusivo de sus legítimos y ancestrales propietarios: “Dependemos de la tierra y debemos defender nuestros derechos”, es el lema que les mueve.

Brasil destroying indians

Un indígena amazónico acudió a la recepción del trofeo de la Copa del Mundo, a su paso por Londres, ataviado con el tocado tradicional de su tribu y una camiseta en la que podía leerse Brazil: stop destroying indians. Coca Cola y la FIFA evitaron que se mostrara el mensaje completo de su camiseta mientras se encontraba junto al trofeo.

La FIFA, en manos del capital, ignora a los indios: “El bosque húmedo brasileño es una fuente de importantes recursos naturales”, reconoce. No solo eso, sino la tierra familiar de miles de indígenas a quienes han desposeído de su hogar o asesinado por pistoleros a sueldo, tal vez pagados por los mismos que patrocinan el Mundial o sostienen a la FIFA y sus negocios.

La oenegé Survival ha lanzado una campaña, “El lado oscuro de Brasil”, que puede suscribir quien lo desee.


IMÁGENES: Arriba, cartel anunciador del Mundial de Fútbol 2014. Centro, Damiana en su precario poblado. Abajo, un nativo amazónico muestra el mensaje “Brasil: deja de destruir a los indígenas”.

Esta entrada se apoya en datos publicados por Survival.

Acceda aquí al manifiesto
“El lado oscuro de Brasil”.

Noticia de hoy 10/06/2014: La policía brasileña ha cerrado Gaspem, una tristemente conocida firma de “seguridad” contratada por poderosos terratenientes y ganaderos brasileños. Gaspem está acusada de matar al menos a dos líderes indígenas guaraníes y de atacar brutalmente a cientos más.

sábado, 24 de mayo de 2014

Escribir en los tiempos de Maricastaña

Dedicado a mi amiga
María Laura Gauto Echevarría, periodista.

Escribir ya no es como antes. Nada es como antes. La tecnología ha puesto fin al romanticismo de la estilográfica y la letra de escribano, y al encanto amigo del tac, tac, tac de la máquina de escribir. La acuicultura acabó con los percebes salvajes y con los percebeiros –rasqueta y saco– jugándose el tipo sobre las rocas a cada golpe de mar.

Cuando, veinteañero, empecé a colaborar como amateur en el diario de la tarde “Hierro”, de Bilbao, –prensa al estilo de los tiempos– tenía yo una columna fija, casi diaria, “Por el río”, que mecanografiaba sobre una vieja Remington que mi padre había recuperado de la chatarra. La cantidad de texto no estaba definida, de modo que podía extenderme todo lo deseable para dar cumplida cuenta del tema del día, si bien, en ocasiones, me recortaban sin piedad.

Escibir - Hierro cabecera soloEl linotipista copiaba cuidadosamente el texto con una máquina llamada linotipia –inventada por un relojero alemán– que, como por arte de magia, convertía cada línea en un bloque de plomo con el que se confeccionaban las planchas para imprimir.

Más tarde apareció “Gran Vía”, una revista semanal ilustrada de corte más moderno donde, a veces, me encargaban algunos artículos por folios: “Envíame cuatro folios sobre la bombona de butano, o tres folios sobre el coleccionismo filatélico”, decía el redactor jefe. Y uno se sentaba a darle a la tecla con dos dedos hasta llegar al tercer folio o hasta el cuarto, según la demanda.

Escribir - Por el río soloPagaban por folios, claro. Cuando escribías tres y medio redondeaban hacia arriba o hacia abajo en virtud de consideraciones que nadie, nunca, me explicó. Pero un día me pidieron un artículo de equis palabras. No tenía ni idea de cuántas palabras entraban en un folio, como no tenía ni idea de los percebes que entraban en un kilo. Durante una época de mi vida ni siquiera tuve noción de que existieran los percebes. Ni las palabras. Inteligente al fin, empecé a hacer reglas de tres hasta dar con la relación existente entre una cosa y otra, entre folios y palabras.

Pasó el tiempo y un viernes cualquiera –se cobraba los viernes– me pidieron un artículo en caracteres. “¿En caracteres?”, pregunté incrédulo. “Sí, señor, en caracteres”. “Pero, ¿cómo pretendes que cuente los caracteres? ¡Debe ser peor que contar lentejas!”, insistí. Me explicaron que el ordenador –la computadora– llevaba un procesador de texto que se encargaba de ello. El problema era que yo no tenía ni ordenador ni remota idea de lo que era un procesador de texto.

tandy old_computerDespués de muchos ires y venires, conseguí hacerme con un Tandy barato, de segunda o tercera mano, y un programa WordStar en el verde sobre negro de la época, lleno de rincones desconocidos, recovecos y secretos. ¿A quién se le iba a ocurrir que tuviera también esa capacidad obsesiva de contar las letras y los signos de puntuación? Pues la tenía, porque así era su temperamento digital made in USA.

Con los percebes ocurrió algo semejante. Se empezaron a comprar por kilos, como las palabras por folios, luego por cuartos y estamos a punto de comprarlos de uno en uno porque los percebes se han puesto por las nubes. Las palabras, sin embargo, pese a administrarlas por caracteres, pierden valor cada día.

El artículo para “Gran Vía” se entregaba en un enorme disco flexible de casi seis pulgadas o así, al que llamábamos floppy y que, por entonces, apenas almacenaba 360 kilobytes, creo recordar. A mí me venía muy bien el disco aquel, porque no tenía impresora ni amigos que la tuvieran ni medios para conseguirla.

Pasó el tiempo y llegaron Bill Gates, Windows, el Word, los correctores automáticos, las impresoras láser, la acuicultura… y desaparecieron el romanticismo del amanuense y los percebes de roca.


IMÁGENES: Arriba, primera cabecera del diario Hierro de Bilbao; el edificio que ocupaba es ahora un hotel de 5 estrellas. Centro, mi sección fija en el diario citado. Abajo, ordenador Tandy, distribuido en aquellos tiempos por Radio Shack.

NOTAS: María Castaña o Maricastaña fue una heroína gallega del siglo XIV que lideró una revuelta en la ciudad de Lugo contra el poder eclesiástico.

Pollicipes pollicipes.jpgEl percebe (derecha) es un marisco de gama alta y sabor delicioso que se recoge manualmente en las rocas situadas en la zona intermareal de las rías, acantilados, islas, etc., con riesgo considerable para los recolectores, localmente llamados “percebeiros” en gallego o “lanpernariak” en vasco.

sábado, 10 de mayo de 2014

Inodoro

Acabo de leer en al diario ABC de Madrid la historia de un submarino alemán hundido por culpa del mal funcionamiento de un inodoro. Cuentan que los retretes de los primeros sumergibles únicamente podían ser usados cuando navegaban cerca de la superficie, vertiendo su contenido directamente al mar.

Los ingenieros alemanes no tardaron en diseñar un sistema de sanitarios de alta presión para que los retretes pudieran utilizarse a grandes profundidades, pero su funcionamiento resultó tan complicado que tuvieron que redactar un manual de instrucciones y formar a un tripulante encargado de su operación. En una desgraciada intervención, el especialista abrió una válvula que conectaba con el mar sin cerrar antes otra interior, lo que provocó que el submarino comenzara a inundarse. Para reparar la avería, decidieron subir a la superficie, donde fueron inmediatamente detectados por la aviación aliada quien, en un contundente ataque, envió la nave al fondo del océano.

inodoro 1Pasando capítulo, se me ocurren algunas consideraciones. Cuando alguien decide hacer uso del inodoro para satisfacer sus necesidades biológicas, está inevitablemente contaminando el agua. Se estima que una familia de cinco personas infecta más de 150 000 litros de agua al transportar unos 250 kilos de heces y 2 500 litros de orina en un año.

Hace cerca de 4.000 años, los cretenses ya disponían, en el palacio minoico de Cnosos, de una especie de inodoro. Constaba de una cisterna destinada a recoger agua de lluvia, taza y canal de desagüe, pero el progreso fue lento. Solo hace dos siglos que las cloacas sirven a domicilios privados. Durante muchísimo años, léase toda la Edad Media y más adelante, el escatológico contenido de los orinales era vertido a la calle desde ventanas y balcones. Para advertir a los transeúntes del peligro se daba, unos segundos antes, el grito de "¡agua va!". Al escucharlo, la gente se apresuraba a buscar un lugar seguro donde guarecerse del inmundo chaparrón.

Aunque el hombre primitivo, tal vez consciente de la toxicidad de sus desechos, se instalaba cerca de alguna fuente natural de agua corriente, fueron los habitantes de las islas Orcadas, en Escocia, quienes construyeron los primeros sistemas tipo letrina para alejar de sus hogares el maloliente detritus. Una serie de toscas conducciones iban desde las viviendas de piedra hasta los torrentes, lo que permitía dar rienda suelta a sus necesidades en el interior de sus casas, supuestamente bien ventiladas, sin tener que salir al exterior.

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Egipcios y romanos evolucionaron la técnica de los cuartos de baño pero, sin duda, los precursores del higiénico cambio fueron los ingleses y, sobre todo, el poeta John Harington quien, en 1597, desarrolló el water closet de válvula, que fue instalado en el palacio de la reina Isabel I. Dos siglos y medio más tarde, en virtud del Acta de Salud Pública inglesa, se obligó a dotar con un inodoro a todas las casas de nueva construcción. Los campesinos ingleses siguieron llamándolo john por muchos años, en homenaje a su precursor. Hacia 1890 ya había triunfado en toda Europa.

inodoro pereyra y mendietaErasmo de Rotterdam, el erudito humanista del siglo XVI, que escribió uno de los primeros tratados de etiqueta de la historia, nos aporta unas normas de conducta para el cuarto de baño y las funciones corporales. Nos advierte de que “es descortés saludar a alguien mientras esté orinando o defecando” y, en lo que se refiere a soltar ventosidades, recomienda “disimular con una tos el estruendo explosivo del pedo”.

Mi inodoro favorito es Inodoro Pereyra, gaucho renegau del comic argentino: “Soy Pereyra por mi mama e Inodoro por mi tata, que era sanitario”.


IMÁGENES: Arriba, inodoro-trono de diseño renacentista. Centro, letrina pública romana en Ostia Antica. Abajo, Inodoro Pereyra tomando mate con su perro Mendieta.

Después de escribir esta entrada, me entero de que la ONU creó el año pasado el “Día Mundial del Retrete”, a ¿celebrar? cada 19 de noviembre. Aquí dejo el enlace para acceder a la interesantísima página de la ONU.

sábado, 26 de abril de 2014

Razón, reflexión e intuición

La razón es un término que se puede definir desde varias perspectivas, desde la aritmética a la geometría. Sin embargo, la razón, como mayormente se conoce a este vocablo, corresponde a un concepto propio de la filosofía que ha sido utilizado para hacer referencia a aquella facultad humana para resolver problemas con distintos niveles de satisfacción.

No obstante, gran parte de lo que decidimos en nuestra vida no es fruto de la razón meditada sino de la intuición espontánea. Las intuiciones parecen surgir de la nada, pero la psicología y la neurociencia tienen cada vez más claro de dónde provienen: son el resultado de procesos inconscientes de la mente. En muchas actividades de nuestra vida no hay tiempo para considerar de una forma reflexiva y razonada todas las opciones posibles hasta quedarnos con la mejor. Veamos.

Problemas 1

Ninguno de los problemas siguientes [1] requiere un gran esfuerzo. Aunque pueden resolverse con papel y lápiz sin ninguna dificultad, merece la pena intentar solucionarlos mentalmente y anotar la respuesta para una comprobación posterior.

1 – Un nenúfar dobla su tamaño cada día. Si tardó 48 días en cubrir por completo un estanque, ¿cuántos días le llevó ocupar la mitad del estanque?

2 – He comprado un lápiz y una goma de borrar por 1,10 euros. Si el lápiz cuesta un euro más que la goma, ¿cuánto he pagado por la goma?

3 – Cinco máquinas necesitan cinco minutos para fabricar cinco tuercas. ¿Cuánto tiempo tardarían 100 máquinas para fabrican 100 tuercas?

Estos tres enunciados forman parte de un test de la Universidad de Yale cuyo objetivo no consiste en medir la habilidad lógica o matemática de un sujeto sino, más bien, averiguar qué tipo de razonamiento tiende a emplear una persona al enfrentarse a un problema.

problemas pensadorAunque, por lo general, todos tendemos a considerarnos personas racionales, utilizamos el razonamiento intuitivo mucho más habitualmente de lo que estaríamos dispuestos a admitir, lo que nos lleva a responder de manera equivocada a problemas como los anteriores. Solo la reflexión nos hará percatarnos de que las respuestas son incorrectas.

Si el resultado a los problemas anteriores fue de 24 días, 10 céntimos, y 100 minutos respectivamente, se trata de tres respuestas intuitivas, pero erróneas, que nos vienen a la cabeza cuando leemos el enunciado por primera vez. No pasa nada: casi la mitad de los más de 3 000 estudiantes de ocho universidades americanas de primera línea que realizaron el test también fallaron.

¿Qué hace que una respuesta nos venga de inmediato a la mente? El enunciado del primer problema menciona la cifra 48 y la palabra “mitad” lo cual, de manera inconsciente, nos hace pensar en el número 24 como mitad de 48. Sin embargo, la respuesta correcta que se obtiene razonando un poco es 47: si el nenúfar cubrió por completo el estanque el día 48 después de doblar el tamaño que tenía el día 47, ese día debía ocupar ya la mitad del estanque.

Al leer el segundo problema por primera vez, prestamos atención a las cifras 1,10 y 1 que inmediatamente sugieren 0,10 como respuesta. Sin embargo, el valor de la goma es de 0,05 euros. Por último, en el tercer problema, al oír el número cinco en tres ocasiones diferentes podemos pensar que, al variar dos de los parámetros de cinco a 100, lo mismo debería ocurrir con el tercero, en cuyo caso habremos errado de nuevo. La respuesta correcta es 5 minutos.

Dice mi mujer que a la hora de enfrentarnos a cuestiones importantes, deberíamos reprimir nuestra intuición y reflexionar un poco


IMÁGENES: Arriba, problemas. Abajo, Pensador de Auguste Rodin.

[1] Tomados de la revista “Investigación y Ciencia”, Enero 2013.

sábado, 12 de abril de 2014

Zapatos

ryokan-yachiyo-kyoto-ryokanÉrase una vez un japonés propietario de una modesta posada rural o ryokan, que tenía un gran conocimiento de diagnosis oriental. Podía determinar el carácter de sus clientes –que se descalzaban para entrar en el hotelito– examinando sus zapatos, y así decidía en qué habitación colocar a cada uno. Sabía ver, por ejemplo, si un determinado cliente debía estar cerca del baño o si convenía que pagara por adelantado o si roncaba, en cuyo caso le daba una habitación retirada para no molestar el sueño de los demás. A juzgar por la calidad de los zapatos, calculaba cuánto podría pagar y, de esa manera, se permitía cierta generosidad con aquellos que la necesitaban.

Sin conocer una palabra sobre estas cosas del diagnosis y la bioenergética, suelo prestar atención, por puro entretenimiento, a los zapatos de la gente, como un juego trivial para obtener pistas acerca de su personalidad. Comencé hace unos años en Paraguay, con la tropa del proyecto en el que trabajaba. Calzado limpio revela una persona concienzuda, que cuida los detalles. Este era el caso de uno de mis colegas, argentino, cuya meticulosidad incluía tener siempre en su despacho betún, cepillo y bayeta, por si había que salir corriendo a una reunión imprevista.

Cuando los zapatos lucen moderadamente cuidados, significa que la persona está más relajada respecto a su imagen y, probablemente, le conceda más importancia a la substancia de su personalidad o a la calidad de su trabajo que al lustre de su calzado. Creo que pertenezco a este grupo. Me gustaba –me sigue gustando- comprar zapatos buenos, Sebago, a unos 100 dólares el par. Caros para entonces. Contrastaban con los zapatos de saldo que solía llevar mi otro cofrade, adquiridos en las rebajas de “la tutti”, aireando así su naturaleza tacaña, roñosa y cicatera.

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Los zapatos nos pueden informar sobre las ocupaciones de quien los calza. Si el talón derecho está más gastado que el izquierdo, probablemente el individuo pasa mucho tiempo conduciendo un automóvil: el desgaste se produce al mantener cierta presión sobre el acelerador. Una persona que está de pie durante muchas horas tendrá zapatos deformados por los lados, porque el peso del cuerpo los ensancha y aplana.

Si están particularmente sucios o descuidados, es probable que la persona sufra de un alto grado de caos en su vida, consecuencia de alguna enfermedad física o mental o de problemas económicos. O, simplemente, que sea un guarro.

Siento algo especial por mis zapatos y sufro cuando tengo que dar de baja a un par que ha formado parte de mi atuendo durante una larga temporada. A veces los tiro al contenedor de la basura desde donde, supongo, acabarán en la incineradora municipal. Me impresiona casi tanto como incinerar a un muerto, aunque no te den las cenizas.

zapatoSi me parece que aún pueden rendir unos kilómetros más, los deposito en las cajas que algunas oenegés sitúan estratégicamente para recoger ropa y zapatos usados. Dicen que los reciclan y sirven para calzar a cualquier desgraciado que los necesite. No me importa que mis Sebago conozcan otros pies, otros países, otras mierdas de perro. Visualizo mis zapatos caminando por el Congo exbelga. Me los imagino ahítos del olor fuerte y ácido de un negrazo gordo sin calcetines que, probablemente, coma demasiados alimentos de origen animal y le suden mucho los pies… lo cual suele indicar riñones sobrecargados, sobrepeso e hipertensión. Un olor acre, áspero y picante, denunciará algún desequilibrio en el intestino grueso.

Dice mi muer que la salud no solo está en el plato sino también en el zapato.


IMÁGENES: Arriba, entrada a una “ryokan”. Centro, colección de zapatos informales de “Sebago”. Abajo, triste final.

sábado, 29 de marzo de 2014

Mujeres rurales

Este texto fue escrito por mi esposa, Marichu,
excelente conocedora del papel de la mujer rural en
la España profunda y no tan lejana.

Las protagonistas pudieron haber tenido cualquier nombre: Manuela, Julia, Milagros, Teresa... Mujeres luchadoras, día a día, por satisfacer las necesidades de su familia, en un ambiente hostil cargado de dificultades económicas, sociales, culturales, sentimentales… donde, a pesar de los fracasos, volvían una y otra vez a emprender sus tareas con el afán de quien se aferra a la vida y a la esperanza.

Mujeres de rostro afable, de gesto cariñoso, de mirada tierna pero, sobre todo, de silencios. Personas humildes y discretas, contenidas en lo bueno y en lo malo, sin quejas, sin alardes... Personas con una fe que nunca supieron explicar, suficiente para ellas. Mujeres pendientes de todo y solidarias con todos. Atareadas, laboriosas, haciendo mil trabajos, siempre de forma anónima. Mujeres cuya biografía no quedará escrita en los libros sino grabada en nuestro corazón.

mujeres lavando 2

La vida de estas mujeres pudo discurrir en cualquier pueblo rural de España, llevando a cabo tareas de todo tipo: amasar el pan, cerner la harina –a veces con un cedazo prestado–, desgranar el maíz, cocer las peladuras de las patatas para dar de comer a los cerdos, ir al campo a recoger pequeñas caracolas blancas para los patos, criar un cordero con biberón, curar a las gallinas untando sus patas con un preparado de azufre o investigar con un procedimiento poco científico si el huevo estaba cerca, repasar calcetines en el abrigo del corral, lavar en la acequia o en el río con el agua helada, llenar las tinajas... ¡Tantas cosas!

A las jornadas de trabajo en la casa había que añadir las interminables labores del campo en épocas concretas, siempre de muchísimo frío o muchísimo calor: vendimia, siega… limpiando remolacha en pleno invierno, con grandes heladas, manos con guantes que ellas mismas confeccionaban. Cuando el calor era sofocante cubrían su cabeza con un pañuelo. No para protegerse del sol. Creo que lo hacían por timidez, por discreción, como si no quisieran airear su esfuerzo.

mujeres trillando

Grandes economistas. Con un solo huevo batido y miga de pan sabían hacer una suerte de buñuelos que se multiplicaban a la hora de la cena, como en el milagro del Evangelio. Sabían hacer conservas y recoger huevos de sus gallinas para cambiarlos por aceite o pescado para un día de Navidad. Preparaban infusiones para la tos o cataplasmas para ablandar el pecho…

Mujeres solidarias, compartiendo siempre lo poco que tenían. A veces, las vecinas se juntaban al abrigo del sol para coser, zurcir, repasar... La más sabia ayudaba a las demás a apañar unas sábanas, prestaba su huevo de zurcir y sacaba de su bolsita de botones, hecha con un trozo de tela y atada con un cordoncillo, uno que le faltaba a alguien del corro. Mujeres sabias que conocían cómo deshacer un jersey y tejer una chaqueta después de lavar y esponjar la lana o darle la vuelta a una prenda para que tirara unos años más luciendo la otra cara...

Luego, los hijos: la lactancia, los dientes, el sarampión, la tosferina… todo, todo a cargo de la madre. Y si un hijo salía espabilado, era la mujer la que, en su papel de madre, buscaba los medios para que ese hijo o esa hija pudieran desarrollar sus capacidades y, en un futuro, disfrutar de una vida mejor.

Ojalá que estas líneas se lean como un pequeño homenaje a tantas mujeres anónimas, sabias, sencillas, abnegadas y generosas.


IMÁGENES: Arriba, lavando en el río en un día de verano. Abajo, aventando el grano en la era.

sábado, 15 de marzo de 2014

Diccionario moderno de física cuántica

Como complemento a la entrada anterior sobre la partícula divina o la partícula de Dios o el bosón de Higgs o la madre que lo parió, este diccionario aporta necesarias definiciones a las más importantes partículas implicadas en la lírica del descubrimiento.

albión. m. Fís. Notable ión albino que desempeña un papel electrizante en la tragedia de Shakespeare El Reay Lear.

Miguel bosébosón. m. Fís. Partícula elemental descubierta por Miguel Bosé mientras cantaba lo del amante bandido. Otras fuentes atribuyen el invento al brasileño Tom Jobin, pesadísimo intérprete de bossa nova.

electrón. 1 m. Fís. Componente principal del chorro o flujo de partículas invisible que activa el contador eléctrico y sale por los enchufes para darnos aire, luz y garrampa. 2 m. Mit. Abuelo de Electra, diosa griega de la venganza, que aún hoy se regodea lanzando rayos y electrocutando a incautos y desavisados.

gluón. 1 m. Pegamento usado en física cuántica para evitar que se desparramen las trizas subatómicas por el universo universal y los agujeros esos, negros de aguantar tanta partícula divina y tanta gilipollez. 2 m. En tubo: Uhu, pegamento transparente, cristalino, limpio y apto para usos escolares.

hadrón. m. El mal ladrón de los evangelios apócrifo-cuánticos.

lep(e)tón. 1 m. Unidad genómica y gentilicio de los nacidos en Lepe, Huelva. 2 Loc. Muy perspicaz y advertido, que sabe más que Lepe, obispo de Calahorra.

Maneken pismeón. m. Fís. Parte de la estructura del átomo que padece de incontinencia urinaria.

mesón. 1 f. Mesa grande. 2 m. Fís. Como su nombre indica, hadrón con un espín entero. 3 m. Hos. Lugar donde se degluten productos de la tierra, especialmente, cocido madrileño, butifarra catalana, jamón de Teruel y bacalao al ajo arriero.

neutrino. v. Loc. Acrónimo de la expresión gallega eu non trino que, obviamente, nada tiene que ver con la física cuántica.

neutrón. m. Loc. Ni una cosa ni otra, ni tanto ni tan peludo, ni chicha ni limoná. En el Reino Unido: Neither fish nor fowl.

pión. m. Orn. Pájaro que pía mucho, p.e.: el canario de mi vecina del tercero.
pitón. m. Her. Partícula subatómica con aspecto de serpiente, compuesta por la letra pi (g) y el medio espín del leptón tau (Vx).

Putón argentinaputón. m. Inf. Acrónimo de put ON o sea, poner en ON, arrancar, iniciar, poner en marcha. (Véanse también las versiones adjetivadas: putón desorejado y putón verbenero).

quanto. m. Tanto, cantidad expresada en euros o en cualquier otra moneda.

tardón. m. Fís. Nueva partícula cuántica descubierta en la Universidad Binacional de Asunción que justifica el retraso de los paraguayos en acudir a las citas y consumar sus deberes sociales.


IMÁGENES: Arriba: El cantante Miguel Bosé en una actuación “bosónica”. Centro: El Manneken Pis o “niño que mea” en el centro histórico de Bruselas. Abajo: Viky Xipolitakis se desnudó en Buenos Aires. “Feliz 9 de julio les desea el putón patrio”, escribió la vedette.